Si tienes un smartphone, también tienes un número IMEI, aunque probablemente no lo mires nunca. Este código de 15 cifras es la forma en la que las redes móviles identifican de manera única tu dispositivo, y puede sacarte de más de un apuro: desde bloquear un móvil robado hasta tramitar una garantía o comprobar si un teléfono de segunda mano está limpio.
Conviene tenerlo apuntado en un lugar seguro y saber localizarlo rápido. No hace falta que te lo aprendas de memoria, pero sí que sepas dónde encontrarlo y para qué sirve. A lo largo de esta guía verás todas las formas de saber el IMEI de tu móvil (con y sin el teléfono delante), qué significan esos números y en qué situaciones te puede resultar imprescindible.
Qué es exactamente el IMEI y cómo se compone
El IMEI son las siglas de International Mobile Equipment Identity, es decir, un identificador internacional único asociado al hardware de tu móvil, tablet con conexión móvil o incluso algunos wearables. No está ligado a tu número de teléfono ni a tu tarjeta SIM, sino al propio equipo físico.
Normalmente está formado por 15 cifras numéricas que se estructuran en varios bloques con funciones distintas. No es un número aleatorio: cada grupo de dígitos aporta información concreta sobre el dispositivo y sirve para validar que el código es correcto.
A grandes rasgos, el IMEI se desglosa así: el TAC (Type Allocation Code) ocupa los primeros seis dígitos y indica el tipo de dispositivo y la región o planta de fabricación; después encontramos el FAC o identificador del fabricante (dos dígitos en los esquemas clásicos), seguido de un número de serie interno que diferencia a un terminal de otro dentro de la misma serie, y se cierra con un dígito de control que verifica que la combinación es válida.
Todo esto convierte al IMEI en una especie de matrícula o número de bastidor del teléfono: no hay dos dispositivos en el mundo con el mismo código. Por eso mismo, cambiarlo o clonarlo no es sencillo ni legal, ya que está grabado a bajo nivel en el hardware y forma parte de un estándar internacional gestionado por fabricantes y operadores.
Para qué sirve el IMEI de tu móvil
La primera gran función del IMEI es permitir que las redes móviles sepan qué aparato concreto se está conectando, independientemente de la tarjeta SIM utilizada. Cada vez que tu móvil se registra en la red de un operador, envía este número para que el sistema pueda autorizar o denegar el acceso.
Gracias a ese identificador, los operadores pueden bloquear por completo un teléfono reportado como robado o perdido. Cuando se da de alta un bloqueo por IMEI, ese dispositivo no podrá utilizar tarjetas SIM para llamar, enviar SMS o usar datos móviles, aunque alguien cambie la SIM o lo intente usar con otra compañía.
El IMEI también es muy útil para el usuario en el día a día. Las marcas y los servicios técnicos lo utilizan para verificar la autenticidad del producto, comprobar si está en garantía o tramitar reparaciones oficiales. Por eso muchas veces, cuando llamas al soporte del fabricante, lo primero que te piden es que les dictes este número.
Otra aplicación habitual está en la compra de móviles de segunda mano. Existen webs y servicios que permiten introducir el IMEI para comprobar si el terminal está incluido en una lista negra de robos o bloqueos, o para obtener datos básicos del modelo (marca, variante concreta, región, etc.). Es una buena forma de evitar engaños y asegurarte de que el teléfono no tiene un pasado turbio. Si quieres ver casos reales, lee sobre la fabricación de móviles falsos.
No hay que olvidar el papel del IMEI a nivel de control de calidad y estadísticas. Fabricantes y organismos reguladores lo utilizan para seguir la trazabilidad de cada unidad fabricada, saber cuántos terminales de un modelo concreto están activos, cuántos se han retirado o cuántos han dado fallo, lo que ayuda en campañas de sustitución o actualizaciones críticas.
IMEI, IMEI 1, IMEI 2, EID, MEID y ESN: en qué se diferencian
Al mirar la información de tu teléfono puede que encuentres varios códigos similares, y es fácil hacerse un lío. En muchos móviles modernos verás dos IMEI distintos porque el dispositivo es Dual SIM, es decir, admite dos líneas a la vez (ya sea dos SIM físicas, una SIM y una eSIM o una sola SIM pero dos perfiles de red).
En estos casos, cada ranura de SIM o cada perfil de red lleva asociado su propio identificador. IMEI 1 suele corresponder a la primera SIM configurada y IMEI 2 a la segunda. Tener dos IMEI permite que la red distinga claramente qué línea está usando qué recurso, algo clave en modos como DSDS (Dual SIM Dual Standby), presente por ejemplo en Google Pixel y muchos Android actuales.
Relacionado con esto aparece el EID (Embedded Identity Document) cuando hablamos de eSIM. Este código es otro identificador independiente que se asigna al chip de eSIM integrado en el dispositivo y se utiliza para descargar y activar perfiles de operador. No sustituye al IMEI, sino que convive con él, y tu compañía puede pedirte el EID para activar una eSIM.
En algunos contextos, especialmente en mercados como el estadounidense, también se habla de MEID (Mobile Equipment Identifier) o ESN (Electronic Serial Number). Son estándares relacionados y, en la práctica, actúan como identificadores de equipo similares al IMEI, aunque con estructuras y usos algo distintos según la red y la tecnología.
En resumen, para el usuario de a pie lo importante es tener localizados los códigos IMEI principales y, si vas a usar eSIM o funciones Dual SIM avanzadas, guardar también el EID y el IMEI 2, porque pueden ser necesarios para configurar correctamente las líneas o para gestionar bloqueos en caso de robo o pérdida.
Dónde encontrar el IMEI sin encender el móvil
Hay situaciones en las que no puedes acceder al sistema del teléfono: se ha roto, no enciende, lo has perdido o te lo han robado. En esos casos conviene saber que puedes localizar el IMEI sin necesidad de tener el dispositivo operativo o desbloqueado.
El primer sitio en el que deberías mirar es la caja original. En uno de los laterales suele haber una etiqueta con varios códigos de barras y datos del terminal (modelo, color, capacidad, etc.). Entre ellos encontrarás el IMEI (o los IMEI, si es Dual SIM) representado como código de barras y en formato numérico de 15 dígitos.
La factura o el justificante de compra también son aliados importantes. Muchas tiendas y operadores incluyen el IMEI del dispositivo en la documentación de venta, junto a otros datos como el número de serie o la duración de la garantía. Si conservas ese papel o mail, ahí puedes recuperar el código aunque ya no tengas la caja.
En algunos modelos concretos sigue apareciendo el IMEI impreso en la bandeja de la tarjeta SIM o en la parte trasera del dispositivo o de la batería. Esto era muy común en los móviles con batería extraíble: bastaba con retirar la tapa y la batería para ver una pegatina interna con el IMEI, el número de serie y otros datos. Hoy en día, con los diseños unibody, se ha perdido, pero todavía lo puedes encontrar así en terminales antiguos o peculiares.
En el ecosistema de marcas como Samsung se insiste también en que el IMEI y el número de serie figuran en la etiqueta del embalaje original y pueden no estar visibles físicamente en el cuerpo del dispositivo, sobre todo en gamas más modernas. Por eso, conservar la caja es una buena costumbre si quieres tener siempre esa información a mano.
Cómo ver el IMEI directamente en el móvil
La manera más rápida y universal de saber el IMEI, siempre que el teléfono encienda, es usar la propia app de llamadas. Solo tienes que abrir el marcador telefónico y marcar el código *#06# como si fueras a llamar a ese número. En la mayoría de dispositivos, nada más introducir la última almohadilla, aparecerá en pantalla una ventana con el IMEI o los IMEI.
Este truco funciona prácticamente en todos los móviles Android y en los iPhone, y no hace falta tener conexión de datos, ni WiFi, ni cobertura. Tampoco necesitarás pulsar el botón de llamada salvo en contadas excepciones. En algunos modelos recientes, como determinadas versiones de iOS, incluso se muestra el código acompañado de un código de barras que podrías escanear con un lector si lo necesitas.
Otra vía es recurrir al menú de ajustes del sistema. En Android, la ruta más habitual pasa por entrar en Ajustes > Acerca del teléfono (o Información del teléfono), donde encontrarás un apartado específico para ver el IMEI, el número de serie y otros datos de hardware. Según la capa de personalización, puede aparecer dentro de «Estado» o directamente listado en esa pantalla.
En iOS el camino es similar: basta con ir a Ajustes > General > Información y desplazarte un poco hacia abajo hasta encontrar el campo IMEI. Dependiendo del modelo de iPhone, el código puede aparecer también grabado en la bandeja de la SIM o, en generaciones más antiguas, en la carcasa trasera, pero la forma más fiable es siempre mirar en el propio menú de información.
En móviles Android de fabricantes como Google, además del menú general, puedes localizar el IMEI dentro de los apartados de estado de la SIM o información de la red. Allí suele detallarse qué IMEI corresponde a cada ranura (SIM 1 y SIM 2, por ejemplo), algo especialmente útil si usas dos líneas distintas y necesitas identificar cuál es cuál.
Cómo saber el IMEI si no tienes el móvil cerca
Puede pasar que te roben el teléfono, lo pierdas o simplemente lo dejes en otro sitio, y justo entonces necesites el IMEI. La buena noticia es que puedes consultarlo a través de los servicios en la nube de Google o Apple, siempre que el dispositivo estuviera vinculado a tu cuenta.
Si tu móvil era Android y lo tenías asociado a tu cuenta de Google, puedes entrar desde un ordenador o desde otro móvil en la web de «Encontrar mi dispositivo» de Google o en el panel de seguridad de tu cuenta. Al seleccionar el terminal concreto, verás su ficha con información básica, entre ella el IMEI que tenía registrado Google para ese equipo.
En el caso de los iPhone y algunos iPad con conexión móvil, basta con acceder a tu cuenta de Apple en la web oficial de gestión del ID de Apple. Dentro del apartado donde se listan tus dispositivos vinculados podrás ver la información detallada, incluido el IMEI si se trata de un modelo con conectividad móvil. Para datos adicionales consulta localizar el UDID, IMEI e ICCID del iPad.
Otra opción en el ecosistema Apple es utilizar la sección de «Buscar» (el antiguo Buscar mi iPhone) desde iCloud.com. Al seleccionar el dispositivo, en muchos casos tendrás acceso al IMEI o al menos a parte de los datos necesarios para gestionarlo con tu operador, aunque el método más fiable sigue siendo entrar directamente en tu perfil de Apple ID donde se listan los equipos.
En algunos modelos de Pixel y otros Android de gama alta, además, el IMEI se puede recuperar a través de los sistemas de localización remota del fabricante o de la operadora, ya que estos servicios guardan el identificador del dispositivo registrado para ayudar precisamente en estos escenarios de pérdida o robo. Conviene consultar la web de soporte de tu marca por si ofrecen alguna herramienta adicional.
Cómo usar el IMEI para bloquear un móvil robado o perdido
Una de las principales razones para guardar el IMEI es poder reaccionar con rapidez si pierdes el teléfono o te lo roban. El proceso suele empezar por poner una denuncia ante la policía aportando, entre otros datos, el IMEI del dispositivo, algo que puede ser obligatorio para que la operadora proceda al bloqueo.
Después, deberás ponerte en contacto con tu compañía de telefonía. Las operadoras mantienen una base de datos con los IMEI de los terminales que se venden y se usan en su red, y son ellas las encargadas de incluir un equipo en la lista de dispositivos bloqueados para que no pueda conectarse a la red móvil.
Es importante tener claro que el bloqueo por IMEI no apaga el teléfono ni borra su contenido. Lo que hace es impedir que funcione con tarjetas SIM: no podrá realizar ni recibir llamadas, ni usar datos móviles ni SMS. Sin embargo, el dispositivo seguirá encendiendo, se podrá conectar a redes WiFi y, en teoría, podría seguir utilizándose sin conexión móvil o desmontarse para vender sus componentes.
Por ese motivo, además de bloquear el IMEI, conviene usar las herramientas de localización y borrado remoto (Buscar mi dispositivo en Android, Buscar en iOS) para intentar localizar el móvil, cerrar sesión en tus cuentas y, si lo ves necesario, hacer un borrado a distancia para proteger tu información personal.
Si el terminal no lo compraste a tu operador actual, puede que tengas que solicitar primero que registren ese IMEI en su sistema antes de poder bloquearlo. Es un trámite algo más engorroso, pero necesario para que la operadora tenga constancia de que ese dispositivo está asociado a tu línea y pueda aplicarle las restricciones pertinentes.
IMeI, garantía, liberación y compras de segunda mano
Más allá de los robos, el IMEI juega un papel clave cuando necesitas gestionar temas de garantía. Los servicios técnicos oficiales suelen pedir el IMEI para comprobar la fecha de activación y el estado de la cobertura, así como para asegurarse de que el dispositivo no ha sido reportado como robado o manipulado. Si tu móvil ha vuelto averiado, consulta garantías y cómo actuar tras una reparación.
Si en algún momento decides liberar tu móvil para utilizarlo con otro operador (en el caso de que esté bloqueado), el proceso casi siempre pasa por facilitar el IMEI a la compañía que te vendió el terminal. A partir de ese código, el operador genera o aplica la autorización necesaria para que el dispositivo acepte tarjetas SIM de otras redes.
En el mercado de segunda mano, el IMEI se convierte en un elemento de seguridad imprescindible. Antes de comprar un móvil usado es muy recomendable pedir el IMEI al vendedor y comprobarlo en servicios que avisan si está en listas negras por robo, impago o bloqueo. Si el código no coincide con el que muestra el teléfono en ajustes o marcando *#06#, algo huele raro.
También es una buena idea anotar el IMEI en un lugar seguro (por ejemplo, en un gestor de contraseñas o en un documento cifrado). Así lo tendrás localizado rápidamente si en el futuro necesitas reclamar una promoción del fabricante, aprovechar una ampliación de garantía o demostrar la propiedad del dispositivo ante un seguro o una tienda.
En marcas como Samsung, estos identificadores (IMEI, número de serie y código de modelo) se usan además para participar en campañas promocionales, programas beta de software o planes de renovación. Tenerlos controlados te ahorrará tiempo cuando quieras apuntarte a una oferta o reclamar un incentivo.
Consejos prácticos y seguridad alrededor del IMEI
Aunque el IMEI no permite, por sí solo, acceder a tus datos personales, sí es un dato sensibles porque se utiliza para gestionar bloqueos, altas y bajas de dispositivos en las redes móviles. Por eso no conviene publicarlo alegremente en foros, redes sociales o anuncios sin necesidad.
Si vas a vender tu móvil, lo normal es que el comprador quiera comprobar el IMEI, así que puedes facilitárselo de forma privada y asegurarte de que la otra parte lo usa únicamente para verificar el estado del dispositivo. En anuncios públicos, lo prudente es no mostrarlo completo o, al menos, difuminar parte del número en las fotos.
También es recomendable que, nada más estrenar móvil, te tomes un minuto para anotar el IMEI (o los IMEI y el EID, si usas eSIM) y guardarlos. En caso de robo, pérdida o avería grave, no tendrás que ir rebuscando cajas y facturas en el peor momento, sino que tendrás el número listo para denunciar o llamar a la operadora.
El IMEI es uno de esos datos que apenas miramos en el día a día pero que, cuando ocurre algún problema, se vuelven imprescindibles. Saber localizarlo por distintas vías, entender para qué sirve y tenerlo bien guardado puede ahorrarte mucho tiempo, dinero y quebraderos de cabeza si alguna vez toca lidiar con un robo, una avería, una reclamación de garantía o la compra de un móvil de segunda mano.