El mercado de la telefonía móvil se ha despertado con una noticia de esas que dan que hablar durante semanas. Huawei ha presentado oficialmente su nueva bestia, un dispositivo que no solo busca competir en la gama media-alta, sino que directamente pone en jaque a muchos buques insignia actuales gracias a un despliegue técnico que parece sacado de una película de ciencia ficción. El terminal llega con la intención de demostrar que la marca sigue teniendo mucho que decir en cuanto a innovación de hardware se refiere.
Este nuevo dispositivo no es una simple actualización de lo que ya conocíamos, sino que supone un salto importante en áreas críticas como la autonomía y la fotografía. Aunque de momento su anuncio se centra en el mercado asiático, las especificaciones que maneja el Huawei Nova 16 Ultra han hecho que más de uno en España empiece a mirar con deseo las tiendas de importación, a pesar de las ya conocidas limitaciones con ciertos servicios de software.
Una pantalla que brilla con luz propia

Uno de los puntos donde este teléfono te deja con la boca abierta es en su panel frontal. Estamos ante una pantalla OLED LTPO de 6,84 pulgadas que ofrece una fluidez envidiable gracias a su tasa de refresco variable de 1 a 120 Hz. Pero lo que realmente es una pasada es su brillo máximo de 6.000 nits, una cifra que garantiza que puedas ver cualquier contenido aunque te pegue el sol de pleno en agosto en una terraza de Sevilla. Además, cuenta con una protección de cristal Kunlun Glass para que los más descuidados no sufran tanto por los arañazos.
Para cuidar la vista cuando estamos a oscuras, la compañía ha integrado una atenuación PWM de alta frecuencia. En la parte superior encontramos un recorte en forma de píldora que recuerda bastante a lo que hacen otros fabricantes, donde se aloja una cámara frontal de 50 megapíxeles acompañada de un sensor espectral para que los colores de tus selfis salgan lo más naturales posible, evitando esos tonos lavados que tanto rabia dan.
Fotografía de altos vuelos con 200 megapíxeles
Si le damos la vuelta al equipo, nos topamos con un módulo de cámaras que tiene mucha personalidad y un acabado en cuero vegano que le da un toque muy elegante. El gran protagonista es el sensor principal de 200 megapíxeles con tecnología RYYB, que sustituye los píxeles verdes por amarillos para captar muchísima más luz. Esto significa que cuando las condiciones lumínicas se ponen feas, el teléfono es capaz de sacar detalles donde otros solo ven oscuridad, apoyado además por estabilización óptica de imagen.
Pero el equipo no se queda cojo en el resto de lentes. Para los que disfrutan haciendo zoom en conciertos o paisajes, incorpora un teleobjetivo periscópico de 50 MP que ofrece un zoom óptico de 3,7 aumentos y puede llegar hasta los 100 aumentos en digital. Se completa el conjunto con un gran angular también de 50 MP que hace las veces de cámara macro para captar objetos a solo 2,5 centímetros, y un curioso sensor llamado «Red Maple» que calibra el color para que las fotos parezcan sacadas con una cámara profesional.
Potencia, batería infinita y el dilema de España
En las tripas de este terminal late el procesador Kirin 9010S, un chip propio que viene acompañado por el sistema de refrigeración Ice Bridge para que el móvil no se convierta en una estufa mientras juegas. Este hardware sigue la estela de potencia vista anteriormente en el procesador Kirin 980 de Huawei. Pero lo que de verdad es de locos es que hayan metido una batería de 7.000 mAh en un chasis que solo mide 7,1 milímetros de grosor. Es un logro de ingeniería brutal que te permite olvidarte del cargador durante un par de días con un uso normal, y cuando te toque pasar por el enchufe, tienes carga rápida de 100W y carga inalámbrica de 50W.
En cuanto a lo que nos toca de cerca, la realidad es que por ahora no hay una fecha confirmada para su desembarco oficial en Europa. En China los precios arrancan desde los 4.699 yuanes, lo que vendría a ser unos 600 euros al cambio directo, aunque si acaba llegando a tiendas como El Corte Inglés o MediaMarkt, lo normal es que el precio suba por los impuestos. Además, hay que recordar que viene con HarmonyOS 6.1, lo que implica que no trae de serie los servicios de Google, algo que para el usuario medio español sigue siendo un punto crítico a tener en cuenta.
Estamos ante un dispositivo que derrocha potencia y estilo, con una autonomía que hoy por hoy no tiene rival en su segmento de peso y grosor, y un conjunto de cámaras pensado para los amantes de la fotografía móvil. A falta de saber si cruzará las fronteras chinas de manera oficial, el salto generacional de esta serie es evidente y pone el listón muy alto para la competencia, ofreciendo una pantalla de récord y una carga rápida que te soluciona la vida en pocos minutos.
