Fallo en la papelera de Windows 11: por qué tus archivos cambian de nombre al borrarlos

  • La actualizaciĂłn de seguridad de junio de 2026 ha introducido un error visual que altera los nombres de los archivos en la papelera.
  • El problema afecta a la mayorĂ­a de versiones actuales, incluyendo Windows 11 y Windows 10, además de ediciones para servidores.
  • Aunque los nombres aparecen como cĂłdigos extraños tipo $Rxxxxx, los archivos se pueden restaurar sin pĂ©rdida de informaciĂłn.
  • Microsoft ha confirmado que no hay una soluciĂłn inmediata y los usuarios deberán esperar a un futuro parche correctivo.

Fallo en la Papelera de reciclaje de Windows 11

Como si de una tradición se tratase, las actualizaciones mensuales de Microsoft han vuelto a traer una sorpresa inesperada para los usuarios. En esta ocasión, el despliegue de los parches de seguridad de junio de 2026 ha provocado que muchos equipos en España y en el resto de Europa experimenten un comportamiento errático en la papelera de reciclaje, una de las herramientas más básicas y utilizadas del sistema operativo.

El incidente ha saltado a la luz tras la instalación de la actualización KB5094125 (o KB5094126 según la versión), donde los nombres habituales de los archivos que enviamos a eliminar han sido sustituidos por unos extraños códigos internos que empiezan por el símbolo del dólar. Esto ha generado bastante desconcierto, ya que al intentar vaciar la papelera o confirmar un borrado, el usuario se encuentra con un lenguaje técnico que parece sacado de un error de disco o de una infección por virus.

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Un jeroglĂ­fico visual en el cuadro de confirmaciĂłn

Error de nombres en archivos borrados Windows

Lo que ocurre exactamente es que, al realizar la acción de borrado permanente, Windows debería preguntarnos si queremos eliminar un archivo concreto, como por ejemplo «vacaciones.jpg». Sin embargo, tras el último parche, el sistema nos muestra una cadena de caracteres tipo $Rxxxxx.ext, que no es más que el identificador que utiliza el sistema de archivos de forma interna antes de deshacerse de ellos definitivamente.

Por suerte para todos, la sangre no ha llegado al río, ya que se ha confirmado que este fallo es exclusivamente un problema de interfaz que no daña el contenido de los documentos. Si abres la papelera de reciclaje directamente, verás que la lista de elementos sigue mostrando sus nombres originales de toda la vida y, si decides restaurar cualquier archivo por error, este volverá a su carpeta de origen con su nombre intacto, sin haber sufrido ninguna modificación real en su estructura.

Sistemas afectados y falta de soluciĂłn inmediata

ActualizaciĂłn de seguridad de Windows con fallos

El alcance de este pequeño quebradero de cabeza es bastante amplio, afectando prácticamente a todo el catálogo actual de la compañía. Se ha detectado en todas las versiones de Windows 11, desde la reciente 26H1 hasta la 23H2, pasando también por Windows 10 en su versión 22H2 y varias ediciones empresariales tipo LTSC. Incluso los entornos profesionales y servidores que utilizan Windows Server han visto cómo este error visual se colaba en sus sistemas tras la última actualización del Patch Tuesday.

Desde Redmond ya han movido ficha reconociendo oficialmente el problema en su panel de estado, aunque las noticias no son del todo alentadoras para los que buscan una solución rápida. Microsoft ha dejado claro que no existe un arreglo inmediato que el usuario pueda aplicar por su cuenta, como tocar el registro o cambiar alguna configuración. La única alternativa que nos queda es tener paciencia y esperar unas semanas a que lancen una nueva actualización acumulativa que devuelva la normalidad a la gestión de archivos borrados.

Otros fallos detectados en el parche de junio

Lamentablemente, el asunto de la papelera no es el único frente abierto para el equipo de soporte de Microsoft este mes. Se han reportado incidencias en las que algunas aplicaciones de terceros presentan dificultades para abrir documentos de Office, especialmente Word y Excel, justo después de aplicar las actualizaciones de seguridad. Además, en ciertos equipos de marcas específicas como HP, se han dado casos de bucles en la recuperación de BitLocker, lo que añade una capa extra de frustración para los administradores de sistemas en entornos corporativos.

Ante este panorama, una recomendación bastante sensata para quienes aún no hayan actualizado es la de pausar las actualizaciones de Windows durante un periodo de cinco o seis semanas. Este margen de tiempo suele ser suficiente para que la comunidad detecte los fallos más gordos y la compañía tenga tiempo de pulir los parches antes de que se instalen de forma masiva en equipos de trabajo donde cualquier error, por pequeño que sea, puede entorpecer el ritmo diario.

Estamos ante un nuevo capítulo de la compleja relación entre seguridad y estabilidad en el ecosistema de Microsoft, donde el intento por corregir vulnerabilidades críticas acaba tocando piezas del sistema que parecían inamovibles. Aunque ver nombres extraños al vaciar la papelera pueda dar un susto inicial, los datos permanecen a salvo y la funcionalidad del sistema operativo no se ve comprometida más allá de lo puramente estético, por lo que lo más inteligente es seguir utilizando el equipo con normalidad mientras los ingenieros de Redmond terminan de cocinar el parche definitivo que solucione este embrollo visual.


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