Apple tiró de astucia para registrar la marca iPad en secreto, ¿cómo lo hizo?

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Apple es una de esas compañías que genera odio y admiración a partes iguales. Usuarios fieles a la manzana mordida y otros que la consideran podrida. Dos posiciones extremas que se han generado con el paso del tiempo y en parte, gracias a las políticas de la compañía. Lo que no se puede negar en ningún caso, es que los de Cupertino han sabido mover los hilos como nadie durante los últimos años, lo que les ha servido para alcanzar una valoración en más de 770.000 millones de dólares y cotizar en el Dow Jones. Hoy os contamos uno de esos movimientos magistrales.

Una de las cosas que cualquier empresa que quiere lanzar un nuevo producto al mercado tiene que hacer, es registrar la marca con el nombre de dicho producto. A menudo, estos registros son filtrados y utilizados para dar a conocer los planes de la empresa en cuestión, lo que acaba con muchas de sus posibilidades de sorprender. Aunque los tiempos han cambiado y actualmente las filtraciones no dejan mucho margen a las compañías, hubo un tiempo en el que Apple consiguió por medio de diversas triquiñuelas mantener sus trabajos en la más absoluta confidencialidad, un secretismo que llegó a formar parte de su identidad y que les sirvió para dar campanazos como el iPad, un dispositivo y un nombre que guarda una curiosa historia detrás.

Tiempo después de lanzar al mercado el primer smartphone, el primer iPhone, Apple comenzó a trabajar en el dispositivo que cambiaría el concepto de “tablet PC” que se tenía hasta la fecha y que a posteriori se considera como el punto de inflexión que ha marcado el devenir de este segmento hasta el día de hoy. Los de Cupertino sabían que tenían mil ojos encima pendientes de cualquier movimiento pero se las ingeniaron para que nadie más que Steve Jobs, el 27 de enero de 2010 y sobre el escenario en la sede de California, revelara ningún detalle.

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Como decíamos en el titular, Apple tiró de astucia para registrar la marca “iPad” sin levantar ninguna sospecha pero ante la vista de todos. Algo así como las películas en las que el ladrón roba un banco a cara descubierta cuando nadie lo espera y sin que nadie se de cuenta hasta que está desmantelado por completo. Aprovecharon un vacío legal para hacerlo, registrando la empresa británica con nombre “IP Application Development LLC”, cuyas siglas como ya habrás notado, se corresponden efectivamente con IPAD. De esta forma, Apple se guardó parte de los derechos, pero aún tenían que lidiar con ciertas coincidencias ya existentes, y nuevamente, lo consiguieron hacer de la forma más discreta.

La marca iPad en exclusiva

Apple llevó a cabo todo este ingenioso proceso, pero aún había un paso más por delante, querían el control exclusivo de la marca iPad. Encontraron dos escollos principales. Fujitsu, que ya contaba con un pequeño dispositivo móvil de nombre iPAD a la venta. Aunque no podemos saber a ciencia cierta lo que sucedió, la teoría más apoyada y la que parece más lógica, es que ambas compañías alcanzaron un acuerdo económico por una elevada suma de dinero. Apple tiró de chequera (aunque no eran tan ricos, los ordenadores y los iPhones ya habían generado enormes beneficios) para eliminar el primer problema.

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El segundo, Proview Electronics Company, un fabricnate de pantallas para ordenadores, y dispositivos como smartphones y tablets con sede en Taiwán que tenía los derechos de la marca IPAD en china. Apple volvió a contactar con Farncombe Internacional, responsables de registrar en su lugar la mencionada “IP Application Development LLC”, que por medio de su director Graham Robinson (bajo el nombre de Jonathan Hargreaves), negoció con Proview la compra de la marca IPAD ya que se correspondía con las siglas de su supuesta nueva empresa.

Robinson aseguró a los responsables de Proview, que aunque no estaba capacitado para explicarles cuál sería su actividad, no competirían con ellos. Finalmente aceptaron y vendieron los derechos por la insignificante cifra de 54.800 dólares. Un par de años después, Proview demandó a Apple que fue condenada al pago de 60 millones de dólares, un valor algo más ajustado al de una marca que los de Cupertino querían sí o sí.

Con todo esto, Apple logró que aquellos que querían saber lo nuevo que estaban preparando, no pudieran seguirles la pista y así, dar la sorpresa una vez más el día de la presentación. Recuperando una frase del principio, los tiempos han cambiado, ahora los filtradores son más numerosos y están en todas partes, lo que ha propiciado por ejemplo, que ni siquiera Apple haya sido capaz de esconder el desarrollo del iPad Pro, la tablet de uso profesional que esperamos para este año y sobre la que conocemos ya muchos detalles.

Fuente: BussinesInsider

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