Síntomas que nos dicen cuándo es hora de cambiar de tablet

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Tablets

La electrónica de consumo es un sector en constante evolución. Si comparamos los primeros soportes portátiles surgidos con los que se comercializan actualmente, observamos un cambio en todos los sentidos: Desde la reducción de las dimensiones físicas y el peso, hasta una mejora de la capacidad de memoria y procesamiento, pasando por un aumento de la autonomía y unas propiedades de imagen y sonido que están equiparándose poco a poco a las de otras plataformas tradicionales y de mayores dimensiones como la televisión. Estos factores han tenido como consecuencia que millones de usuarios recurran cada vez más a los dispositivos portátiles no solo para disfrutar de sus momentos de ocio sino también, en el ámbito laboral.

Sin embargo, nada es eterno y pese a que hayamos asistido a cambios sustanciales en soportes como las tablets, estas también acaban sufriendo el desgaste y el paso del tiempo. Anteriormente os dimos una serie de pautas que indicaban cuándo estos dispositivos estaban envejecidos. A continuación, os contamos una serie de síntomas que pueden sufrir estos dispositivos, ya imprescindibles en nuestras vidas, y que nos indican que ya es hora de sustituirlos por otro más actuales y darles el retiro que se merecen tras años de servicio.

Xperia Tablet Z agua

Aumento de la vida útil

Una de las ventajas que más hemos notado los usuarios de tablets y smartphones es el aumento de la esperanza de vida de estas plataformas. Factores como unos diseños más robustos que incorporan metal en las cubiertas, tecnologías de refuerzo de pantalla o incluso, la resistencia al agua, son los responsables de que actualmente, el periodo en el que los dispositivos siguen resultando útiles, se haya incrementado progresivamente hasta llegar a medias que superan los 3 o 4 años.

Síntomas físicos

Entre los diferentes elementos que nos indican que ya es hora de jubilar a nuestras tablets, debemos hacer diferencia entre componentes como las carcasas o las pantallas y otros internos como los procesadores o la autonomía. En este primer caso, una pantalla que ya no sea capaz de ofrecer el brillo de antaño, que tenga píxeles muertos, incapaces de recuperarse y que haya sufrido golpes, caídas y roturas, nos puede llevar a dos acciones: Si la tablet no es muy antigua, intentar reemplazar el panel, si por el contrario, se trata de un dispositivo longevo, cambiarlo.

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Componentes internos

Con el tiempo, la duración de las cargas disminuye, afectando al rendimiento y a la autonomía de los terminales ya que la mayor parte de las baterías que se integran actualmente en las tablets, están configuradas para soportar una cantidad de ciclos determinada por los fabricantes. Por otro lado, usos intensivos pueden acabar pasando factura a otros componentes como los procesadores, con la consiguiente reducción de la velocidad de ejecución de las tareas. Una vez más, tenemos dos opciones dependiendo de la antigüedad de nuestros terminales: Sustitución de componentes o completa.

Obsolescencia programada

Este término ha sido objeto de polémica desde la consolidación de la electrónica de consumo como uno de los sectores con más presencia en la vida de millones de personas. Actualmente, los fabricantes lanzan nuevos productos a un ritmo tan elevado, que terminales que adquirimos hace tan solo un año, ya pueden quedar anticuados. La respuesta que las grandes firmas es contundente: Si se trata de modelos relativamente nuevos, se lanzan actualizaciones de componentes como el sistema operativo pero no de manera indefinida. Esto es un arma de doble filo ya que por un lado, obliga al consumidor a terminar adquiriendo otro dispositivo aunque haya intentado prolongar al máximo su vida útil y también, acelera la implantación por parte de las tecnológicas de sus plataformas más novedosas. Un hecho curioso es que la obsolescencia no puede venir solo de la falta de actualizaciones, sino también de brechas en medidas de seguridad y garantías de privacidad en el público que se deriva de versiones de software incompatibles con los antivirus y otras aplicaciones que desarrollan las firmas.

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¿Conclusiones?

A modo de resumen, podemos ver si ya es hora de retirar una tablet atendiendo a varios factores: La imposibilidad de disfrutar de manera plena de los contenidos audiovisuales incluso después de conectar los soportes a otras plataformas de mayor tamaño para reproducirlos en ellas. Por otro lado, desgaste de componentes como la batería que hace imposible un uso prolongado de los terminales. Finalmente, la supresión de software anticuado por parte de los fabricantes y distribuidores que obliga a los usuarios en última instancia, a adquirir nuevos terminales ante los errores de compatibilidad entre unas interfaces actualizadas y unos soportes que no lo son tanto.

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Después de conocer cuáles son algunos de los indicadores que nos pueden llevar a cambiar nuestra vieja tablet por una más actual, ¿Pensáis que el mayor inconveniente no viene tanto por parte del deterioro de las partes físicas sino de los fabricantes, al no incorporar actualizaciones a viejos dispositivos o creéis que todo forma parte de un conjunto que está pensado desde su primer momento para tener una vida útil concreta y programada tras la que no es posible otro uso? Para que podáis opinar vosotros mismos sobre el destino de vuestras tablets, tenéis disponible más información relacionada sobre otros fines a los que pueden servir estos dispositivos cuando a primera vista, ya han cumplido su trabajo.

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