Qué Android elegir: la decisión se complica

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Parece evidente que una de las cuestiones fundamentales a la hora de hacerse con una tableta es decidir qué sistema operativo queremos que tenga: ¿iOS o Android? ¿o quizá esperar a los aparatos con Windows 8? Sin embargo, tal y como está evolucionando el mundo de los dispositivos móviles, esta decisión ha dejado de ser suficiente, especialmente si nos decantamos por Android. Te explicamos por qué.

Hasta ahora una de las decisiones más importantes que debíamos afrontar a la hora de elegir tableta era la del sistema operativo y, con esto claro, pasábamos a centrarnos en el hardware. iPad e iOS están irremediablemente integrados y esto elimina alternativas y simplifica la decisión, pero en caso de optar por una tableta Android, se abre una amplia variedad de posibilidades: se trata entonces de elegir el diseño o la marca que nos resulten más atractivos. Windows 8 va a complicar un poco más esta situación, pero no es este el único cambio importante que deberá afectar a nuestras decisiones de compra en el futuro.

Aunque no esté ganando tanto protagonismo como el nuevo software de Microsoft, otro cambio que se lleva gestando desde el año pasado en el sector de los dispositivos móviles es igual o, incluso, quizá más importante: los ecosistemas en torno a un sistema operativo son cada vez más fundamentales. Desde que Amazon sacará a la luz su Kindle Fire, con su propia versión de Android y centrado básicamente en su entorno de distribución de contenidos, está cada vez más claro que éste es el camino a seguir. Incluso la empresa responsable de Android, Google, parece darle la razón a Amazon en esto con la producción de su Nexus 7. En el pasado IFA de Berlín, compañías como Samsung o Sony mostraron también un incipiente interés en recorrer este camino.

Esto no quiere decir que Android sea un sistema operativo en declive, antes al contrario. Como recientemente se ha publicado 1,3 millones de dispositivos Android se dan de alta cada día en el mundo. Pero al ser un sistema operativo de código abierto las compañías tienen libertad para desarrollar sus propias versiones, y según informan en The Verge, en el Kindle Fire 2 las transformaciones son tan profundas que cuesta apreciar qué es lo que queda de Android en él. Este es el modelo que pueden seguir muchas otras compañías en el futuro: versiones de Android propias con su exclusiva oferta de contenidos.

El caso de Amazon es el más ilustrativo: son tan conscientes de la importancia del ecosistema de los dispositivos móviles a la hora de hacer de su tableta un producto competitivo, que no parece siquiera que se hayan esforzado demasiado en mejorar de forma fundamental su hardware, sino únicamente en mantener el precio lo más bajo posible. Un buen precio y una buena oferta de contenidos en su tienda de aplicaciones es su receta para el éxito. Puede que otros fabricantes prefieran la calidad al precio, pero lo que cada vez menos de ellos se pueden permitir, es ignorar la importancia de los productos y servicios en la nube que se ofrecen unidos a su dispositivo, así que parece que a partir de ahora tendremos que prestar mucho atención también a lo que nos ofrecen en este sentido.

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