El menú Inicio de Windows 11 está a punto de cambiar de forma notable. Microsoft ha comenzado a desplegar en el programa Windows Insider una serie de nuevos ajustes pensados para devolver al usuario el control sobre uno de los elementos más visibles del sistema, después de años de críticas por su rigidez frente a Windows 10, donde era más sencillo personalizar el Inicio.
Estas novedades se centran en ofrecer un Inicio más personalizable, menos invasivo y con mejor gestión de la información personal. Aunque las pruebas se están llevando a cabo primero con usuarios avanzados, la intención de la compañía es llevar gradualmente estos cambios al resto de equipos con Windows 11 en Europa y en el resto del mundo si el resultado es el esperado.
Un menú Inicio que se adapta a cada usuario
La queja más repetida desde la llegada de Windows 11 ha sido que el menú Inicio se sentía demasiado encorsetado. Con esta actualización, Microsoft introduce controles independientes para gestionar qué secciones aparecen visibles. En la práctica, el usuario podrá activar o desactivar por separado zonas como Anclados, la lista de recomendaciones y el listado completo de aplicaciones.
Este enfoque permite construir un Inicio a medida: desde una vista casi mínima, basada solo en aplicaciones fijadas, hasta una pantalla más completa con accesos recientes y la lista clásica de programas. Para quienes trabajan con el PC a diario, esta flexibilidad puede marcar la diferencia entre un escritorio limpio y uno lleno de información que no aporta nada.
Otro detalle llamativo es que Microsoft quiere simplificar la terminología. La zona que hasta ahora se llamaba «Recomendados» pasará a denominarse «Recientes», un término que refleja mejor el tipo de contenido que muestra: archivos usados hace poco y apps recién instaladas. La compañía también asegura que está afinando los algoritmos para que aparezcan elementos más útiles y menos ruido.
Junto a esto, la firma de Redmond está ajustando cómo se gestionan internamente estos datos, de forma que las recomendaciones del Inicio no interfieran con otras listas recientes del sistema, como las del Explorador de archivos o los menús contextuales. La idea es que se pueda limpiar o limitar lo que se ve en Inicio sin romper funciones que muchos usuarios siguen utilizando a diario.
En un contexto en el que Windows compite con sistemas muy centrados en la experiencia de usuario, como algunos escritorios de Linux o macOS, este movimiento se interpreta como un intento de acercarse a esa sensación de sistema más moldeable y menos cerrado que muchos usuarios venían reclamando desde hace tiempo.
Tamaños ajustables y más control sobre la privacidad

Hasta ahora, el tamaño del menú Inicio en Windows 11 dependía en gran medida de la resolución y configuración de la pantalla, con muy poco margen de elección para el usuario. Con la nueva versión en pruebas, será posible elegir entre distintas dimensiones para el Inicio, con opciones más compactas o más amplias según las necesidades.
Este cambio puede venir especialmente bien en portátiles pequeños, convertibles y tabletas, muy extendidos en España y en el resto de Europa, donde cada píxel cuenta. Un menú más reducido libera espacio visual en el escritorio y reduce la sensación de saturación, mientras que un tamaño mayor facilita encontrar aplicaciones y documentos de un vistazo en monitores grandes o configuraciones con varios pantallas.
La actualización también introduce un ajuste que, aunque discreto, puede ser clave en el día a día: la posibilidad de ocultar el nombre y la foto de perfil en la parte superior del menú Inicio. Este detalle está pensado para quienes comparten pantalla en reuniones, graban tutoriales, hacen directos o simplemente prefieren no mostrar su cuenta personal cada vez que abren Inicio.
De esta manera, el sistema ofrece un extra de privacidad en entornos de trabajo, educación o creación de contenido, sin obligar a cambiar de usuario o a recurrir a soluciones más drásticas. Es un ajuste pequeño, pero muy alineado con las inquietudes actuales sobre exposición de datos en pantalla.
Al combinar estos cambios de tamaño con las nuevas opciones de visibilidad de secciones, el menú Inicio se convierte en una pieza mucho más flexible. Los usuarios que prefieran algo muy sencillo pueden optar por un Inicio compacto centrado en unas pocas apps fijadas, mientras que quienes gestionan muchos programas podrán mantener un panel amplio con accesos directos, listas de apps y documentos recientes.
Barra de tareas más flexible, en línea con el nuevo Inicio
Aunque el foco de esta oleada de cambios está en el menú Inicio, Microsoft está moviendo ficha al mismo tiempo con otro de los puntos más delicados de Windows 11: la barra de tareas. La compañía está probando la posibilidad de mover la barra a distintas posiciones de la pantalla, tanto en horizontal como en vertical, una capacidad que muchos usuarios echaban de menos desde Windows 10.
Las pruebas permiten situar la barra en la parte inferior, superior o en los laterales, ajustando la alineación de los iconos según su colocación. Este giro responde a una demanda histórica de quienes prefieren, por ejemplo, aprovechar mejor las pantallas panorámicas colocando la barra en un lado, o de los que sencillamente se habían acostumbrado a la barra superior en versiones anteriores del sistema.
Junto a esta libertad de movimiento, Microsoft está experimentando con una versión más compacta de la barra de tareas. Este modo reduce la altura y el tamaño de los iconos, lo que beneficia especialmente a los portátiles pequeños y dispositivos 2 en 1. En estos equipos, ganar unas líneas de espacio vertical se nota bastante cuando se trabaja con documentos, navegadores o aplicaciones de productividad.
El objetivo de fondo es que tanto Inicio como la barra de tareas dejen de ser elementos rígidos para transformarse en componentes que se adaptan mejor a cada dispositivo. Para muchos usuarios profesionales en Europa, que combinan monitores de distintos tamaños con portátiles y tabletas, esta flexibilidad puede facilitar configurar un entorno de trabajo más cómodo sin recurrir a herramientas de terceros.
Todo este paquete de cambios está llegando inicialmente a varios canales del programa Windows Insider, incluyendo el canal Experimental, donde Microsoft recopila comentarios de miles de usuarios antes de hacer un despliegue generalizado. En función de esa retroalimentación, la compañía irá afinando detalles como la respuesta táctil, la integración con la búsqueda o la coherencia visual entre distintos modos de uso.
Mejoras internas: rendimiento, estabilidad y WinUI 3
Los cambios que se ven en la superficie vienen acompañados de un trabajo más silencioso en las tripas del sistema. Microsoft lleva meses insistiendo en que quiere reforzar Windows 11 en tres pilares: rendimiento, fiabilidad y experiencia de uso. Las novedades en Inicio y en la barra de tareas forman parte de ese esfuerzo más amplio.
La compañía está trasladando más componentes clave de la interfaz hacia WinUI 3, su framework moderno para elementos gráficos nativos. Esto significa que zonas como el menú Inicio, la búsqueda, el panel de notificaciones o incluso partes del Explorador de archivos podrían responder de forma más rápida y consistente, reduciendo la sensación de lentitud que algunos usuarios han señalado en ciertas configuraciones.
En paralelo, se están probando ajustes en el compositor gráfico y otras capas internas de Windows para disminuir la latencia y el consumo de memoria en momentos de carga intensa, incluyendo un nuevo modo de baja latencia. Aunque estos cambios no siempre se perciben a simple vista, sí pueden traducirse en animaciones más fluidas, menos tirones al abrir Inicio y menor impacto en equipos con hardware más modesto, todavía muy presentes en muchos hogares y oficinas europeas.
Además de la parte visual, Microsoft afirma que está trabajando en reducir errores, mejorar la estabilidad general y pulir el comportamiento del sistema cuando se alternan tareas, se conectan y desconectan monitores o se cambia entre modos de uso en convertibles y tabletas.
Esta combinación de ajustes visibles y mejoras internas encaja con el mensaje que trasladan responsables de diseño de la compañía, como Diego Baca, que han hablado de un compromiso con un «progreso constante y visible», apoyado en la retroalimentación directa de la comunidad de usuarios. La sensación es que, más que una gran revolución, Windows 11 va a ir recibiendo pequeñas iteraciones que, sumadas, cambien bastante la experiencia.
Si todas estas pruebas superan el filtro del programa Insider, los usuarios de Windows 11 en España y en el resto de Europa se encontrarán durante los próximos meses con un sistema que, sin dejar de ser reconocible, ofrece un Menú Inicio y una barra de tareas más moldeables, mejor adaptados a distintas formas de trabajar y con un mayor respeto por la privacidad en pantalla.
