Amazon Leo calienta motores: el internet satelital que quiere tutear a Starlink está más cerca

  • La compañía ha alcanzado los 396 satélites en órbita, cifra suficiente para iniciar sus servicios comerciales a finales de este mismo año.
  • Tras el éxito del cohete Atlas V, Amazon hará la transición al lanzador Vulcan para acelerar el despliegue de su constelación de baja latencia.
  • El catálogo de dispositivos incluirá tres tipos de antenas, destacando el modelo Ultra con velocidades de hasta 1 Gbps para sectores profesionales.
  • La integración con Amazon Web Services se perfila como la gran ventaja estratégica frente a la hegemonía actual de Starlink.

Satélites de Amazon en órbita

Parece que la carrera espacial por el control de la banda ancha se está poniendo al rojo vivo. Amazon acaba de dar un golpe sobre la mesa al confirmar que su proyecto de internet satelital, ahora conocido oficialmente como Amazon Leo, ya dispone de la infraestructura mínima necesaria para empezar a funcionar. Tras el último lanzamiento realizado desde Cabo Cañaveral, la empresa de Jeff Bezos ha logrado poner en órbita el número de unidades suficiente para garantizar una conexión estable en las primeras regiones seleccionadas, cumpliendo así con los plazos que se habían marcado para este año.

La noticia ha caído como un jarro de agua fría para quienes pensaban que SpaceX no tendría rival a corto plazo. Aunque todavía queda mucho camino por recorrer para alcanzar las cifras de su competidor más directo, la realidad es que el despliegue ha cogido una velocidad de crucero envidiable. Con este movimiento, Amazon no solo busca llevar internet a zonas rurales o remotas donde la fibra óptica es ciencia ficción, sino que también pretende meterse en el bolsillo a gobiernos y grandes empresas que necesitan una infraestructura robusta y una latencia mínima para sus operaciones diarias.

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Adiós al Atlas V y bienvenida a la era del Vulcan

Cohete Atlas V de Amazon Leo

La reciente misión denominada LA-08 ha servido para cerrar un capítulo fundamental en la historia del proyecto. Un cohete Atlas V se encargó de llevar al espacio los últimos 29 satélites que han permitido alcanzar la mágica cifra de 396 unidades operativas en la órbita baja terrestre. Este lanzador ha sido un aliado fiel, logrando una tasa de éxito impecable en todas las misiones encomendadas, pero a partir de ahora Amazon va a por todas con una tecnología más potente para acelerar el ritmo de trabajo.

El testigo lo recoge ahora el cohete Vulcan, una bestia de carga que permitirá transportar muchos más satélites en cada viaje. Los responsables del proyecto han dejado claro que la capacidad logística de la compañía es uno de sus puntos fuertes, contando ya con cientos de satélites listos para volar en sus instalaciones de Florida. La idea es no levantar el pie del acelerador para que la cobertura se expanda lo antes posible desde las latitudes iniciales hacia el resto del globo, evitando así que el servicio se quede como algo meramente anecdótico o limitado a unos pocos países.

A pesar de los contratiempos que han sufrido otros vehículos de lanzamiento en pruebas recientes, Amazon mantiene la calma y asegura que sus planes a largo plazo siguen intactos. Para finales de la década, el objetivo es contar con una malla de más de 3.200 satélites conectados entre sí mediante enlaces ópticos de alta velocidad. Esta red permitirá que los datos viajen por el espacio a una velocidad de vértigo, reduciendo el tiempo de respuesta y ofreciendo una experiencia de navegación que no tenga nada que envidiar a las conexiones terrestres más modernas.

Despliegue de satélites Amazon Leo

Antenas para todos los gustos: del hogar a la gran empresa

Una de las cosas que más ha llamado la atención es la variedad de equipos que los usuarios podrán instalar en sus tejados. Amazon ha diseñado tres versiones de terminales para adaptarse a diferentes perfiles. El modelo más sencillo, bautizado como Leo Nano, está pensado para ser portátil y ofrecer velocidades de hasta 100 Mbps, lo que viene de perlas para quien teletrabaja desde una furgoneta o necesita conexión en una segunda residencia sin muchas complicaciones técnicas ni costes disparatados.

Para quienes necesiten un poco más de chicha, el terminal estándar promete alcanzar los 400 Mbps, situándose como la opción más equilibrada para el hogar medio. Pero la joya de la corona es, sin duda, el modelo Leo Ultra. Esta antena de mayor tamaño está orientada a sectores como la aviación, el transporte marítimo o sedes gubernamentales, siendo capaz de exprimir la red hasta llegar al gigabit de descarga. Con este abanico de opciones, la compañía pretende democratizar el acceso al espacio sin descuidar el sector profesional, que es donde realmente se mueve el dinero pesado.

Terminales de internet Amazon Leo

Lo que de verdad podría marcar la diferencia frente a otras opciones del mercado es la integración total con Amazon Web Services (AWS). Esto significa que las empresas que ya utilizan la nube de Amazon podrán conectarse directamente a sus servidores a través de los satélites, eliminando intermediarios y mejorando la seguridad de sus datos. No es solo cuestión de tener internet para ver una serie o mandar correis, sino de crear un ecosistema digital global donde todo esté conectado de forma nativa, algo que Starlink todavía tiene que pulir para competir en igualdad de condiciones en el ámbito corporativo.

Un mercado que no para de crecer

Competencia internet satelital

El sector de la conectividad desde el espacio está viviendo una época dorada y las previsiones económicas son de las que quitan el hipo. Se espera que durante los próximos años la demanda de este tipo de servicios se dispare, especialmente en países donde la orografía o la falta de inversión hacen que el cableado tradicional sea inviable. Amazon lo sabe perfectamente y por eso no le ha temblado el pulso a la hora de invertir miles de millones de dólares en una infraestructura que será estratégica durante la próxima década, posicionándose como el tercer gran actor en este escenario tras los pasos de Starlink y OneWeb.

Para dar este paso de gigante, la compañía también ha movido ficha en el sector de la telefonía móvil, explorando la posibilidad de que nuestros dispositivos se conecten directamente a los satélites sin necesidad de antenas externas. Esto sería la solución definitiva para acabar con las zonas de sombra en las que te quedas sin cobertura en mitad de la montaña. Aunque esta tecnología todavía está en pañales para Amazon Leo, la adquisición de empresas especializadas en el sector deja claro que el futuro es inalámbrico y espacial, permitiendo que estemos localizables en cualquier rincón del planeta sin importar lo remoto que sea.

Tecnología espacial Amazon

La entrada de un gigante como Amazon en este tablero de juego es una excelente noticia para los usuarios, ya que la competencia suele traer consigo mejores precios y una tecnología más refinada. Con casi 400 satélites ya en su sitio, el servicio Leo se prepara para su debut comercial con la promesa de ser una alternativa real y sólida. A partir de aquí, el éxito dependerá de lo rápido que puedan lanzar el resto de la constelación y de si la experiencia de usuario es tan fluida como prometen los directivos de la marca, quienes ya visualizan un mundo donde el cielo está lleno de puntos brillantes trabajando para que nunca perdamos la conexión.

Futuro de Amazon Leo

La consolidación de esta red satelital supone un hito tecnológico que va mucho más allá de una simple mejora en la velocidad de navegación. Al alcanzar la masa crítica de satélites necesaria para operar, Amazon Leo se quita de encima la etiqueta de proyecto experimental para convertirse en una realidad comercial inminente. El despliegue de las diferentes antenas, sumado a la potencia de los nuevos cohetes Vulcan, garantiza que la cobertura global sea cuestión de tiempo. Sin duda, estamos ante el comienzo de una nueva etapa en las telecomunicaciones donde la nube y el espacio se dan la mano para que el acceso a la red sea un derecho sin fronteras geográficas.


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