iPhone 7 Plus, Galaxy Note 7 y Pixel XL: todo lo que el dinero puede comprar

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Comparativas

Hace poco hablábamos de los nuevos phablets que se están lanzando en los últimos tiempos a caballo entre la gama media y la gama alta, pero ahora, con el lanzamiento del Pixel XL y el trío de grandes de este otoño ya completo, toca hablar de ese otro terreno emergente que a veces llamamos gama ultra-alta y que lo ocupan dispositivos cuyos precios suben (bastante a veces) de los 800 euros incluso en sus versiones básicas, compuesto ahora mismo, junto al phablet de Google, por el iPhone 7 Plus y el Galaxy Note 7. ¿Qué justifica esto lo que cuestan y cuál de ellos merece más semejante inversión?

iPhone 7 Plus

Empezamos con el más caro de los tres, que cuesta nada menos que 910 euros en su versión básica, lo que supone alrededor de un 50% más de lo que cuestan phablets como el Galaxy S7 Edge o el Huawei P9 Plus. Es cierto que al menos ahora esta versión básica llega ya con 32 GB de memoria interna y no 16 GB, pero tampoco se puede obviar que los de Apple son de los pocos dispositivos que no cuentan con ranura para tarjeta micro-SD, lo que nos limita al almacenamiento online una vez que hayamos agotado el propio. Por otra parte, resulta también algo extraño encontrarse con una pantalla Full HD en un phablet de este precio, cuando otros mucho más asequibles cuentan ya con una Quad HD. Un último punto en contra que no se puede dejar de mencionar, por supuesto, es la desaparición del puerto jack, que puede resultar algo incoveniente.

iPhone 7 Plus negro

El iPhone 7 Plus tiene, no obstante, un montón de cualidades que, independientemente de que pensemos que justifican su precio o no, sin duda le convierten en uno de los mejores phablets del momento. Probablemente las dos que se merezcan más ser destacadas sean su rendimiento y su cámara: por un lado, el A10 Fussion le ha convertido en el smartphone más potente del momento a juzgar por lo que nos dicen los benchmarks; por otro, la cámara dual combinada con otras mejoras, ha conseguido la evolución que todos estábamos esperando después de la relativa decepción que fue en este apartado su predecesor. Algunos detalles extra que también se agradecen son la resistencia al agua, el Touch ID mejorado y aún más autonomía (que no es poco teniendo en cuenta que el iPhone 6s Plus ya era el que ocupaba el primer puesto del ranking en este apartado el año pasado).

Galaxy Note 7

El Galaxy Note 7 es algo más barato en su versión básica que el iPhone 7 Plus, pero una diferencia de alrededor de 50 euros probablemente importe poco cuando nos estábamos moviendo ya en estos niveles. Es cierto, no obstante, que teniendo en cuenta que el Galaxy S7 Edge comparte algunas de sus principales virtudes (como son la calidad de imagen y la cámara, que no han evolucionado demasiado entre uno y otro) y se puede encontrar por alrededor de 600 euros, parece obligado recomendar a quienes se estén pensando hacerse con él considerar al menos la posibilidad de comprar en cambio el modelo anterior, que es aún un modelo de este año (a sus respectivos lanzamientos apenas los separan 6 meses).

Galaxy Note 7 pantalla curva

Aún sí, no podemos negar que el Galaxy Note 7 tiene algunas cosas que el otro no tiene, como es el S Pen, el escáner de iris o una mejor optimización del Exynos 8890 que hace que su rendimiento en benchmarks sea aún superior. Las dos primeras ventajas al menos son aplicables además también cuando lo comparamos tanto con el iPhone 7 Plus como con el Pixel XL, frente a los que sale ganador también en el apartado de pantalla: incluso sin haber introducido demasiadas novedades respecto a la del Galaxy S7 Edge, la suya sigue siendo la mejor pantalla en un smartphone según los expertos (la del iPhone 7 Plus, como la de su predecesor, ha ganado sólo el título a “la mejor LCD”, lo que excluye de la competición no sólo al phablet de Samsung sino de hecho a la mayor parte de la gama alta actual).

Pixel XL

¿Quién nos iba a decir hace sólo un par de años que un phablet de Google iba a encontrarse entre los tres más caros del momento? Como se ha discutido mucho en los últimos tiempos, la política de la compañía del buscador ha cambiado mucho desde el lanzamiento de los primeros Nexus y está claro que la calidad, sin consideraciones sobre el precio, ha pasado a ser su principal objetivo. Hay que matizar, en todo caso, que no tenemos aquí aún cifras oficiales, sino que estamos extrapolando sobre los datos de su lanzamiento en Alemania y que los sitúan en la órbita de los del iPhone (el modelo básico del Pixel XL podría venderse por 900 euros), y no parece haber demasiadas razones para el optimismo.

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¿Qué es lo que justifica esta subida de precios? Si lo comparamos, para empezar, con el Nexus 6P, lo cierto es que no ha habido una mejora sustancial en cuanto a especificaciones técnicas que puedan explicarlo, ya que no ha cambiado mucho más que la obligada sustitución del Snapdragon 810 por un Snapdragon 821, algo que, al igual que los 4 GB de memoria RAM, los 32 GB de memoria interna (sin ranura para micro-SD, por cierto) y la pantalla Quad HD, no es sino el estándar actual de la gama alta. El reclamos de las actualizaciones directas desde Google es siempre interesante respecto a otros Android, pero tampoco supone una ventaja respecto a sus predecesores. Parece, por tanto, que todo el peso recae sobre dos atractivos, que pueden ser fundamentales, por otra parte: un diseño que parece haber causado furor (al menos en la versión azul) y una cámara que gracias sobre todo a mejoras de software se ha convertido automáticamente en la mejor del mercado, según la siempre valorada opinión de DxOMark.

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