Apple abre iOS a tiendas de terceros en Brasil tras la presión del regulador

  • Apple permitirá tiendas de apps de terceros y pagos externos en iOS Brasil a partir de 2026, tras un acuerdo con el regulador CADE.
  • El Término de Compromiso de Cese fija un plazo de 105 días para aplicar los cambios y una vigencia inicial de tres años.
  • Habrá nueva estructura de comisiones para compras in‑app, enlaces externos y tiendas alternativas, con tarifas diferenciadas.
  • El caso brasileño se suma a la presión regulatoria en la Unión Europea y Japón y se toma como referencia en los debates en España y Europa.

Apertura de iOS a tiendas de terceros en Brasil

El ecosistema tradicionalmente cerrado del iPhone comienza a aflojarse en Latinoamérica. En Brasil, Apple ha aceptado abrir iOS a tiendas de aplicaciones de terceros y a sistemas de pago alternativos, un cambio de calado que altera la forma en la que se distribuyen y se monetizan las apps en iPhone y iPad dentro del país.

Este giro no se produce por iniciativa propia de la compañía, sino como resultado de una investigación por posibles prácticas anticompetitivas llevada a cabo por el regulador brasileño CADE. Aunque las nuevas normas se aplican solo al mercado brasileño, el caso se observa muy de cerca en la Unión Europea y el resto de Europa, donde ya se han dado pasos similares con la DMA y se busca comprobar cómo funcionan en la práctica estas aperturas del ecosistema de Apple.

Del pulso con MercadoLibre al acuerdo con el regulador brasileño

El origen de este movimiento se remonta a 2022, cuando MercadoLibre, uno de los grandes grupos de comercio electrónico en Latinoamérica, denunció ante el Conselho Administrativo de Defesa Econômica (CADE) que las reglas de la App Store en Brasil restringían en exceso la distribución de bienes y servicios digitales y dificultaban el uso de pasarelas de pago distintas a la de Apple.

Según esa denuncia, la compañía de Cupertino imponía en la práctica el uso de su sistema de compras dentro de la app y de su propio procesador de pagos, al tiempo que prohibía a los desarrolladores informar de forma clara a los usuarios sobre alternativas fuera de la App Store o redirigirlos a otros canales para completar transacciones.

A partir de ahí se abrió un procedimiento administrativo largo, con medidas preventivas, recursos y propuestas provisionales. En 2024, CADE llegó a dictar cautelares para frenar conductas que consideraba limitadoras de la competencia en el ecosistema iOS, en línea con los debates que ya se vivían en Estados Unidos, la Unión Europea, Japón o Corea del Sur sobre el poder de las grandes plataformas móviles.

Durante este proceso, MercadoLibre defendió que el modelo de Apple encarecía el acceso a determinados contenidos digitales y frenaba la innovación, al reducir la capacidad de los desarrolladores para elegir cómo cobrar y a través de qué canales llegar a sus clientes. Aunque la empresa reconoce avances con el acuerdo actual, considera que solo corrige parte de los desequilibrios que había denunciado.

Todo este pulso culmina con un pacto formal que cierra, de momento, la vía sancionadora y obliga a Apple a rediseñar su estrategia en Brasil, en paralelo a los cambios ya introducidos en la Unión Europea por la Ley de Mercados Digitales (DMA) y a los que se están desplegando en Japón con la nueva Ley de Promoción de la Competencia de Software para Teléfonos Inteligentes.

Regulación y apertura del ecosistema iOS en Brasil

El TCC: Apple abre iOS a tiendas de terceros y pagos externos

La solución adoptada se articula a través de un Término de Compromiso de Terminación o Cese (TCC), la figura jurídica que utiliza el regulador brasileño para cerrar una investigación de competencia cuando la empresa se compromete a cumplir una serie de obligaciones concretas y verificables.

El núcleo del TCC es claro: Apple deberá permitir en Brasil canales alternativos para la distribución de aplicaciones en iOS. Esto incluye tanto la posibilidad de que los desarrolladores creen sus propias tiendas de apps o se integren en marketplaces de terceros, como que los usuarios puedan obtener software fuera de la App Store manteniendo la compatibilidad con iPhone y iPad.

De forma paralela, el acuerdo obliga a Apple a admitir sistemas de pago externos dentro de las aplicaciones. Así, los desarrolladores podrán integrar métodos de cobro de otros proveedores, así como mostrar ofertas externas y dirigir a los usuarios a páginas web o servicios donde completar la transacción, algo que hasta ahora estaba limitado o directamente vetado en el ecosistema de la App Store.

Un aspecto especialmente vigilado por CADE es el tratamiento de la información al usuario. El texto del TCC recoge que cualquier aviso, mensaje o pantalla que Apple muestre cuando se utilicen tiendas de terceros o pasarelas de pago externas deberá ser neutral y objetivo. El regulador quiere evitar que la compañía recurra a mensajes alarmistas o flujos de uso enrevesados que, en la práctica, disuadan a los clientes de elegir opciones alternativas.

Además, el acuerdo establece que los propietarios de iPhone e iPad en Brasil tendrán libertad para realizar compras, suscripciones y otras operaciones fuera de la App Store, ya sea mediante enlaces externos en las apps o a través de nuevas tiendas, ampliando las posibilidades de consumo digital dentro del ecosistema iOS más allá del canal oficial de Apple.

Plazos de implementación, duración del acuerdo y control de CADE

El calendario pactado con el regulador es relativamente ajustado. Desde que el TCC entra en vigor de manera obligatoria, Apple dispone de hasta 105 días para aplicar todos los cambios técnicos necesarios en iOS y en sus servicios asociados en el mercado brasileño.

Una vez desplegadas estas modificaciones, el compromiso tendrá una vigencia inicial de tres años. Durante ese periodo, CADE supervisará de cerca el cumplimiento de las nuevas normas, con facultad para solicitar información periódica, realizar comprobaciones adicionales y evaluar si los cambios se están trasladando de forma efectiva a usuarios y desarrolladores.

Mientras dure el acuerdo, el procedimiento administrativo abierto por supuestas prácticas anticompetitivas permanecerá suspendido, pero no se archivará de forma definitiva. Si el regulador detecta que Apple no está aplicando correctamente las medidas acordadas, o que introduce nuevos obstáculos que puedan considerarse restrictivos, podrá reactivar el expediente y evaluar sanciones adicionales.

El CADE ha dejado por escrito que, en caso de incumplimiento grave o reiterado de las obligaciones del TCC, podrá imponer a la compañía multas de hasta 150 millones de reales brasileños, una cuantía equivalente a unos 22,9 millones de euros al cambio aproximado, además de otras medidas correctoras si lo estima oportuno.

Como parte del pacto, la firma de Cupertino también ha aceptado retirar una demanda judicial previa en la que cuestionaba las medidas cautelares dictadas en 2024. Con ello se desactiva uno de los frentes legales abiertos y se refuerza la vía administrativa como herramienta principal para encauzar el conflicto.

Tiendas alternativas y pagos externos en iOS

Nueva estructura de comisiones para App Store y tiendas alternativas

El TCC no solo redefine cómo se instalan las aplicaciones y cómo se gestionan los pagos, sino que también reorganiza la estructura de comisiones que Apple aplicará en Brasil en función de cada vía de distribución y monetización. El esquema toma como referencia modelos que la empresa ya maneja en la Unión Europea, Japón o Estados Unidos, adaptados a la realidad brasileña.

En el caso de las compras y suscripciones que sigan realizándose íntegramente a través de la App Store con el sistema de pago de Apple, se mantiene un sistema por tramos: una comisión estándar del 25 % y un tipo reducido del 10 % para determinados programas o desarrolladores que cumplan requisitos específicos, como pequeñas empresas o proyectos acogidos a iniciativas concretas.

El acuerdo introduce además una opción con tarifa del 5 % para ciertos supuestos en los que el desarrollador utilice el sistema de pago de Apple bajo condiciones muy definidas en el propio TCC. Esta modalidad se plantea como alternativa intermedia para quienes quieren seguir apoyándose en la infraestructura de la compañía a cambio de una comisión inferior a la habitual.

En las apps distribuidas desde la App Store que redirijan al usuario a un sitio web externo para completar el pago, el texto diferencia dos escenarios. Si la aplicación solo muestra un mensaje informativo sin enlaces ni botones clicables, esa simple referencia no generará un cargo adicional para el desarrollador por parte de Apple.

Por el contrario, cuando la aplicación incluya un botón o enlace activo que lleve directamente a la pasarela de pago externa, Apple podrá aplicar una comisión del 15 % sobre las operaciones vinculadas a ese flujo. Este punto es especialmente relevante para servicios que quieren integrar de forma clara sus propios métodos de cobro sin renunciar a la visibilidad y al alcance que proporciona la tienda oficial.

El TCC también define el marco económico para las tiendas de aplicaciones alternativas que operen en iOS dentro de Brasil. Estas plataformas deberán abonar una Comisión de Tecnología Básica del 5 %, destinada a remunerar a Apple por el uso de su sistema operativo, de su infraestructura y de sus herramientas de desarrollo, incluso cuando las descargas y actualizaciones no se canalicen por la App Store.

Más allá de estas cifras, el regulador y la compañía no han divulgado en detalle todas las condiciones del nuevo esquema tarifario, pero sí han confirmado que los desarrolladores brasileños se enfrentarán a un mapa de comisiones más variado y complejo que el modelo único anterior, algo que inevitablemente influirá en la decisión de seguir en la App Store, apostar por tiendas de terceros o combinar ambas fórmulas.

La posición de Apple: seguridad, privacidad y riesgos asumidos

En sus declaraciones públicas, Apple ha insistido en que estos cambios responden a las exigencias regulatorias de CADE y no a un giro voluntario de su estrategia de negocio. La compañía sostiene que su modelo tradicional, basado en una única tienda controlada y en un sistema de pagos propio, le ha permitido ofrecer durante años uno de los entornos más seguros del mercado móvil.

Tras la firma del acuerdo, Apple ha reconocido que la apertura del ecosistema en Brasil introducirá nuevos riesgos para la privacidad y la seguridad de los usuarios, especialmente en lo que respecta a la instalación de software procedente de fuentes externas y al uso de procesadores de pago que no controla directamente.

Aun así, la empresa afirma haber trabajado junto al regulador para mantener determinadas salvaguardas, con especial atención a los usuarios menores de edad o considerados más vulnerables. Entre estas medidas se incluyen requisitos técnicos, controles adicionales y sistemas de advertencias que, según la firma, deberían mitigar parte de las amenazas asociadas a la nueva situación.

Apple insiste en que, pese a la apertura forzada, su objetivo es que iOS siga siendo la “mejor y más segura plataforma móvil” para los usuarios brasileños. Un discurso similar ha acompañado las modificaciones introducidas en la Unión Europea bajo la DMA y en Japón con la nueva normativa sobre competencia en software para smartphones.

Este equilibrio entre cumplir con la regulación y mantener su narrativa de seguridad será clave para comprobar, con el paso del tiempo, si los consumidores perciben realmente un aumento de riesgos o si las nuevas tiendas y pasarelas de pago se integran en el día a día de forma relativamente natural, sin grandes sobresaltos.

Impacto regulatorio de la apertura de iOS

Un movimiento enmarcado en una presión regulatoria global

El caso de Brasil no es un hecho aislado, sino que se inserta en una tendencia internacional de mayor vigilancia sobre las grandes plataformas digitales. En la Unión Europea, la Ley de Mercados Digitales ya ha obligado a Apple a aceptar la llamada “distribución alternativa de aplicaciones” y a flexibilizar el uso de sistemas de pago de terceros en determinados supuestos.

De forma similar, Japón ha puesto en marcha su Ley de Promoción de la Competencia de Software para Teléfonos Inteligentes (MSCA), que también exige a la compañía norteamericana abrir parte de su ecosistema móvil. Corea del Sur y Estados Unidos, por su parte, debaten o impulsan iniciativas con objetivos parecidos: limitar la capacidad de un único actor para controlar canales clave en la economía digital.

Dentro de este escenario, Brasil se suma a la reducida lista de jurisdicciones que han logrado forzar una apertura concreta del ecosistema iOS, junto a la Unión Europea y el mercado japonés. Aunque cada país ha seguido su propia vía legal, el efecto conjunto es que el modelo original de Apple —con una sola App Store y un sistema de pagos exclusivo— se ve obligado a adaptarse.

Esta fragmentación regulatoria plantea a Apple el reto de gestionar un mismo sistema operativo bajo marcos normativos distintos según el territorio. La compañía debe convivir con reglas específicas en Europa, Japón o Brasil, mientras mantiene un enfoque más cerrado en otros mercados, lo que complica la planificación técnica y comercial de iOS.

Al mismo tiempo, los precedentes que se consolidan en estos países sirven de referencia para otros reguladores. En Europa, donde la DMA ya está en marcha, se observa con atención cómo se implementan en la práctica las aperturas en Brasil, qué impacto tienen en la competencia real y cómo reaccionan usuarios y desarrolladores, cuestiones que pueden influir en futuras revisiones normativas.

Consecuencias para desarrolladores, usuarios y debates en Europa

Para el ecosistema de desarrolladores brasileños, la nueva situación abre la puerta a modelos de distribución y cobro que antes eran difíciles o directamente imposibles. Desde grandes plataformas de contenidos y videojuegos hasta pequeñas startups podrán plantearse crear su propia tienda, integrarse en catálogos alternativos o combinar la App Store con otros canales.

En el lado del usuario, los cambios se traducirán en más opciones a la hora de descargar aplicaciones y pagar por servicios digitales. Muchos seguirán recurriendo a la tienda oficial de Apple por confianza o comodidad, mientras que otros podrían explorar tiendas de terceros y pasarelas externas en busca de precios más ajustados, promociones diferentes o suscripciones más flexibles.

Analistas y medios especializados apuntan a que, conforme Apple implemente los cambios, plataformas alternativas como AltStore y otros proyectos similares podrían empezar a operar de forma oficial en dispositivos configurados para la región de Brasil, siempre dentro de los límites fijados por el TCC y bajo la supervisión de CADE.

En Europa, el caso brasileño se observa casi como un laboratorio adicional para medir el alcance real de las aperturas impuestas a Apple. Aunque la DMA ya marca un marco bastante detallado, la experiencia en otros países ayuda a comprobar si los niveles de comisión, la neutralidad de los mensajes al usuario o la viabilidad económica de las tiendas de terceros son suficientes para fomentar una competencia efectiva.

Para España y el resto de socios europeos, lo que ocurra en Brasil ofrece una hoja de ruta complementaria sobre cómo se puede modular un ecosistema tan controlado como iOS sin desmantelarlo por completo, pero obligando a la compañía a coexistir con más actores y más opciones para el consumidor en materia de distribución de apps y métodos de pago.

Con este acuerdo, Brasil se integra en el pequeño grupo de territorios que han empujado a Apple a abrir de forma concreta su ecosistema móvil a tiendas de terceros y pasarelas de pago alternativas. Aunque las nuevas reglas se aplican solo a dispositivos configurados para ese país, sus efectos van más allá de las fronteras nacionales: marcan un precedente relevante para los debates en la Unión Europea y otros mercados, y muestran hasta qué punto la presión regulatoria puede ir modelando el funcionamiento de plataformas tan influyentes como iOS, con implicaciones directas para desarrolladores, usuarios y para el equilibrio competitivo en el entorno digital global.

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