Surface 4: ¿Snapdragon 835 o Intel ATOM? El precio será clave para atraer usuarios a Windows 10

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Con el soporte que traerá Windows 10 a procesadores ARM, se hace complicado no pensar en que Microsoft apueste por un Snapdragon 835 para su Surface 4 este año. La Surface 3, un dispositivo que pasó un tanto desapercibido pero que para nosotros es absolutamente necesario, no fijó una continuidad clara. Aún así, los avances hacia una plataforma integrada de los de Redmond abren la posibilidad a una continuidad de la línea.

Tanto la Surface 2 como la RT apostaron en su día por procesadores ARM, lo que les impedía correr aplicaciones de escritorio y confundía al usuario respecto a las posibilidades de un equipo que no era especialmente barato. En la tercera generación, ya con Satya Nadella a los mandos de la firma, se busco una configuración que diera acceso al clásico escritorio Windows y para ello se empleó un Intel ATOM X7, no especialmente potente si lo comparamos con un m3 o, sobre todo, intel Core i5 / i7, pero sí en general, solvente, y muy apto para el trabajo diario.

Sin embargo, los equipos que han querido seguir apostando por arquitectura ARM en tablets, han tenido que recurrir a Windows 10 Mobile, como ocurre en el caso de la Cube WP10.

¿Qualcomm o Intel? He ahí la cuestión

Ahora que sabemos que el procesador Snapdragon 835 podrá correr programas de escritorio y que Qualcomm está trabajando «codo con codo» con los de Redmond para desplegar una versión del sistema en el que la emulación de la arquitectura x86 sea perfecta, surge la duda de si la Surface 4 se está demorando a la espera de poder optar por un procesador ARM.

surface 3 sucesora

Intel ha funcionado bien en la Surface 3, pero la demanda del equipo ha sido bastante pobre. Aún así, como señalamos ayer, puede ser sólo cuestión de tiempo que el mercado de estos equipos empiece a crecer. Hoy en día las tablets chinas con procesadores similares está consiguiendo mucho público. El problema es que, de nuevo, la confusión y la comparación con el modelo Pro, dejaba en mal lugar al equipo. El precio de partida, 500 euros, también era un impedimento.

Surface 4: el precio va a ser clave

Siguiendo el argumento de nuestro artículo de opinión de ayer, creemos que a Windows 10 le hacen falta tablets de gama media, que se muevan entre los 400 y los 300 euros, y que lleguen de la mano de fabricantes de prestigio. Una Surface 4 (quizá con otro nombre), por un 350 euros, y con un procesador Intel, sería un producto de gran potencial en el mercado. A este respecto, un Snapdragon 835 va a elevar los precios, sin duda, y lo que va a conseguir no es mejor que aquello que pueda hacer una Intel, ni en rendimiento ni en consumo.

Veremos qué camino toma Microsoft y si el afán de buscar un Windows 10 universal no entra en conflicto con la necesidad de aumentar la cuota de mercado de la plataforma.

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