El robot doméstico CLOiD de LG se ha convertido en uno de los grandes titulares de la última edición del CES celebrada en Las Vegas. La compañía surcoreana ha aprovechado la feria para mostrar, con demostraciones en tiempo real, hasta qué punto su nueva plataforma de inteligencia artificial aplicada al hogar puede hacerse cargo de tareas cotidianas que van desde preparar el desayuno hasta gestionar la colada, en una feria donde otras marcas también mostraron propuestas de hogar conectado.
Aunque la presentación se ha hecho en Estados Unidos, el enfoque de LG mira claramente al mercado global, incluido Europa y países como España, donde la adopción de electrodomésticos conectados va en aumento. La firma enmarca a CLOiD dentro de su visión de “Zero Labor Home” u “Hogar sin Trabajo”, un concepto que apunta a un futuro en el que buena parte de las labores domésticas se deleguen en sistemas automatizados.
Un asistente doméstico autónomo para el hogar conectado

LG describe a CLOiD como un empleado artificial del hogar capaz de coordinar y ejecutar tareas apoyándose en los electrodomésticos inteligentes de la casa. No se limita a responder órdenes simples: el robot combina visión por ordenador, reconocimiento de voz y comprensión del contexto para interpretar rutinas y prioridades de los usuarios.
En los distintos escenarios mostrados en la feria, CLOiD fue capaz de sacar leche del frigorífico, colocar un croissant en el horno y ajustar el tiempo de cocción sin que nadie le guiara paso a paso. En otra demostración, esperó a que los habitantes abandonaran la vivienda para iniciar el ciclo de lavado, trasladar la ropa a la secadora y doblar y apilar las prendas una vez listas.
Todo este comportamiento se apoya en el ecosistema LG ThinQ y el hub ThinQ ON, que permiten al robot comunicarse con lavadoras, hornos, frigoríficos, sistemas de climatización y otros dispositivos conectados. De este modo, CLOiD actúa como un orquestador del hogar inteligente, en lugar de ser solo otro aparato aislado dentro de la casa.
Más allá de las demostraciones espectaculares, LG insiste en que su apuesta pasa por ofrecer casos de uso concretos y repetibles, alejándose de prototipos puramente conceptuales. Ese enfoque práctico resulta clave si la compañía quiere que el robot termine llegando a hogares reales europeos, donde el precio, la fiabilidad y la facilidad de uso suelen pesar más que los efectos especiales.
Diseño humanoide: cabeza, torso, brazos y base móvil

En el plano físico, CLOiD adopta una estructura antropomórfica pensada para convivir con personas en espacios domésticos. El robot está formado por una cabeza, un torso ajustable, dos brazos articulados y una base con ruedas de navegación autónoma, todo dimensionado para moverse con soltura por cocinas, salones y cuartos de lavado estándar.
Cada brazo cuenta con siete grados de libertad, un nivel de movilidad equiparable al de un brazo humano. Las manos integran cinco dedos accionados de forma independiente, lo que le permite agarrar desde envases delicados hasta prendas de ropa o utensilios de cocina con precisión razonable. Esta combinación de articulaciones está pensada para operar en muebles y encimeras a distintas alturas, algo habitual en viviendas europeas de tamaño medio.
El torso puede variar su altura e inclinarse, de manera que CLOiD puede recoger objetos desde zonas cercanas al suelo y trabajar cómodamente sobre superficies de trabajo. Este diseño también ayuda a que el robot mantenga una postura estable al manipular cargas algo más pesadas, como cestas de ropa o recipientes de alimentos.
Por su parte, la base rodante aprovecha la experiencia de LG en robots aspiradores y en su hub de IA LG Q9. Incorpora un sistema de navegación autónoma y un centro de gravedad bajo para mejorar la estabilidad, reduciendo el riesgo de vuelco en presencia de niños, mascotas u obstáculos inesperados. Aunque la compañía no ha detallado su autonomía, sí ha destacado que la eficiencia energética ha sido un criterio clave en el desarrollo.
La cabeza como centro de inteligencia artificial del hogar

La parte más visible de CLOiD es su cabeza, que funciona como cerebro del sistema y como interfaz principal con las personas. En ella se integran una pantalla frontal, altavoces, varias cámaras y un conjunto de sensores que permiten reconocer rostros, objetos y movimientos dentro de la casa.
En el interior, un chipset específico se encarga de procesar IA generativa basada en voz y modelos avanzados de visión, en la línea de asistentes conversacionales como Google Assistant. Esto habilita interacciones por lenguaje natural relativamente fluidas: los usuarios pueden pedirle que se encargue del desayuno, que ponga la lavadora o que revise si se ha quedado alguna luz encendida, sin tener que memorizar comandos rígidos.
La pantalla permite mostrar expresiones faciales simplificadas y mensajes contextuales, algo que ayuda a anticipar lo que el robot va a hacer a continuación o a aclarar dudas sobre el estado de una tarea. Sin llegar al nivel de humanización de otros proyectos más llamativos, LG busca un punto intermedio entre funcionalidad y cercanía, sin que el dispositivo llegue a confundirse con una persona.
Además, la cabeza actúa como centro de control móvil del ecosistema ThinQ. Desde ahí, CLOiD envía órdenes a los electrodomésticos conectados, recibe información de sensores del hogar y ajusta su comportamiento a medida que acumula datos sobre horarios, costumbres y preferencias de los residentes.
IA Física: de entender el entorno a mover objetos

El núcleo tecnológico de CLOiD descansa en lo que LG denomina IA Física, una combinación de modelos de lenguaje y visión entrenados específicamente para tareas del hogar. Dos piezas destacan en este enfoque: el Vision-Language Model (VLM), que transforma imágenes y vídeos en una representación comprensible para la IA, y el Vision-Language Action (VLA), responsable de traducir esa comprensión en movimientos concretos.
Gracias a estos modelos, el robot puede reconocer electrodomésticos, utensilios y alimentos, entender instrucciones del tipo “prepara el desayuno” o “pon una colada con la ropa blanca” y descomponerlas en secuencias de acciones: abrir puertas, coger objetos, colocarlos en el lugar adecuado y seleccionar programas específicos en lavadora u horno.
Los sistemas han sido entrenados con decenas de miles de horas de datos relacionados con labores domésticas. Esa base de entrenamiento no solo abarca imágenes, sino también patrones de comportamiento, errores comunes y ajustes de seguridad, con el objetivo de minimizar incidentes al manipular elementos calientes, líquidos o aparatos eléctricos.
La integración con ThinQ y el hub ThinQ ON permite que CLOiD no actúe de forma aislada, sino en coordinación con el resto del hogar conectado. Puede, por ejemplo, ajustar la climatización mientras cocina, apagar luces en estancias vacías o posponer el inicio de un programa de lavado si detecta que alguien sigue en el baño donde se encuentra la lavadora.
Este enfoque apunta a un salto cualitativo respecto a los robots domésticos tradicionales, más centrados en una única función (como aspirar), hacia sistemas generalistas capaces de encadenar acciones diversas y adaptarse a imprevistos, algo especialmente relevante en viviendas europeas con distribuciones y tamaños muy variados.
Actuadores AXIUM: el “músculo” modular de CLOiD
Junto con la plataforma de IA, LG ha presentado su nueva línea de actuadores robóticos LG Actuator AXIUM, que hace de base mecánica para CLOiD y otros proyectos de robótica de servicio. Estos módulos integran motor, controlador y reductor en un formato compacto, pensado para ofrecer suficiente torque y precisión en un cuerpo relativamente ligero.
El actuador AXIUM actúa como la “articulación” de brazos y manos, y es en gran medida responsable de que el robot pueda abrir puertas, sujetar recipientes, manipular ropa o interactuar con mandos y tiradores sin necesidad de modificaciones drásticas en el mobiliario del hogar.
LG subraya que su experiencia fabricando electrodomésticos a gran escala le permite diseñar componentes más eficientes, duraderos y adaptables a diferentes configuraciones. La modularidad de AXIUM abre la puerta, según la compañía, a robots personalizados para distintos entornos, desde viviendas particulares hasta servicios de atención en residencias o edificios de oficinas.
Aunque por ahora el protagonismo se lo lleva CLOiD, la creación de esta familia de actuadores sugiere que LG está preparando una hoja de ruta más amplia en robótica, que podría extenderse a electrodomésticos con elementos robotizados y a soluciones específicas para el mercado europeo, donde la normativa y las expectativas de seguridad son especialmente estrictas.
Del robot doméstico a los electrodomésticos robotizados
La estrategia de LG no se queda solo en lanzar un asistente autónomo como CLOiD. La empresa habla de dos nuevas familias de productos: los Appliance Robots, que engloban a robots de servicio diseñados para convivir en casa, y los Robotized Appliances, es decir, electrodomésticos que incorporan funciones robóticas como puertas automáticas, bandejas móviles o sistemas de carga y descarga asistidos.
La idea es avanzar hacia un ecosistema en el que cada aparato sea algo más que un dispositivo conectado. Un frigorífico podría abrirse solo cuando detecta la presencia del robot, una lavadora podría ajustar su ciclo en diálogo directo con CLOiD y un horno podría precalentarse a la temperatura correcta antes de que el asistente coloque los alimentos.
Para mercados como el europeo, donde el espacio en muchas viviendas es limitado, la clave será que esta convergencia entre robótica y electrodomésticos se traduzca en beneficios claros sin añadir complejidad excesiva. Automatizar la colada o la cocina tendrá sentido si la instalación y el mantenimiento son asumibles y si el sistema respeta estándares de seguridad y privacidad vigentes en la UE.
En este contexto, LG plantea que la IA afectiva —capaz de interpretar estados de ánimo y reacciones de los usuarios— pueda incrementar la aceptación social de estos robots, ajustando su forma de interactuar según la situación. Sin embargo, ese mismo enfoque abre debates sobre hasta qué punto resulta apropiado que un dispositivo del hogar analice emociones y rutinas personales de manera tan cercana.
La compañía es consciente de que, para que CLOiD y futuros dispositivos robotizados lleguen a casas españolas o europeas, tendrá que equilibrar ambición tecnológica y confianza del usuario, ofreciendo garantías en materia de seguridad de datos, control local de la información y posibilidad de desactivar funciones avanzadas si así lo prefiere la familia.
Con la puesta de largo de CLOiD en el CES, LG sitúa la robótica doméstica un paso más cerca de la vida cotidiana, combinando hardware humanoide, IA física y un ecosistema de electrodomésticos conectados que ya está presente en muchos hogares. Queda por ver cómo aterrizará esta propuesta en mercados como el español y el europeo, pero el mensaje es claro: la compañía quiere que el robot deje de ser un invitado ocasional en la feria tecnológica y pase a convertirse, con el tiempo, en un habitante más del hogar.