El Moto X1 insiste en la customización como valor diferenciador

Escrito por
Motorola

El mercado ha llegado a un extremo en el que, al menos a nivel técnico, es muy complicado marcar las diferencias con respecto a los modelos de gama alta de otros fabricantes. Qualcomm es, en estos momentos, quien marca el ritmo de la evolución dentro del sector y de sus procesadores dependen la mayoría de las demás especificaciones en móviles y tablets. Pero Motorola encontró en su día una vía para distinguirse del resto y se plantea como un valor a futuro.

Salvando algún que otro detalle, el Moto X1 tiene unas características técnicas muy similares a las del resto de su generación. Encontraremos diferencias en el diseño, en la interfaz o en la autonomía, pero en términos de rendimiento o de resolución de pantalla las distintas firmas están muy equilibradas. De hecho, modelos como el Galaxy Alpha o el tremendo éxito del iPhone 6 nos hacen pensar que el apartado de las características técnicas no es algo con lo que se pueda convencer a un público (al menos, a uno no especializado), siempre y cuando el producto se mueva en los parámetros de una gama alta.

La plataforma Moto Maker, un filón que debería seguir creciendo

El año pasado Motorola, bajo el control de Google, volvió a ubicarse entre los fabricantes de primera línea del sector, posición que había ido perdiendo con el tiempo. Su apuesta era sencilla: un software veloz, capaz de funcionar con solvencia en un hardware no demasiado avanzado y la posibilidad de decorar cada unidad del teléfono a gusto consumidor.

Aunque la plataforma Moto Maker todavía no tiene un alcance demasiado amplio en términos geográficos (en España aún la estamos esperando) sus opciones de customización le dan un valor especial a cada teléfono, al convertirlo en una pieza única en un entorno en el que cada vez es más complicado diferenciarse. El último anuncio del Moto X1 prueba que la compañía tiene claro cuál es su fuerte ahora mismo.

Una tendencia que se impone, aunque de forma desigual

Firmas como Xiaomi o OnePlus, han tomado buena nota de la estrategia marcada por Motorola y aunque su esquema se base en carcasas intercambiables, han llegado a incluir muchos de los diseños y acabados que mostró por primera vez el Moto X. Otras compañías sencillamente van añadiendo colores inusuales a su paleta, como Samsung o LG en los últimos buques insignia, pero no cabe duda de que estamos ante una tendencia que empieza a imponerse.

Los procesos de igualación (misma marca, mismo modelo) y diferenciación (toque personal) se han convertido en un rasgo básico en las prácticas de consumo y uso. Motorola ha sabido verlo (o integrarlo a su producto) antes que nadie entre la competencia. Bien por ellos.

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