Si tu conexión va a trompicones, algunas webs no cargan o quieres un extra de privacidad, cambiar los servidores DNS en Windows 10 puede marcar una diferencia enorme sin necesidad de tocar nada “raro” en el router. Es un ajuste sencillo, pero muy potente, que cualquiera puede aplicar en un par de minutos.
En este artículo vas a ver qué es exactamente el DNS, por qué merece la pena cambiarlo y cómo hacerlo paso a paso en Windows 10. Además, aprovecharemos para repasar otros sistemas (Windows 7, 8.1, 11, macOS, móviles y router) y los proveedores DNS más recomendables para ganar velocidad, seguridad y, de paso, esquivar ciertos bloqueos por DNS que aplican operadores y gobiernos.
Qué es el DNS y por qué importa tanto
El sistema de nombres de dominio, o DNS (Domain Name System) es la “agenda telefónica” de Internet: traduce direcciones fáciles de recordar como «xataka.com» o «google.es» en direcciones IP numéricas (por ejemplo 101.18.169.222) que sí entienden los equipos y routers.
Cuando escribes una URL en tu navegador, tu ordenador no entiende directamente ese nombre. Envía una consulta al servidor DNS configurado en tu conexión de red, y este le devuelve la IP correcta del servidor web al que tiene que conectarse.
Normalmente, el DNS que usas por defecto es el de tu proveedor de Internet (ISP). El router que te instala la operadora viene ya preconfigurado con sus propios servidores DNS y, además, los reparte automáticamente a todos los dispositivos de casa mediante DHCP.
Sin embargo, no estás atado a ellos: puedes usar servidores DNS públicos como Google, Cloudflare, OpenDNS, Quad9 o los de tu VPN para mejorar velocidad, privacidad, seguridad o incluso para sortear bloqueos por DNS que se aplican sobre algunos dominios.

Razones para cambiar los servidores DNS
Hay muchas situaciones cotidianas en las que modificar los DNS de tu conexión en Windows 10 es la solución práctica antes de volverte loco con el router o con la operadora.
Una de las más habituales es la velocidad: no todos los servidores DNS responden igual de rápido. Algunos, como los de Google Public DNS u OpenDNS, suelen ofrecer resoluciones más ágiles, lo que se traduce en que las páginas empiezan a cargar antes.
También entra en juego la privacidad: tu ISP puede registrar todo el historial de dominios que consultas a través de sus DNS. Usar servicios alternativos centrados en la privacidad (como Cloudflare 1.1.1.1 o algunos DNS de terceros) reduce el rastreo por parte del operador y, en muchos casos, no almacenan datos identificables del usuario.
La seguridad es otro punto clave: hay proveedores DNS que incluyen filtros contra webs maliciosas, phishing y malware. OpenDNS, Quad9 o Comodo SecureDNS, por ejemplo, bloquean dominios peligrosos antes de que tu navegador llegue a cargar la página.
Además, en ciertos países y casos concretos, los gobiernos obligan a las operadoras a bloquear el acceso a determinadas webs mediante censura por DNS. Cambiando de servidor DNS puedes esquivar muchos de esos bloqueos, ya que el nuevo proveedor sí resolverá esos dominios con normalidad.
Y, por último, no olvides los problemas de conectividad puntuales: a veces el servidor DNS del operador se cae, se satura o se queda desactualizado, y eso hace que algunas webs “desaparezcan” solo en tu conexión. Cambiando a un DNS público estable, la web vuelve a funcionar al momento, aunque tu router siga siendo el mismo.

Diferencia entre DNS IPv4 e IPv6
En la configuración de red de Windows verás dos entradas muy parecidas: “Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4)” y “Protocolo de Internet versión 6 (TCP/IPv6)”. Son las dos “generaciones” de direcciones IP que conviven hoy en Internet.
IPv4 es el sistema tradicional, con direcciones de 32 bits (como 8.8.8.8), y es el que siguen usando la mayoría de conexiones domésticas y servicios. Sin embargo, se ha quedado corto de direcciones disponibles y por eso surgió IPv6.
IPv6 utiliza direcciones de 128 bits, mucho más largas y con un número prácticamente inagotable de IP únicas. Esto permite conectar millones de dispositivos nuevos sin necesidad de trucos como la NAT, y además mejora ciertos aspectos del enrutamiento y la seguridad.
Si tu operador ya ofrece conectividad IPv6, configurar también DNS IPv6 puede mejorar rendimiento y compatibilidad en servicios modernos. Aun así, si tu red sigue siendo mayoritariamente IPv4, notarás el cambio sobre todo configurando el DNS en IPv4.
Para comprobar si tienes IPv6 activo, puedes abrir una web como test-ipv6.com o ipv6-test.com. Si te indica que navegas con IPv6, te interesa configurar tanto los DNS IPv4 como los DNS IPv6 de tu proveedor favorito.
Servidores DNS públicos más recomendables
Antes de entrar al paso a paso en Windows 10, conviene conocer algunos de los proveedores DNS públicos más usados, con sus direcciones principales, para que puedas elegir el que mejor encaje contigo.
Google Public DNS
Google Public DNS es uno de los servicios más populares: es gratuito, global y suele ofrecer una resolución muy rápida. No filtra contenidos, por lo que no bloquea webs de manera arbitraria.
Sus direcciones son:
- IPv4: 8.8.8.8 (principal) y 8.8.4.4 (secundario)
- IPv6: 2001:4860:4860::8888 (principal) y 2001:4860:4860::8844 (secundario)
Cloudflare DNS (1.1.1.1)
Cloudflare DNS se presenta como uno de los servidores DNS más rápidos del mundo, con un foco enorme en la privacidad. No vende datos a anunciantes y elimina los registros de consultas en muy poco tiempo.
Es especialmente apreciado para juegos online y conexiones donde cada milisegundo cuenta:
- IPv4: 1.1.1.1 (principal) y 1.0.0.1 (secundario)
- IPv6: 2606:4700:4700::1111 (principal) y 2606:4700:4700::1001 (secundario)
OpenDNS
OpenDNS (propiedad de Cisco) combina buen rendimiento con funciones avanzadas de seguridad, filtrado de contenidos y opciones pensadas para familias y pequeñas empresas.
Además de su versión estándar, dispone de perfiles como FamilyShield y OpenDNS Home, con bloqueos automáticos de contenido adulto y protección frente a phishing. Direcciones típicas:
- IPv4: 208.67.222.222 y 208.67.220.220
Quad9
Quad9 está muy orientado a la seguridad: usa información de inteligencia de amenazas para bloquear dominios asociados a malware, phishing y otras estafas online antes de que tu navegador llegue a conectarse.
Su servicio es gratuito, se puede utilizar en prácticamente cualquier dispositivo y no exige registro del usuario, algo que muchos valoran en términos de privacidad.
Comodo SecureDNS
Comodo SecureDNS, desarrollado por una empresa de ciberseguridad, añade otra capa de protección filtrando webs peligrosas y redes de bots. Es otra alternativa interesante si la seguridad está por encima de todo en tu lista de prioridades.

Cómo cambiar los DNS en Windows 10 (método gráfico moderno)
En Windows 10 hay varias formas de llegar a la misma configuración, pero la más clara para la mayoría de usuarios pasa por el panel de Configuración y las opciones de red.
1. Abrir la configuración de red
Haz clic en el botón de Inicio y entra en Configuración (icono del engranaje) para abrir las opciones de Windows 10. También puedes pulsar las teclas Windows + I directamente.
Dentro de Configuración, accede al apartado “Red e Internet” para ver todo lo relacionado con Wi‑Fi, Ethernet y estado de la conexión.
2. Ir a las opciones del adaptador
En la columna izquierda verás “Estado”, “Wi‑Fi”, “Ethernet”, etc. La sección exacta cambia según si estás conectado por cable o por Wi‑Fi, pero el objetivo es el mismo.
Desde “Estado” o desde el tipo de conexión que estés usando, busca el enlace “Cambiar opciones del adaptador” dentro del bloque de “Configuración de red avanzada”. Al hacer clic se abrirá la clásica ventana de “Conexiones de red”.
3. Abrir las propiedades de tu conexión
En “Conexiones de red” verás una lista con todas las interfaces: Ethernet (cable), Wi‑Fi, adaptadores virtuales de VPN, etc.. Lo importante es localizar la que realmente usas para salir a Internet.
Haz clic con el botón derecho sobre la conexión activa (por ejemplo, “Wi-Fi” o “Ethernet”) y selecciona “Propiedades” para entrar en la configuración de protocolos y servicios asociados a ese adaptador.
4. Entrar en el Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4)
En la lista de elementos, desplázate hasta encontrar “Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4)”. Asegúrate de no desmarcar la casilla, solo selecciónala con un clic.
Con IPv4 seleccionado, pulsa en el botón “Propiedades” que aparece justo debajo de la lista para editar la configuración IP y de DNS asociada a este protocolo.
5. Establecer servidores DNS manuales
En la pestaña “General” verás dos secciones: una para la IP y otra para DNS. Lo normal es que esté marcada “Obtener la dirección del servidor DNS automáticamente”, lo que significa que heredas los DNS del router.
Para usar servidores diferentes, marca la opción “Usar las siguientes direcciones de servidor DNS”. Esto habilitará dos campos donde podrás introducir los DNS preferido y alternativo.
Para usar Google Public DNS puedes escribir:
- Servidor DNS preferido: 8.8.8.8
- Servidor DNS alternativo: 8.8.4.4
Si prefieres Cloudflare, podrías usar:
- Servidor DNS preferido: 1.1.1.1
- Servidor DNS alternativo: 1.0.0.1
Una vez rellenados los campos, pulsa en “Aceptar” para guardar la configuración y cerrar la ventana de propiedades de IPv4, y después en “Cerrar” en la ventana de conexión.

6. Comprobar si necesitas configurar también IPv6
Si quieres ir un paso más allá, puedes repetir el proceso con “Protocolo de Internet versión 6 (TCP/IPv6)” en la misma lista de propiedades del adaptador.
De nuevo, selecciona IPv6, entra en “Propiedades” y, si tu operador te da conectividad IPv6, marca “Usar las siguientes direcciones de servidor DNS” para añadir los DNS IPv6 equivalentes de tu proveedor (por ejemplo, los de Google o los de Cloudflare).
Si tu ISP todavía no trabaja con IPv6 o no estás seguro, no pasa nada por dejar IPv6 en automático o incluso desactivado. La mayoría de conexiones domésticas siguen funcionando principalmente sobre IPv4.
7. Reiniciar la conexión o el equipo
En muchos casos el cambio es inmediato, pero si quieres asegurarte de que Windows 10 aplica los nuevos DNS, puedes desactivar y volver a activar el adaptador desde la misma ventana de “Conexiones de red”.
Otra opción más directa es reiniciar el ordenador: un simple reinicio fuerza a Windows a recargar la configuración de red y empezar a resolver dominios usando los servidores DNS que acabas de introducir.
Método alternativo: cambiar DNS desde Panel de control clásico
Si estás más acostumbrado al entorno clásico de Windows, puedes acceder al cambio de DNS directamente desde el Panel de control, sin pasar por la app moderna de Configuración.
Pulsa Windows + R, escribe “control” y confirma para abrir el Panel de control tradicional. Una vez dentro, entra en “Redes e Internet” y luego en “Centro de redes y recursos compartidos”.
Desde ahí, verás tu conexión activa en el apartado “Conexiones”: haz clic sobre el nombre de la red, después en “Propiedades” y, a partir de ese punto, el proceso es idéntico: seleccionar TCP/IPv4 > Propiedades > “Usar las siguientes direcciones de servidor DNS”.

Cambiar DNS en otras versiones de Windows
Aunque el foco esté en Windows 10, el procedimiento base es muy similar en Windows 7, 8, 8.1 y 11. Solo cambian ligeramente los menús para llegar hasta la conexión de red.
Windows 7 y Windows 8 / 8.1
En Windows 7 y 8.1 el punto de partida es el mismo: “Centro de redes y recursos compartidos” del Panel de control.
Puedes abrirlo desde el menú Inicio > Panel de control > Redes e Internet, o bien haciendo clic derecho en el icono de red de la barra de tareas y eligiendo “Abrir el Centro de redes y recursos compartidos”.
Una vez dentro, entra en “Cambiar configuración del adaptador”, haz clic derecho en tu conexión (Ethernet o Wi‑Fi) > Propiedades, selecciona “Protocolo de Internet versión 4 (TCP/IPv4)” y pulsa en “Propiedades”. A partir de ahí, el procedimiento de introducir los DNS es exactamente igual que en Windows 10.
Windows 11
En Windows 11, Microsoft ha retocado las rutas pero la lógica es la misma: abres Configuración desde el menú Inicio y entras en “Red e Internet”.
Después, ve a “Configuración de red avanzada” y busca tu adaptador activo en el listado de “Adaptadores de red”. Haz clic en “Ver propiedades adicionales”.
En las propiedades, localiza el apartado “Asignación del servidor DNS” y pulsa en “Editar”. Cambia el modo a “Manual”, activa IPv4 (y si quieres IPv6), y rellena los campos con los servidores DNS que quieras usar.
Por ejemplo, para usar Cloudflare, introduce 1.1.1.1 como DNS preferido y 1.0.0.1 como alternativo, guarda los cambios y reinicia la conexión o el equipo para que empiece a usar esos servidores.
Configurar DNS en macOS
Si también tienes un Mac en casa, verás que cambiar el DNS en macOS es igual de simple, solo que los menús se llaman distinto.
Haz clic en el logo de Apple y entra en “Configuración del sistema” (o “Preferencias del sistema” en versiones anteriores). Después, selecciona “Red” en la barra lateral.
Elige tu servicio de red activo (Wi‑Fi o Ethernet), pulsa en “Detalles” o “Avanzado” y ve a la pestaña “DNS”. Ahí verás una lista de servidores actuales.
Pulsa el botón “+” para añadir tus servidores DNS preferidos (por ejemplo, 1.1.1.1 y 1.0.0.1, o 8.8.8.8 y 8.8.4.4). Cuando termines, haz clic en “Aceptar” y luego en “Aplicar” para que el Mac empiece a usarlos.
Si quieres asegurarte de que se aplica bien el cambio, puedes desactivar y activar el Wi‑Fi o desconectar y reconectar el cable de red.
Cambiar DNS en Android e iPhone
No solo los ordenadores usan DNS: móviles y tabletas también pasan todas sus peticiones de dominio por un servidor DNS. Cambiarlo puede mejorar la navegación y la seguridad también en estos dispositivos.
Android
En la mayoría de móviles Android, entra en “Ajustes” y después en la sección de Wi‑Fi. Pulsa sobre la red a la que estás conectado.
Accede a su configuración avanzada (normalmente tocando en el icono de información [i] o en “Modificar red”), y busca la opción “Ajustes IP” para cambiar de DHCP a IP estática.
Al hacerlo, se desplegarán campos adicionales, incluyendo los de DNS 1 y DNS 2, donde podrás introducir tus servidores DNS personalizados. Guarda los cambios y el dispositivo usará esos DNS para esa red Wi‑Fi.
iPhone (iOS)
En iPhone y iPad el proceso es parecido, pero con otros nombres de menú. Entra en Ajustes > Wi‑Fi y pulsa en el icono [i] de la red a la que estás conectado.
Desplázate hasta la sección “Configurar DNS”, que por defecto estará en “Automático”. Cámbiala a “Manual”.
A continuación, podrás eliminar los servidores existentes y añadir nuevos con el botón “+”. Introduce los DNS elegidos, guarda los cambios y sal de Ajustes. Desde ese momento, esa red Wi‑Fi usará los servidores que has configurado.
Cambiar DNS directamente en el router
Si no quieres ir dispositivo por dispositivo cambiando servidores DNS, puedes hacerlo directamente en el router. Así, cualquier equipo conectado a tu red heredará esos DNS sin necesidad de configuración individual.
Para acceder al router, conéctate a tu red y escribe en el navegador la IP de puerta de enlace típica, como 192.168.1.1 o 192.168.0.1. Algunos proveedores usan direcciones amigables (por ejemplo, ciertas operadoras permiten entrar a través de una URL propia de gestión).
Introduce el usuario y la contraseña de administrador del router (en muchos casos vienen en una pegatina en el propio dispositivo o en el manual). Una vez dentro, busca menús como “Internet”, “WAN”, “Conexión a Internet” o “Configuración avanzada”.
En esa zona suele aparecer la sección de DNS, donde verás los actuales (normalmente los del operador). Basta con sustituirlos por los DNS primario y secundario que quieras (por ejemplo, 8.8.8.8 y 8.8.4.4, o 1.1.1.1 y 1.0.0.1) y guardar.
Después de guardar la configuración, es muy recomendable reiniciar el router para que reparta a todos los dispositivos los nuevos servidores DNS. A partir de ahí, cualquiera que se conecte por cable o Wi‑Fi usará esos DNS sin tocar nada en el sistema operativo.
Ventajas adicionales de usar DNS personalizados
Además de las mejoras de velocidad, privacidad y seguridad, cambiar el DNS abre la puerta a personalizar tu experiencia en Internet de manera bastante potente.
Por ejemplo, servicios como OpenDNS permiten bloquear categorías enteras de webs (juegos, apuestas, contenido adulto, redes sociales…), algo muy útil si quieres montar un cierto control parental en casa.
Algunos DNS también bloquean gran parte de la publicidad invasiva y rastreadores, lo que reduce la carga en páginas pesadas y mejora la sensación de fluidez, especialmente en equipos algo antiguos.
Y, por supuesto, sigue estando el tema de los contenidos restringidos: cuando tu operadora bloquea un dominio a nivel de DNS, un servicio público que no aplique ese filtro te permite acceder mientras no haya bloqueos adicionales a nivel de IP o de otros sistemas.
Aun así, conviene revisar bien la política de cada proveedor DNS: si tienes dudas o no necesitas nada especial, siempre puedes quedarte con el DNS de tu propia operadora, que suele ser suficiente para el uso diario.
Dominar el cambio de servidores DNS en Windows 10 y en el resto de tus dispositivos te deja con una herramienta muy potente en la recámara: puedes acelerar la navegación, mejorar la privacidad, añadir filtros de seguridad y resolver muchos problemas de conexión sin depender siempre del soporte técnico del operador, simplemente sabiendo a qué menú ir y qué direcciones introducir.