Apple ha decidido apartar de su hoja de ruta el esperado iPad Ultra plegable, un dispositivo del que se venía hablando desde hace tiempo y que aspiraba a convertirse en una nueva categoría dentro de su gama de tabletas. Distintas fuentes especializadas apuntan a que el proyecto, aunque no está completamente cancelado a nivel interno, se encuentra ahora mismo en pausa y sin planes claros de lanzamiento.
El movimiento llega en un momento delicado para la división de tabletas de la compañía, con un descenso continuado de los ingresos del iPad y unas ventas del iPad Pro (M4) por debajo de lo que muchos analistas esperaban. Con este contexto sobre la mesa, lanzar un modelo aún más caro, experimental y de nicho parece haber dejado de ser una prioridad para el gigante de Cupertino.
Un iPad Ultra plegable que prometía ser gigantesco
Los rumores más consistentes describían el iPad Ultra como un dispositivo plegable con pantalla cercana a las 20 pulgadas al desplegarse, una cifra muy por encima de los actuales iPad e incluso del formato de muchos portátiles. La idea era situarlo a medio camino entre tablet y portátil, difuminando la frontera con el MacBook y abriendo la puerta a nuevos usos profesionales y creativos.
Este formato habría permitido utilizarlo como tablet de gran formato al abrirlo por completo, con una superficie muy amplia para dibujo, edición de vídeo o trabajo multitarea, y adoptar un modo más similar a un portátil al plegarlo parcialmente, con una mitad de la pantalla actuando como teclado táctil o área de control.
Las filtraciones también apuntaban a que Apple quería aprovechar la experiencia acumulada en sus chips propios para dotar al iPad Ultra de un procesador de nueva generación al nivel de los Mac, acompañado de una construcción de alta gama, bisagras reforzadas y un panel OLED plegable diseñado para minimizar las arrugas en la zona de pliegue.
En la práctica, el concepto se situaba como una especie de híbrido entre iPad Pro y MacBook, pensado para usuarios dispuestos a pagar una prima importante a cambio de contar con un lienzo de trabajo enorme en un formato relativamente portátil. Sobre el papel sonaba atractivo, pero la realidad técnica y de mercado ha resultado bastante más compleja.

Problemas de peso, diseño y coste que frenan el proyecto
Una de las razones clave que habrían llevado a Apple a abandonar la idea del iPad Ultra tal y como estaba concebida es el peso de los prototipos iniciales. Diversas fuentes señalan que las primeras versiones resultaban incluso más pesadas que un MacBook Pro de 14 pulgadas, lo que chocaba de frente con la expectativa de ligereza asociada al formato tablet.
Además del peso, la compañía se habría topado con serias dificultades de ingeniería en la pantalla plegable. Fabricar un panel OLED plegable de unas 20 pulgadas que soporte miles de pliegues, mantenga una buena uniformidad de brillo y color y, al mismo tiempo, no dispare aún más los costes, sigue siendo un reto para toda la industria, también en Europa, donde los dispositivos plegables aún se perciben como productos premium muy de nicho.
En el plano económico, las estimaciones internas y de analistas situaban el posible precio del iPad Ultra plegable cerca de los 3.900 dólares, una cifra situada muy por encima de la mayoría de portátiles de alta gama disponibles en España y el resto de Europa. Convertido a euros y sumando impuestos, el dispositivo se movería en un rango reservado a estaciones de trabajo profesionales o equipos muy específicos.
A esa ecuación se suma la situación actual del mercado de tabletas. El iPad Pro (M4), que partía de unos precios elevados ya en sus configuraciones básicas, no ha alcanzado el nivel de demanda esperado. Con un segmento donde muchos usuarios siguen viendo la tablet como un dispositivo secundario, plantear un modelo todavía más caro y experimental habría sido, como mínimo, arriesgado.
Otro factor que se habría tenido en cuenta es la duda sobre el uso real que darían los usuarios a un dispositivo tan grande. Más allá de nichos concretos (estudios creativos, edición de vídeo, diseño CAD o trabajo multitarea intensivo), el tamaño y la fragilidad asociada a una gran pantalla plegable podrían limitar mucho su adopción en el día a día.
Un desarrollo lleno de retrasos y prioridades cambiantes
El iPad Ultra plegable no ha sido un simple boceto: distintos informes coinciden en que Apple lleva años experimentando con prototipos de gran formato. Filtraciones procedentes de fuentes asiáticas y de analistas de referencia señalan que el proyecto ha sufrido varios cambios de calendario y enfoque.
En un primer momento, se barajaban ventanas de lanzamiento a finales de esta década, con fechas que se movían según avanzaban (o se atascaban) las pruebas internas. Las noticias sobre posibles retrasos por problemas de peso, diseño del chasis y dudas sobre la interfaz reflejan que el dispositivo no encajaba del todo ni como iPad tradicional ni como sustituto de un MacBook.
Algunos de los ingenieros implicados habrían explicado que el futuro del producto era el de un experimento avanzado más que el de un modelo comercial asegurado. Es decir, un laboratorio para probar bisagras, nuevos formatos de pantalla y formas de interacción que, aunque no llegasen a venderse tal cual, sí podrían influir en otros dispositivos plegables de la marca.
En paralelo, desde el entorno de Apple se insiste en que la investigación en formatos plegables continúa, aunque con un enfoque más prudente. La compañía estaría priorizando aquellos productos donde vea un encaje más claro con la demanda actual y con el posicionamiento de precios que maneja en Europa y otros mercados clave.
Un súper iPad que buscaba unir tablet y portátil
Aunque el hardware ha sido uno de los grandes quebraderos de cabeza, el iPad Ultra plegable también planteaba importantes interrogantes a nivel de experiencia de uso. Una pantalla de unas 20 pulgadas pide a gritos un sistema capaz de aprovecharla con soltura, especialmente para trabajar con varias apps a la vez.
Las filtraciones apuntaban a que Apple exploraba interfaces más cercanas a un entorno de escritorio, con divisiones de pantalla más flexibles, ventanas redimensionables y un modo que recordaría a un MacBook cuando el dispositivo estuviera parcialmente plegado. La idea era disponer de un área superior de trabajo y una parte inferior habilitada como teclado táctil o superficie para un stylus.
Este enfoque habría permitido prescindir de un teclado físico en determinadas situaciones, aunque siempre con la opción de conectarlo de forma inalámbrica o mediante accesorios propios. Se hablaba también de la incorporación de tecnologías como Face ID integrado bajo la pantalla y de mejoras específicas en la gestión del multitarea para hacer más natural el salto entre contenido táctil y productivo.
Sin embargo, incluso dentro de la propia compañía surgían dudas sobre hasta qué punto los usuarios estarían dispuestos a cambiar su forma de trabajar por un dispositivo tan distinto. Muchos profesionales siguen prefiriendo la combinación clásica de portátil más monitor externo, una solución que, en precio, seguiría siendo bastante más asequible que un hipotético iPad Ultra plegable.
Cómo afecta esto a la estrategia de Apple con los plegables
El aparcamiento del iPad Ultra no significa que Apple haya renunciado a los dispositivos plegables. Al contrario, diversos informes indican que la firma está reorientando sus esfuerzos hacia otros productos con más posibilidades comerciales en el corto y medio plazo.
Entre las opciones que se barajan, cobran fuerza las informaciones sobre un posible iPhone plegable de gama muy alta, a menudo descrito como iPhone Ultra, que podría heredar parte de las tecnologías probadas en los prototipos de gran formato. También se menciona el desarrollo de un MacBook con pantalla táctil, otra línea que encajaría mejor con las preferencias actuales del mercado europeo.
En todo caso, la decisión de no seguir adelante con el iPad Ultra demuestra que Apple sigue aplicando una estrategia conservadora a la hora de comercializar nuevas categorías. Prefiere esperar a que la tecnología esté madura, los precios sean algo más razonables y exista un público suficientemente amplio antes de lanzarse a producir en masa.
Para los usuarios de España y del resto de Europa interesados en las pantallas plegables, esto implica que, durante un tiempo, la oferta seguirá dominada por fabricantes que ya tienen móviles y algún portátil de este tipo en el mercado, mientras que Apple continuará observando y afinando sus prototipos en segundo plano.
Con todo lo que se sabe hasta ahora, la historia del iPad Ultra plegable queda, de momento, en el terreno de los proyectos que se quedan a medio camino: una idea ambiciosa, técnicamente compleja y muy costosa que choca con unas ventas de tabletas en retroceso y un contexto económico poco propicio para experimentos de casi 4.000 dólares. Si en algún momento la tecnología se abarata, las pantallas plegables ganan fiabilidad y el interés del público crece, no sería extraño que Apple retomase el concepto con otro enfoque, pero por ahora el enorme iPad Ultra parece haber pasado a un discreto segundo plano en los planes de la compañía.