Las baterías del futuro de tablets y smartphones: ¿Adiós al litio?

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Si nos paramos a hacer un repaso sobre los avances más importantes que hemos visto en tablets y smartphones en los últimos años, quizás los primeros en los que pensemos, sean aquellos enfocados a mejorar las prestaciones de imagen o el rendimiento tales como la aparición de nuevas resoluciones, o unas velocidades más altas que garantizan una ejecución sin problemas de juegos y aplicaciones. Sin embargo, otro de los elementos que más se ha consolidado pero que sin embargo, aún tiene mucho camino por recorrer, es la tecnología de carga rápida. Los usuarios demandan baterías más duraderas para mejorar la experiencia de uso y, a pesar de que las autonomías medias se hayan prolongado gracias a funciones de los sistemas operativos, o el aumento de la capacidad de las mismas, lo cierto es que en el terreno de la duración de las cargas, aún podemos encontrar muchas sombras.

Con anterioridad, os hemos contado más sobre los tipos de baterías que es posible encontrar a día de hoy, cómo funcionan y cuáles son sus ventajas e inconvenientes. Sin embargo, como recordamos con frecuencia, los cambios se suceden a gran velocidad dentro de la electrónica de consumo. ¿Cuáles son las mejoras que podríamos ver en el corto o medio plazo en este sentido? A continuación, os contaremos más sobre los distintos métodos en los que se está trabajando actualmente para hacer de estos componentes una fortaleza y no una debilidad. ¿Llegaremos a verlos materializados en breve o tendremos que esperar?

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Lo que vemos hoy en día

Actualmente, la mayoría de baterías que no disponen de tecnologías de carga rápida, funcionan con voltajes de 5 V y cuya capacidad oscila entre los 1 y los 2 amperios. Los tiempos de llenado aproximados rondan entre la hora y media y las tres horas. En el caso de aquellos terminales que permiten acelerar el proceso, el voltaje puede subir hasta los 12 voltios, lo que tiene como resultado un mayor flujo de la corriente eléctrica tal y como os contamos aquí. El funcionamiento básico de la carga rápida podría definirse así: Cuando el dispositivo cuenta con un porcentaje de batería bajo, el traspaso se produce a mayor velocidad, permitiendo alcanzar porcentajes cercanos al 50% en pocos minutos. A medida que se acerca al 100%, este disminuye de manera gradual.

1. Aluminio

En tierras americanas están trabajando con una nueva generación de baterías que utilizan a este metal como elemento protagonista debido a sus propiedades conductoras. El aluminio es fácil de conseguir, de trabajar y permite reducir costes en multitud de componentes de los dispositivos. En el terreno de la autonomía, su mezcla con otros elementos como el grafito, no solo permite, en teoría, su funcionamiento durante más de 7.000 ciclos de carga, sino que también es más segura en el sentido de que no se sobrecalienta con tanta facilidad como las de otros minerales como el litio, lo que reduce aún más el riesgo de explosión.

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2. Baterías ecológicas

Los biocombustibles se han introducido, con mayor o menor éxito, en industrias como la automovilística. Sin emabrgo, también tienen su lugar entre las tablets y smartphones. Desde hace aproximadamente 3 años, un equipo sueco está trabajando en crear baterías a partir de resina de pino y alfalfa combinados con agua y etanol que sin embargo, aún resultan caras de producir y de adaptar a los soportes portátiles. La mayor ventaja de este tipo es el hecho de que apenas dejan residuos una vez eliminadas y que éstos pueden reutilizarse. ¿Creéis que las veremos en el futuro en los terminales que todos manejamos a diario?

3. Cargas a distancia

Actualmente, es posible cargar los dispositivos prescindiendo de cables gracias a algunas plataformas que, enchufadas a la corriente, se llenan de energía y la transfieren a los soportes con solo ponerlos sobre ella. Sin embargo, una investigadora estadounidense ha ido más allá al crear un sistema que utilizando las ondas electromagnéticas y de sonido que impregnan el ambiente, permiten cargar los dispositivos. Su funcionamiento es simple: Un panel se encarga de concentrar todas estas partículas y a continuación, las distribuye a través del aire. De momento, este sistema, llamado Ubeam, tiene un alcance limitado, ya que las ondas tienen poco alcance.

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4. Grafeno

En torno a 2010, apareció un nuevo material del que gran parte de la producción tenía lugar en tierras vascas. Llamado grafeno, este componente prometía revolucionar no solo la electrónica de consumo, sino la tecnología en sí misma gracias a varias propiedades como su poder conductor, su flexibilidad y su tamaño reducido. Sin embargo, resultaba caro de fabricar. En Samsung llevan un tiempo experimentando con él en baterías que contienen silicio. Según los ingenieros de la firma surcoreana, su incorporación en los terminales permitiría cargarlos de manera más rápida y además, duplicar la duración media de la autonomía de los terminales.

Tras conocer más sobre lo que podríamos ver en el futuro en uno de los campos que aún siguen deben centrar más esfuerzos por parte de los fabricantes, ¿Pensáis que la incorporación de estas novedades acabará llegando e implantándose de manera definitiva? ¿Creéis que los cambios tendrán una repercusión negativa en aspectos como el precio de los dispositivos si llegan a introducirse? Tenéis disponible más información relacionada como por ejemplo, lo que sucede en el interior de tablets y smartphones cuando se someten a temperaturas extremas para que podáis conocer más sobre el esqueleto de los terminales.

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