John Ternus toma el relevo de Tim Cook como nuevo CEO de Apple

  • Cambio histórico en la cúpula: John Ternus será el nuevo CEO de Apple y Tim Cook pasa a presidente ejecutivo.
  • Transición planificada y gradual, con Ternus como perfil interno y técnico tras más de dos décadas en la compañía.
  • Apple encara retos clave: inteligencia artificial, diversificación del hardware y presión regulatoria global.
  • El legado de Cook deja una Apple más grande, rentable y volcada en servicios, que ahora debe definir su próxima gran etapa.

nuevo CEO de Apple

Apple se prepara para uno de esos cambios que, con el tiempo, acaban marcando una época. Sin grandes focos ni una keynote multitudinaria, la compañía ha confirmado que Tim Cook dejará el puesto de consejero delegado y cederá el testigo a John Ternus, hasta ahora máximo responsable de la ingeniería de hardware. El movimiento culmina un proceso de sucesión que llevaba meses, incluso años, cocinándose a fuego lento en Cupertino.

Lejos de una ruptura brusca, el relevo está planteado como una transición ordenada y muy medida. Cook seguirá al frente durante el verano, colaborando estrechamente con Ternus en el traspaso de funciones, y a partir del 1 de septiembre pasará a ejercer como presidente ejecutivo del consejo de administración. Desde ese rol, mantendrá influencia en la estrategia corporativa y en la relación con gobiernos y reguladores, un terreno cada vez más delicado para las grandes tecnológicas.

Un relevo histórico en la cúpula de Apple

La compañía ha dejado claro que no se trata de un giro improvisado. Según el comunicado oficial, el nombramiento de Ternus es el resultado de un proceso de planificación de la sucesión a largo plazo, aprobado por unanimidad por el consejo de administración. En la práctica, Apple aplica a su cúpula la misma filosofía que a sus productos: cambios graduales, encajados en una hoja de ruta de varios años.

El 1 de septiembre es la fecha marcada en rojo: ese día John Ternus asumirá formalmente el cargo de CEO. Coincide además con el periodo en el que Apple suele presentar la nueva generación de iPhone, un momento clave para los mercados y para el ecosistema de productos. La sensación en el sector es que la compañía quiere que el usuario apenas perciba el relevo más allá del titular.

Tim Cook, por su parte, no se desvincula de la empresa. Pasará a ser presidente ejecutivo del consejo, una figura muy habitual en grandes multinacionales y que ya se ha visto en otros gigantes tecnológicos. Desde ahí mantendrá un papel relevante en decisiones estratégicas de alto nivel y en la interlocución con autoridades de Estados Unidos, Europa y Asia.

La reorganización también trae cambios adicionales en el organigrama. Johny Srouji, hasta ahora vicepresidente sénior de Tecnologías de Hardware, asumirá un puesto ampliado como director de hardware, aglutinando tanto la vertiente de ingeniería como la de tecnología dentro de la compañía.

Los 15 años de Tim Cook: de heredero de Jobs a arquitecto de la escala

Aunque buena parte del foco se centra ahora en Ternus, el anuncio supone también el cierre de una larga etapa liderada por Tim Cook. Llegó al puesto de CEO en 2011, tras la muerte de Steve Jobs, y durante estos 15 años ha transformado a Apple en una máquina de ingresos estable, diversificada y extremadamente rentable.

Bajo su mando, la empresa ha alcanzado una capitalización bursátil que ronda los cuatro billones de dólares, situándose entre las compañías más valiosas del planeta. En 2023 y 2024 el valor en bolsa llegó a superar la cota de los 4 billones, solo por detrás de Nvidia en determinados momentos del rally tecnológico asociado a la inteligencia artificial.

Cook ha pilotado el lanzamiento de productos como Apple Watch, AirPods, iPad o las distintas generaciones de Mac con Apple Silicon, y ha potenciado de forma notable el negocio de servicios: suscripciones a iCloud, Apple Music, Apple TV+, Apple Arcade y otros modelos recurrentes ya superan los 100.000 millones de dólares de ingresos anuales, hasta el punto de convertirse en un pilar fundamental para compensar la madurez del iPhone.

En el plano operativo, su gran sello ha sido la optimización de la cadena de suministro y la expansión internacional. La compañía ha afinado la logística hasta niveles inéditos, elevando márgenes y garantizando lanzamientos globales casi simultáneos. Ese enfoque permitió a Apple cerrar el último ejercicio con unas ventas cercanas a los 416.000 millones de dólares y unos beneficios netos en torno a los 112.000 millones, con más de 130.000 millones de caja para adquisiciones y nuevas inversiones.

En su carta de despedida como CEO, Cook se ha mostrado especialmente emotivo, hablando del cargo como “el mayor privilegio” de su vida y agradeciendo al equipo, socios y clientes la confianza depositada durante estos años. Ha recalcado la idea de que Apple se levanta cada día con la intención de “mejorar un poco la vida” de sus usuarios, al tiempo que ha defendido valores como la privacidad, la accesibilidad y el respeto a la diversidad dentro de la empresa.

Quién es John Ternus, el ingeniero que coge el timón

El nuevo CEO, John Ternus, no es una cara conocida para el gran público, pero dentro de Apple su nombre pesa mucho. Se incorporó a la compañía en 2001 como parte del equipo de diseño de producto y, desde entonces, ha ido escalando posiciones clave hasta convertirse en vicepresidente sénior de Ingeniería de Hardware en 2021 y en uno de los miembros más influyentes del equipo ejecutivo.

Nacido en California en 1975, Ternus se formó en ingeniería mecánica en la Universidad de Pensilvania, donde también compitió con el equipo de natación. Para su proyecto de fin de carrera diseñó un dispositivo que permitía a personas con cuadriplejia controlar un brazo mecánico de alimentación mediante movimientos de la cabeza, un trabajo que ya mostraba su interés por la tecnología aplicada a mejorar la vida diaria.

Antes de llegar a Apple, trabajó en Virtual Research Systems, una start-up pionera en realidad virtual, donde se dedicó al diseño de cascos de VR. Esa combinación de experiencia en hardware avanzado y sensibilidad por la experiencia de uso encajó bien con la cultura de producto de Cupertino a principios de los 2000, en pleno “segundo renacimiento” con Steve Jobs al frente.

En Apple ha estado implicado en proyectos clave como el iPad, los AirPods, varias generaciones de iPhone, Mac y Apple Watch. Ha liderado, entre otras cosas, aspectos de fiabilidad y durabilidad del hardware, introduciendo nuevas técnicas y materiales que han permitido mejorar la resistencia de los dispositivos, reducir la huella de carbono y avanzar en reparabilidad.

Su papel ha sido fundamental en la transición a Apple Silicon en los Mac, uno de los cambios tecnológicos más relevantes de la compañía en la última década. El paso de procesadores Intel a chips diseñados por Apple disparó las ventas de ordenadores y reforzó la integración entre hardware y software, el corazón del enfoque de la manzana.

Un perfil técnico y de la casa para la nueva etapa

La elección de Ternus envía un mensaje claro: Apple apuesta por un perfil interno, técnico y muy ligado al producto para su siguiente fase. No es un directivo de escaparate ni un fichaje externo, sino alguien que ha vivido desde dentro las dos grandes eras recientes de la compañía, trabajando tanto bajo Steve Jobs como bajo Tim Cook.

Quienes han tratado con él lo describen como un líder calmado, afable y muy orientado al detalle, capaz de moverse por la compleja burocracia corporativa sin crear conflictos innecesarios. Se le atribuye una capacidad especial para profundizar en los aspectos técnicos de los proyectos y, al mismo tiempo, mantener una visión de conjunto sobre el producto final.

Su enfoque ha quedado patente en decisiones como la introducción de un pequeño láser en los iPhone Pro para mejorar el mapeo del entorno y la realidad aumentada. El componente encarecía cada unidad alrededor de 40 dólares, lo que podía afectar a los márgenes. Ternus propuso limitarlo a los modelos Pro, más caros y orientados a los usuarios más fieles, buscando un equilibrio entre innovación y rentabilidad.

En sus primeras declaraciones tras el anuncio, Ternus se ha mostrado “honrado y agradecido” por la confianza y ha prometido liderar manteniendo los valores y la visión que han definido a Apple durante medio siglo. Ha recordado que ha tenido la suerte de trabajar con Steve Jobs y de tener a Tim Cook como mentor, y se declara optimista respecto a lo que el equipo de Apple puede lograr en los próximos años.

Con 50-51 años, Ternus llega al cargo con una edad similar a la que tenía Cook cuando sucedió a Jobs. Su perfil combina la continuidad interna con un cierto relevo generacional, algo que en Cupertino se valora de cara a un liderazgo con recorrido en una década en la que la industria tecnológica va a seguir cambiando a gran velocidad.

Retos estratégicos: inteligencia artificial, hardware y regulación

El contexto en el que Ternus se estrena como CEO no es precisamente sencillo. Apple sigue siendo una de las empresas más rentables del mundo, pero también enfrenta más preguntas estratégicas y más presión externa que hace unos años. Una de las grandes cuestiones sobre la mesa es si la compañía está reaccionando con la rapidez necesaria al giro del sector hacia la inteligencia artificial.

Mientras competidores como Google, Microsoft, Meta u OpenAI han avanzado con modelos de IA generativa muy visibles, Apple ha optado por una estrategia más discreta, centrada en integrar la IA en su ecosistema y en mejorar el procesamiento en el propio dispositivo. Esta prudencia ha servido para mantener a la empresa como un valor relativamente defensivo en bolsa, pero también ha alimentado dudas sobre su capacidad para marcar el ritmo en la próxima gran ola tecnológica.

La compañía trabaja en una nueva generación de Siri con capacidades mucho más avanzadas, apoyada en alianzas con terceros y en su propio desarrollo interno. Se espera que parte de estas novedades se muestren en la WWDC y en los próximos lanzamientos de iPhone, donde la IA podría convertirse en el argumento central para impulsar la renovación de terminales.

En paralelo, Apple sigue explorando nuevas categorías de producto. Las Apple Vision Pro se mantienen como un dispositivo de nicho, lejos de convertirse en un producto de masas, y la compañía continúa buscando la fórmula para que la computación espacial o el hogar conectado se conviertan en la siguiente gran pieza de su ecosistema. Ternus, con su enfoque en hardware y experiencia de usuario, tendrá un papel decisivo a la hora de definir qué viene después del smartphone como dispositivo central.

El nuevo CEO también tendrá que gestionar una realidad geopolítica y regulatoria más enrevesada. Las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China, junto con los aranceles impulsados en su día por la administración Trump, han acelerado los planes de Apple para diversificar su producción hacia países como India o Vietnam. En Europa, las nuevas normativas de competencia y las obligaciones en materia de tiendas de aplicaciones y servicios digitales añaden otra capa de complejidad.

En este tablero, la presencia de Cook como presidente ejecutivo será clave. Se considera que podrá cubrir el flanco institucional y político, mientras Ternus se centra en producto, tecnología y ejecución. Es una forma de repartir funciones que, sobre el papel, permite a Apple afrontar esta etapa de transición sin sacrificar la estabilidad que ha caracterizado los últimos años.

Una Apple en plena forma… y bajo el escrutinio del mercado

El relevo se produce con una Apple todavía en buena forma financiera. Las acciones de la compañía se mueven cerca de máximos históricos, tras recuperarse de episodios de volatilidad ligados a conflictos geopolíticos y a las dudas sobre el ritmo de crecimiento de la demanda global.

Los analistas seguirán muy de cerca las próximas presentaciones de resultados, con especial atención al comportamiento del iPhone, el crecimiento del negocio de servicios y la tracción de nuevos productos como los Mac con Apple Silicon o los portátiles de gama más asequible, como los MacBook Neo, con los que la compañía pretende ampliar su base de usuarios.

Este escrutinio llega en un momento en el que algunos inversores cuestionan el ritmo de innovación visible de la compañía, especialmente en IA. Aunque Apple ha demostrado en el pasado que prefiere llegar más tarde pero con una propuesta más pulida, la velocidad actual del sector deja menos margen para los movimientos pausados.

La nueva etapa deberá demostrar que el ecosistema de hardware, software y servicios de Apple sigue siendo capaz de atraer y retener a los usuarios frente a alternativas que integran la IA en casi todos los rincones de la experiencia digital. Para Europa y España, donde la base de clientes de Apple es sólida pero compite con Android y con regulaciones más exigentes, las decisiones de Ternus en materia de privacidad, interoperabilidad y soporte serán especialmente relevantes.

Mientras tanto, en Cupertino insisten en un mensaje de continuidad. Apple no presenta este cambio como una ruptura, sino como el inicio de una nueva fase construida sobre el legado de las anteriores. Un CEO ingeniero, una estructura de liderazgo compartida con Cook y un tablero tecnológico en plena ebullición marcarán los próximos años de la compañía de la manzana.

La sensación, dentro y fuera del sector, es que se abre una etapa en la que Apple tendrá que demostrar, una vez más, que sabe reinventarse sin perder su esencia: productos muy cuidados, integración total entre hardware y software y una estrategia que huye de los golpes de efecto para apostar por movimientos meditados. Con John Ternus al frente y Tim Cook desde la presidencia ejecutiva, la compañía encara un periodo en el que cada decisión contará más que nunca para definir qué lugar ocupará Apple en la próxima gran ola tecnológica.

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