A la hora de decidir qué tableta nos compramos hay una primera decisión fundamental: ¿queremos un dispositivo Apple o uno con Android? Esta gran brecha, Apple vs. el resto, representa la división fundamental en el campo de las tabletas, aunque el dúo pronto se convertirá en un trío con la llegada de las tabletas con Windows 8. Una afirmación rotunda sobre cuál de los dos sistemas es mejor parece más complicada de hacer pero, ¿podemos al menos hacer la afirmación más modesta de que Android sea un sistema menos ágil? Pues según Andrew Munn, ex-ingeniero de Google, sí.
La afirmación es, sin duda, polémica, aunque muchos usuarios que tienen ambos tipos de dispositivos creen que es cierta. Lo que es innegable es que la agilidad del control táctil es una preocupación fundamental de Google. Justamente ayer, al hablaros sobre las mejoras que introduce Jelly Bean respecto a Ice Cream Sandwich, mencionamos el “Project Butter”. Este proyecto de Google tiene como objetivo optimizar esa responsividad del control táctil, reducir al mínimo posible la respuesta del aparato al movimiento de nuestros dedos. Que Google ve un punto de mejora fundamental en sus tabletas en este apartado, por tanto, parece probado.
¿Cuál sería el problema entonces? Evidentemente, no se trata de una cuestión de hardware, puesto que entre las tabletas equipadas con Android las hay con procesadores más potentes que los de Apple y, sin embargo, reproducen el mismo problema. La solución, al parecer, estaría en la programación: en iOS al tocar la pantalla todos los demás procesos se detienen, no así en Android. Google se vio forzado a acelerar las pruebas de Android debido a la presentación en aquel momento inminente del iPhone, y quizá eso provocó cierta precipitación.
Pero esta respuesta lanza una nueva pregunta fundamental: si se conoce el problema, ¿por qué Google busca mejoras como las 60 imágenes por segundo de Jelly Bean en lugar de atacar directamente la cuestión? La dificultad, al parecer, reside en todas las aplicaciones que habría que re-escribir y el larguísimo tiempo que eso podría tomar, sobre todo si tenemos en cuenta la velocidad vertiginosa en la que se mueve el mundo de los dispositivos móviles.