Apple abre iOS a tiendas de aplicaciones de terceros en Japón

  • Japón obliga a Apple a permitir tiendas de apps y pagos alternativos en iOS bajo la MSCA, en una apertura muy similar a la DMA europea.
  • Se introduce la Notarización obligatoria, nuevas pantallas de elección de navegador y buscador, y APIs para mayor interoperabilidad.
  • Apple reestructura sus comisiones entre el 5% y el 26%, mantiene una tasa del 21% en muchos casos y choca con críticas de desarrolladores como Epic Games.
  • La ley refuerza salvaguardas para menores y consolida el modelo regulatorio europeo como referencia global, con impacto directo en Japón y Europa.

Apertura de iOS a tiendas de apps de terceros

Apple ha comenzado a abrir el ecosistema de iOS a tiendas de aplicaciones de terceros en Japón, un movimiento que marca uno de los cambios más profundos en la estrategia de plataformas de la compañía desde el lanzamiento del iPhone. La decisión no nace de un giro voluntario, sino de la obligación de cumplir con una nueva legislación japonesa de competencia digital que, en la práctica, coloca al país asiático en una posición muy parecida a la de la Unión Europea.

Para usuarios y desarrolladores en Europa, y especialmente en España, lo que está ocurriendo en Japón se percibe como un laboratorio regulatorio paralelo que confirma una tendencia: el modelo de tienda única y completamente cerrada empieza a ceder terreno en mercados avanzados. A cambio, el entorno se vuelve más complejo, con más opciones de distribución y pago, pero también con nuevos riesgos de seguridad, malwares y fraudes que Apple asegura querer contener.

La ley japonesa que fuerza la apertura de iOS

El punto de inflexión es la Ley de Competencia del Software Móvil de Japón, conocida como Mobile Software Competition Act (MSCA). Esta norma, recién entrada en vigor, impide que gigantes como Apple y Alphabet (Google) bloqueen el acceso a tiendas de aplicaciones alternativas y métodos de pago de terceros dentro de sus plataformas móviles, con la intención de evitar posiciones de dominio difíciles de corregir más adelante.

La Comisión de Comercio Justo japonesa ha tomado como referencia directa la regulación europea de mercados digitales, en particular la Ley de Mercados Digitales (DMA) y la Ley de Servicios Digitales (DSA). Gracias a esta aproximación, Japón se convierte en la segunda gran región del mundo, junto con la UE, en la que Apple está obligada a permitir mercados de apps de terceros dentro de iOS y a aceptar pasarelas de pago alternativas al sistema integrado de la compañía.

Apple sostiene que ha trabajado “codo con codo” con los reguladores nipones para diseñar un modelo que, sobre el papel, fomente la competencia sin renunciar a la seguridad ni a la privacidad. La propia empresa, eso sí, insiste en que la apertura de la plataforma abre nuevas vías a amenazas como el malware, el fraude, las estafas o la exposición a contenido inadecuado, un debate que en Europa ya está muy presente desde que la DMA empezó a aplicarse.

Además de permitir tiendas alternativas y nuevos métodos de pago, la MSCA obliga a introducir en iOS pantallas de elección y cambios en los valores por defecto, para que Safari, determinados buscadores y otros servicios nativos no partan siempre con ventaja en la configuración inicial del dispositivo.

Ley japonesa de competencia digital en iOS

Tiendas de aplicaciones de terceros: cómo funcionarán en iOS en Japón

Con el nuevo marco nipón, los desarrolladores que operen en Japón podrán crear y gestionar sus propios mercados de aplicaciones dentro de iOS. Estas tiendas de terceros deberán ser autorizadas por Apple y cumplir una serie de requisitos técnicos, de seguridad y de clasificación por edades, pero ganan la capacidad de distribuir apps directamente a los usuarios de iPhone y otros dispositivos de la marca en el país.

No se trata de una apertura sin condiciones. Apple mantiene la facultad de aprobar o bloquear marketplaces alternativos y establece que los responsables de esas plataformas tendrán que respetar reglas específicas, entre ellas la obligación de aplicar clasificaciones de edad y controles orientados a menores. Aun así, las aplicaciones descargadas fuera de la App Store no pasarán por el mismo proceso exhaustivo de revisión que las apps del escaparate oficial.

Para intentar contener los riesgos asociados a esta liberalización, la compañía introduce la Notarización obligatoria para todas las apps de iOS, independientemente de su canal de distribución. Este sistema combina análisis automatizados con una verificación humana básica para comprobar que la app hace lo que promete, que no incluye malware conocido ni otras amenazas graves para el usuario y que respeta unas mínimas garantías de funcionamiento.

Apple reconoce que la Notarización es menos rigurosa que la Revisión de Apps tradicional aplicada en la App Store, donde se examinan también aspectos de contenido, privacidad y cumplimiento de las normas internas de la plataforma. Sin embargo, la presenta como el “suelo mínimo” imprescindible para permitir la entrada de software de terceros sin que iOS deje de ser un entorno relativamente controlado.

En paralelo, la empresa ha publicado nueva documentación para desarrolladores en su página de soporte, detallando cómo pueden operar estos mercados alternativos, qué requisitos técnicos deben cumplir y cómo se integran con las APIs del sistema. Este material resulta particularmente útil para compañías que ya se han tenido que adaptar a la DMA europea y ahora quieren replicar o ajustar su estrategia en Japón, donde el marco legal se está alineando con el comunitario.

Nuevas opciones de pago dentro y fuera de la App Store

Más allá de la distribución, la MSCA también obliga a Apple a abrir el sistema de pagos dentro de las aplicaciones. Hasta ahora, la regla general era que la mayoría de compras de bienes y servicios digitales en iOS debían realizarse mediante el sistema de Compras In‑App de Apple, sujeto a comisiones que históricamente llegaron al 30 %.

Con los cambios aplicados en Japón, las apps de iOS distribuidas a través de la App Store podrán integrar métodos de pago alternativos o enlazar a páginas web externas para completar una transacción. Estas opciones deberán mostrarse siempre junto a la Compra In‑App de Apple, de forma que quede muy claro cuándo el pago se hace a través de la infraestructura de la compañía y cuándo se utiliza un proveedor distinto.

Si el usuario opta por pagar con Compras In‑App, seguirá contando con las protecciones habituales de la App Store: historial de compras centralizado, herramientas para gestionar suscripciones, sistemas para solicitar reembolsos y funciones como “Reportar un problema” para denunciar fraudes o cargos indebidos. Es precisamente este paquete de servicios el que Apple utiliza como argumento para justificar parte de sus comisiones.

En cambio, cuando el pago se realiza mediante un procesador alternativo o en una web enlazada desde la app, la empresa deja claro que no podrá ofrecer el mismo nivel de soporte. En estos casos, serán los proveedores externos los responsables de tramitar devoluciones, resolver incidencias y garantizar la seguridad de los datos de pago, lo que implica que el usuario quizá tenga que compartir su información financiera con más actores, con las dudas que eso genera en materia de privacidad.

Apple subraya que estos ajustes en Japón, igual que en la Unión Europea, responden de forma directa a obligaciones legales y no a un cambio de filosofía de producto. De hecho, la compañía insiste en que la multiplicación de vías de pago introduce “nuevos vectores de ataque” para el fraude y el robo de datos, aunque también admite que ha trabajado con el regulador japonés para minimizar, en la medida de lo posible, esos riesgos emergentes.

Pagos alternativos y comisiones en App Store

Comisiones y nuevos términos comerciales para desarrolladores

La apertura de tiendas y la llegada de pasarelas de pago externas no significa que Apple renuncie a monetizar su ecosistema. Al contrario, la compañía ha definido una nueva estructura de comisiones para las apps de iOS en Japón, que varía según el canal de distribución y el método de pago elegido, y que la propia empresa presenta como una forma de reflejar “el valor que aporta” en cada caso.

Según los nuevos términos comerciales, las aplicaciones de iOS distribuidas en la App Store japonesa seguirán pagando una comisión por la venta de bienes y servicios digitales. Para la gran mayoría de desarrolladores —incluidos los adheridos al Programa para Pequeñas Empresas, el Programa de Socios de Vídeo, el Programa de Mini Apps y las suscripciones posteriores al primer año—, la comisión base se reduce al 10 %. En el resto de supuestos, la tasa se sitúa en el 21 % sobre las transacciones digitales.

A esta comisión de tienda puede sumarse una tarifa adicional del 5 % por el procesamiento de pagos cuando el desarrollador utiliza el sistema de Compra In‑App de Apple. En la práctica, esto significa que, según el programa en el que se encuadre la app, la comisión total puede moverse en una horquilla aproximada que va del 15 % hasta el 26 %, algo que no ha dejado indiferente a la industria.

Para las operaciones realizadas en sitios web enlazados desde la propia aplicación distribuida en la App Store, Apple introduce una “comisión por servicios de la tienda” del 15 % sobre la venta de bienes y servicios digitales, con un tipo reducido del 10 % para quienes participan en los programas especiales mencionados o tienen suscripciones de más de un año de antigüedad.

En el caso de las aplicaciones distribuidas fuera de la App Store, a través de mercados alternativos autorizados, la compañía establece una “Comisión de Tecnología Básica” del 5 % sobre la venta de bienes y servicios digitales, incluidas las apps de pago. Según Apple, esta tasa compensa el uso del sistema operativo, las APIs, las herramientas de desarrollo y otros servicios subyacentes que permiten que las aplicaciones existan y lleguen a los usuarios, aunque no se vendan directamente en la tienda oficial.

Apple asegura que, bajo estas nuevas condiciones, los desarrolladores que comercializan bienes y servicios digitales en Japón pagarán lo mismo o menos que antes, en función de la ruta que elijan para distribuir sus apps y del programa en el que estén inscritos. Aquellos que no vendan contenido digital seguirán sin abonar comisiones ni tarifas a la empresa.

Críticas del sector: el caso Epic Games y el 21 % de comisión

Pese a la reducción formal de algunos porcentajes, una parte de la industria considera que el nuevo sistema sigue resultando excesivo. Uno de los críticos más visibles ha sido Tim Sweeney, CEO de Epic Games, que ha cargado con dureza contra la estructura de comisiones y contra las obligaciones que Apple mantiene incluso para las operaciones realizadas fuera de la App Store.

Sweeney ha calificado la maniobra como una “farsa de obstrucción” y ha acusado a la compañía de faltar al respeto al gobierno y al pueblo japonés al preservar un control económico y técnico muy amplio sobre las transacciones. Como gesto simbólico, Epic Games ha anunciado que Fortnite no regresará a iOS en Japón mientras sigan vigentes estas condiciones comerciales y de reporte.

El directivo ha llegado a comparar la situación con un hipotético escenario en el que Microsoft obligara a plataformas como Steam o la propia Epic Games Store a pagar una tasa por operar en Windows y a reportar todas sus ventas, ilustrando así lo que considera un abuso de una plataforma dominante que se cobra peajes por el mero hecho de existir.

Entre las startups y pequeños estudios de software japoneses, la reacción es más matizada. Muchos valoran positivamente la posibilidad de reducir comisiones gracias a tiendas alternativas o a programas especiales de Apple, así como la oportunidad de diversificar canales de distribución. Sin embargo, la complejidad de la nueva tabla de tarifas y la necesidad de gestionar varias normativas al mismo tiempo hacen que no falten dudas sobre qué opción será, realmente, la más rentable en cada caso.

Apple ha fijado una fecha clave: los desarrolladores que quieran operar bajo las nuevas reglas en Japón deberán aceptar los términos actualizados del acuerdo de licencia antes del 17 de marzo de 2026. A partir de ese momento, el que no se haya adaptado a este entramado de comisiones, pagos y distribución corre el riesgo de quedarse fuera del ecosistema japonés de iOS.

Protección de menores y riesgos de un entorno más abierto

Uno de los temas que más preocupan a las autoridades y a las familias es el impacto de la apertura de iOS en la seguridad de niños y adolescentes. La App Store se había diseñado como un entorno relativamente controlado, con filtros de contenido, clasificaciones por edad y herramientas de control parental, y la entrada de tiendas alternativas y métodos de pago externos complica este equilibrio.

Apple advierte de que, con las nuevas vías de distribución, los menores pueden quedar expuestos a aplicaciones con contenido ilícito u objetable, así como a estafas y fraudes dirigidos específicamente a ellos. Como referencia, la compañía cita lo que ha sucedido ya en algunos países europeos tras la aplicación de la DMA, donde el acceso a tiendas de terceros ha facilitado la llegada a iOS de apps de contenido para adultos que antes no superaban los filtros de la App Store.

Para mitigar estos riesgos, la empresa ha acordado con los reguladores japoneses una batería de medidas. En la categoría Niños de la App Store, por ejemplo, las aplicaciones no podrán incluir enlaces a sitios web externos para completar compras, con el objetivo de reducir la probabilidad de que los menores salten a entornos menos controlados y realicen pagos sin la supervisión adecuada.

Además, para todos los usuarios menores de 18 años, cualquier app que utilice procesadores de pago alternativos o derive a una web para finalizar una transacción deberá incorporar una “puerta parental”. Este mecanismo obliga a que los progenitores o tutores tengan que intervenir antes de autorizar la compra, introduciendo una capa adicional de verificación cuando el dinero salga de métodos de pago ajenos al ecosistema de Apple.

La restricción es incluso más severa para menores de 13 años: las aplicaciones dirigidas específicamente a este grupo no podrán enlazar a páginas externas donde se realicen pagos. En paralelo, Apple está desarrollando una nueva API para que los desarrolladores que usen sistemas de pago alternativos puedan ofrecer a los padres herramientas con las que monitorizar y aprobar compras realizadas fuera del sistema de Compra In‑App.

Independientemente de que una aplicación se distribuya en la App Store oficial o en una tienda de terceros, los desarrolladores deberán seguir proporcionando clasificaciones por edad. Apple, por su parte, mantiene y refuerza funciones como Cuentas para niños, filtros de contenido web, Tiempo de pantalla, Compartir en familia y las opciones de Seguridad y Límites de comunicación, con las que se pretende dar a las familias más margen para controlar lo que hacen los menores con sus dispositivos.

Seguridad infantil y controles parentales en iOS

Cambios en iOS y Safari: elección de navegador, buscador y nuevas APIs

La MSCA no solo afecta a la App Store y a los pagos, sino también a componentes clave del sistema como el navegador y el motor de búsqueda predeterminados. Con la actualización a iOS 26.2 en Japón, los usuarios verán durante la configuración inicial —o después de actualizar— una pantalla en la que podrán elegir qué navegador quieren usar por defecto y qué buscador desean establecer como principal.

De este modo, Safari y los servicios de Apple dejan de tener una ventaja automática en los iPhone vendidos en Japón. Desde el primer arranque, el usuario puede optar por otras opciones, y siempre tendrá la posibilidad de modificar esa decisión más adelante desde el menú de Ajustes, algo muy en línea con lo que ya sucede en algunos países europeos por imposición de la DMA.

Para los desarrolladores de navegadores, el cambio va más allá de la simple pantalla de elección. Apple permitirá que estas apps utilicen motores de renderizado distintos a WebKit, siempre que cumplan con requisitos estrictos de seguridad y privacidad. Hasta ahora, incluso los navegadores que se presentaban como alternativa a Safari debían basarse obligatoriamente en WebKit cuando corrían en iOS, lo que limitaba su margen de diferenciación técnica.

La compañía también introduce una nueva API para aplicaciones conversacionales basadas en voz, que permitirá iniciar este tipo de herramientas mediante el botón lateral del iPhone. Este cambio abre la puerta a que asistentes de terceros compitan en mejores condiciones con servicios integrados en el sistema, lo que puede resultar interesante para empresas tecnológicas europeas y españolas especializadas en inteligencia artificial, bots y asistentes virtuales.

Además, Apple habilita un proceso formal para que los desarrolladores puedan solicitar interoperabilidad con tecnologías centrales de iOS, lo que abarca desde funciones del sistema hasta integraciones más profundas con el hardware. Para productos distribuidos en varios mercados, incluido el europeo, esta mayor apertura técnica hace más sencillo ofrecer experiencias coherentes entre regiones con marcos regulatorios afines, como la UE y Japón.

Google también se adapta y el modelo europeo gana peso internacional

El impacto de la nueva ley japonesa no recae solo sobre Apple. Alphabet, matriz de Google, también ha anunciado cambios en Google Play y en sus sistemas de pago para ajustarse a la MSCA. Aunque Android ya permitía la instalación de tiendas de aplicaciones de terceros desde hace años, la normativa obliga ahora a introducir pantallas explícitas de elección de buscador y a aceptar más opciones de pago en contextos donde antes eran limitadas.

Al igual que su rival, Google deberá mostrar al usuario alternativas para elegir su motor de búsqueda predeterminado y facilitar el uso de métodos de pago distintos a Google Pay en determinados supuestos. El objetivo declarado de la Comisión de Comercio Justo de Japón es reequilibrar el poder de negociación de las grandes plataformas y abrir espacio a nuevos servicios y desarrolladores que quieran competir en igualdad de condiciones.

Desde la óptica europea, la convergencia entre la MSCA japonesa y las normas comunitarias refuerza la idea de que el modelo regulatorio de la UE se está convirtiendo en referencia internacional. Los paralelismos son evidentes: apertura a tiendas alternativas, obligación de pantallas de elección de navegador y buscador, flexibilización del sistema de pagos y mayor atención a la protección de menores.

Para usuarios y compañías en España, el caso japonés funciona como un termómetro de hacia dónde puede evolucionar el mercado digital si más países siguen la estela de Bruselas y Tokio. A medio plazo, es probable que las grandes tecnológicas se vean obligadas a diseñar ecosistemas más modulares y abiertos, con más opciones para el usuario, pero también con la necesidad de dedicar más recursos a vigilar la seguridad, la privacidad y la calidad del software distribuido por múltiples canales.

El viraje de Apple en Japón —forzado por la Ley de Competencia del Software Móvil y muy alineado con lo que exige la normativa europea— dibuja un iOS menos hermético, con tiendas de terceros, pagos alternativos, nuevas comisiones y salvaguardas reforzadas para menores. Para desarrolladores y usuarios en Japón, España y el resto de Europa, este nuevo escenario implica más posibilidades, pero también más decisiones que tomar y un equilibrio cada vez más delicado entre la flexibilidad competitiva y la seguridad del ecosistema.