
La reciente conferencia para desarrolladores de Apple ha dejado un regusto agridulce para quienes esperaban hardware nuevo, pero ha servido para confirmar de forma indirecta lo que ya era un secreto a voces. Aunque la inteligencia artificial y Siri se llevaron todos los focos, lo cierto es que entre las lĂneas de cĂłdigo de los nuevos sistemas operativos se esconden las pruebas mĂĄs sĂłlidas hasta la fecha sobre el desarrollo de un iPhone plegable. No es que Apple lo haya anunciado a bombo y platillo, pero las pistas dejadas en las versiones beta son tan evidentes que cuesta creer que se trate de una simple coincidencia o de pruebas internas sin futuro comercial.
Este nuevo dispositivo, que muchos ya bautizan como iPhone Ultra o iPhone Fold, representa un cambio de paradigma total para la compañĂa de Cupertino. DespuĂ©s de años viendo cĂłmo la competencia lanzaba sus propuestas, parece que en el Apple Park han decidido que ya es hora de mover ficha. La estrategia es la de siempre: dejar que otros experimenten con los primeros errores de diseño para luego llegar con una propuesta mĂĄs pulida y mejor integrada con su ecosistema. Lo curioso es que esta vez ha sido el propio software el que ha delatado sus planes, mostrando funciones que no tienen sentido en un telĂ©fono convencional de una sola pantalla.
Las evidencias ocultas en el cĂłdigo de iOS 27

Si nos ponemos tĂ©cnicos, varios investigadores de software han dado con la tecla al analizar las entrañas de iOS 27. Se han encontrado tĂ©rminos muy especĂficos como foldState o angleDegrees, que sirven para que el sistema sepa en todo momento si el aparato estĂĄ abierto, cerrado o en un ĂĄngulo intermedio. Esto es vital para que la interfaz se adapte, permitiendo por ejemplo que el teclado aparezca en la parte inferior mientras vemos un vĂdeo en la superior, algo muy parecido al modo Flex que ya conocemos en otros terminales del mercado. No tendrĂa sentido programar estas funciones si no hubiera un hardware real que las fuera a aprovechar en los prĂłximos meses.
AdemĂĄs del sistema operativo mĂłvil, macOS 27 tambiĂ©n ha soltado alguna que otra perla. La funciĂłn de duplicaciĂłn de pantalla ahora permite redimensionar la ventana del iPhone para que adopte una relaciĂłn de aspecto similar a la de un iPad. Esto encaja perfectamente con la idea de un telĂ©fono que, al desplegarse, ofrece una superficie de trabajo mucho mayor. Es una herramienta de oro para los desarrolladores, que ya pueden empezar a trastear con sus apps para que luzcan perfectas en este nuevo formato sin necesidad de tener el telĂ©fono fĂsicamente en sus manos todavĂa.
Por si fuera poco, las herramientas de reparaciĂłn oficiales de la marca tambiĂ©n se han actualizado de forma sospechosa. En los manuales y software de servicio tĂ©cnico ahora se mencionan elementos como una pantalla secundaria y sensores de luz adicionales, componentes que son imprescindibles en cualquier dispositivo plegable actual. Todo esto indica que el soporte tĂ©cnico ya se estĂĄ preparando para lo que viene, asegurĂĄndose de que los tĂ©cnicos tengan las guĂas necesarias para meterle mano a un terminal que promete ser bastante complejo por dentro.
Un diseño que apuesta por la delgadez extrema
En cuanto a lo que se rumorea sobre su aspecto fĂsico, el iPhone Ultra serĂa un dispositivo tipo libro con una pantalla exterior de 5,5 pulgadas y una espectacular pantalla interior de 7,8 pulgadas. Lo que mĂĄs llama la atenciĂłn es que Apple estarĂa obsesionada con el grosor, buscando que el telĂ©fono mida apenas 4,5 milĂmetros cuando estĂ© abierto. Para lograr semejante proeza arquitectĂłnica, la compañĂa habrĂa tenido que tomar algunas decisiones drĂĄsticas, como prescindir del Face ID tradicional para ganar espacio y colocar un sensor de huellas Touch ID en el botĂłn de encendido lateral.
Esta delgadez tambiĂ©n afectarĂa al apartado fotogrĂĄfico. Al no tener sitio fĂsico para sensores muy grandes, se especula con que el primer plegable de la manzana llegarĂa con una configuraciĂłn de doble cĂĄmara trasera, dejando de lado el teleobjetivo que solemos ver en los modelos Pro Max. SerĂa un movimiento arriesgado, pero necesario si quieren que el telĂ©fono no sea un ladrillo en el bolsillo. Aun asĂ, bajo el capĂł no faltarĂa potencia, ya que se espera que monte el nuevo chip A20 Pro junto a 12 GB de memoria RAM para mover con soltura todas las funciones de inteligencia artificial que estĂĄn por venir.
El precio es, como era de esperar, el punto que mĂĄs ampollas levanta entre los seguidores. Se habla de que el dispositivo podrĂa superar tranquilamente los 2.000 euros, posicionĂĄndose como el producto mĂĄs exclusivo y caro de todo el catĂĄlogo de mĂłviles de la marca. SerĂa un terminal enfocado a un pĂșblico muy concreto que busca tener lo Ășltimo de lo Ășltimo, sin importar que el coste sea prohibitivo para la mayorĂa. En definitiva, Apple no busca que todo el mundo se compre un plegable mañana, sino demostrar que ellos tambiĂ©n pueden innovar en un sector donde se les echaba de menos.
Toda esta marea de informaciĂłn, filtraciones de fabricantes de fundas y pistas en el software oficial nos deja un escenario muy claro de cara al evento de septiembre. La existencia de un terminal con capacidades de plegado y una interfaz que ya sabe cĂłmo gestionar pantallas variables confirma que el despliegue es inminente. Aunque todavĂa queden dudas sobre la resistencia de la bisagra o el pliegue del panel, lo que parece innegable es que Apple estĂĄ lista para dar el salto y transformar su dispositivo estrella en algo mucho mĂĄs versĂĄtil, uniendo en un solo producto la portabilidad del iPhone y la productividad del iPad que tanto demandaban algunos usuarios.
