
No cabe duda de que el mundillo de las consolas portátiles está más animado que nunca, pero de vez en cuando aparecen dispositivos que nos hacen arquear una ceja. La última en llegar a escena es la X95 Pro, una máquina que promete mucho por muy poco, posicionándose como una alternativa económica para quienes buscan revivir viejos clásicos del videojuego en cualquier parte. Sin embargo, tras esa fachada de consola ideal para el bolsillo, han empezado a surgir ciertas sospechas sobre la veracidad de su ficha técnica, especialmente en lo que respecta a su potencia bruta.
En España ya estamos acostumbrados a que nos lleguen productos de marcas asiáticas con nombres algo genéricos, pero esta vez el ruido es distinto. El equipo se presenta con un diseño que entra por los ojos y un sistema basado en Android, algo que a priori suena genial para la versatilidad y la instalación de apps multimedia, pero la comunidad de usuarios ya ha puesto el grito en el cielo al analizar ciertos detalles que no terminan de cuadrar con el precio final de venta al público.
El dilema del procesador: ¿realidad o marketing?
La madre del cordero en toda esta polémica reside en el corazón de la máquina. El fabricante no se ha cortado un pelo al anunciar que la consola monta un Snapdragon 7 Gen 1, un procesador de Qualcomm que, para que nos entendamos, suele verse en teléfonos de gama media-alta con precios que triplican al de este dispositivo. Resulta bastante complicado digerir que una marca pueda ofrecer semejante rendimiento en un hardware tan barato, por lo que muchos expertos sospechan que podrÃamos estar ante un chip mucho más modesto, probablemente firmado por MediaTek o alguna otra solución de bajo coste que no rinda ni de lejos como lo prometido.
De momento, a falta de que algún valiente se decida a desmontar la consola o a pasarle tests de rendimiento independientes, la recomendación general es tomarse estas especificaciones con mucha cautela para no llevarse un chasco. Es habitual que en este tipo de lanzamientos se infle el pecho con nombres rimbombantes para captar la atención del comprador despistado, pero la ausencia de una verificación real del SoC es una bandera roja que no podemos ignorar si no queremos acabar con un pisapapeles tecnológico entre las manos.
Diseño y especificaciones para la emulación clásica
Si dejamos a un lado el misterio del chip, el resto del hardware parece seguir una lÃnea más coherente con lo que solemos ver en el mercado europeo. Nos encontramos con un panel IPS de 3,5 pulgadas y resolución 640 x 480, una combinación que es el estándar de oro para jugar a tÃtulos retro con la relación de aspecto original de 4:3. Además, el manejo promete ser bastante cómodo gracias a la inclusión de dos sticks analógicos y gatillos, lo que permitirÃa disfrutar de sistemas algo más modernos, como PSP o PlayStation, que requieren de un control más preciso y variado.
Otro de los puntos que han querido destacar es la autonomÃa, asegurando que su baterÃa de litio es capaz de aguantar hasta ocho horas de juego ininterrumpido, una cifra nada despreciable si se cumple. Para alimentar el cacharro, han optado por la conectividad USB-C, que permite una carga completa en apenas un par de horas, algo que hoy en dÃa es el mÃnimo exigible para cualquier gadget que aspire a ser nuestro compañero de viajes o trayectos diarios.
El espinoso asunto de los 20.000 juegos incluidos
Entramos en terreno pantanoso cuando hablamos de la biblioteca que trae de serie. Según la publicidad oficial, la consola llega a casa con más de 20.000 tÃtulos preinstalados de diversos sistemas, desde la mÃtica Game Boy hasta plataformas de sobremesa. El problema aquà es puramente legal y ético, ya que la procedencia de estas ROMs suele ser bastante dudosa y rara vez cuentan con las licencias oficiales de sus creadores, lo que sitúa al producto en una zona gris que a muchos usuarios no les termina de convencer por las posibles repercusiones.
Más allá de los juegos retro, el hecho de que la X95 Pro use una interfaz personalizada sobre Android facilita bastante las cosas para el usuario medio. Se ha visto en demostraciones que la consola puede mover aplicaciones populares como YouTube, lo que la convierte en una herramienta hÃbrida bastante apañada para ver vÃdeos o escuchar música. Es una pena que toda esta utilidad se vea empañada por la falta de transparencia sobre el origen del software, un detalle que conviene sopesar antes de dejarse seducir por un catálogo de juegos que parece infinito pero que carece de garantÃas.
Teniendo todo esto en cuenta, la X95 Pro se sitúa como un dispositivo que entra por los ojos pero que requiere de una mirada crÃtica antes de pasar por caja. Por un lado, tenemos un formato portátil muy equilibrado con una pantalla ideal para el retro, pero por otro, nos topamos con promesas sobre un procesador Snapdragon que parecen demasiado buenas para ser verdad. Habrá que estar muy atentos a los primeros análisis reales para confirmar si estamos ante el chollo del año en el mundo de las portátiles o ante un simple ejercicio de marketing algo exagerado por parte del fabricante.