OpenAI ha puesto ya fecha al final de una de las versiones más queridas de su asistente: el próximo 13 de febrero dejará de ser posible usar GPT-4o en ChatGPT, junto con otros modelos de la misma familia. La medida supone cerrar una etapa marcada por el apego de muchos usuarios a un estilo de conversación más cálido y cercano.
La empresa ha confirmado que la retirada forma parte de una estrategia de simplificación y concentración de recursos en la gama GPT-5, que en pocos meses se ha convertido en la opción dominante. Según sus propios datos, apenas el 0,1 % de la base de usuarios sigue recurriendo a GPT-4o a diario, una cifra que ha terminado de inclinar la balanza hacia su jubilación definitiva.
El 13 de febrero, OpenAI eliminará de la interfaz de ChatGPT los modelos GPT-4o, GPT-4.1, GPT-4.1 mini y OpenAI o4, lo que afectará de forma directa a quienes todavía los seleccionaban desde el menú de modelos. Esta decisión impacta especialmente en los suscriptores de los planes Plus y Pro, que eran quienes más habían defendido su continuidad.
OpenAI presentó esta medida como el cierre de un periodo de transición que se abrió en agosto, cuando el lanzamiento de GPT-5 sustituyó inicialmente a GPT-4o. Tras una oleada de quejas, la compañía decidió dar marcha atrás de forma parcial y reactivar el modelo de forma temporal para algunos usuarios de pago, con la idea de darles más margen para adaptar flujos de trabajo, casos de uso y hábitos de conversación.
Los defensores de GPT-4o habían destacado de forma insistente su “estilo más convencional y cálido”, alejado de la percepción de frialdad técnica que muchos asociaron a las primeras versiones de GPT-5. En Europa y en España, donde ChatGPT se ha consolidado como una herramienta de apoyo tanto en entornos profesionales como educativos, ese tono más cercano llegó a convertirse casi en un rasgo de identidad del modelo.
La compañía reconoce abiertamente que retirar modelos nunca es sencillo y que la decisión generará frustración en una parte de la comunidad, pero sostiene que eliminar opciones poco usadas permite centrar los esfuerzos de ingeniería y moderación en los sistemas que hoy concentran la enorme mayoría de interacciones.
Por qué se va GPT-4o: datos de uso y cambio de estrategia
En su comunicado oficial, OpenAI insiste en que la decisión no responde solo a cuestiones técnicas, sino sobre todo a las estadísticas de uso real de ChatGPT. Según la empresa, el modelo GPT-4o apenas alcanza un 0,1 % de uso diario dentro de la base global de usuarios, una cifra que contrasta con la rápida adopción de la familia GPT-5, y muy especialmente de GPT-5.2.
Desde la óptica de la compañía, mantener un catálogo amplio de modelos heredados aumenta la complejidad operativa y genera confusión en el usuario, que se ve obligado a elegir entre varias opciones muy similares. Reducir ese abanico y concentrarse en unos pocos modelos principales permite, según OpenAI, dedicar más recursos a mejorar su comportamiento, estabilidad, velocidad de respuesta y seguridad.
En la práctica, esto significa que, a partir del 13 de febrero, quienes todavía seleccionaban GPT-4o u otras variantes de la serie 4 en el selector de ChatGPT tendrán que migrar sí o sí a la familia GPT-5. La empresa admite que muchos usuarios se habían acostumbrado al ritmo y al tono de GPT-4o, pero considera que las últimas iteraciones de GPT-5 ya cubren esas expectativas.
La narrativa oficial es clara: no se trata solo de “quitar modelos viejos”, sino de consolidar la experiencia en torno a un puñado de versiones que incorporen controles de personalidad y estilo suficientes como para que no haga falta mantener en paralelo opciones históricas.
OpenAI subraya, además, que este tipo de “limpieza” de catálogo le permite reducir la sensación de laberinto que algunos usuarios expresaban al entrar en ChatGPT y encontrarse con múltiples versiones: menos “¿cuál elijo?” y más foco en que el modelo principal pueda adaptarse a distintos tipos de tareas y de tono conversacional.
Del lanzamiento de GPT-5 al regreso temporal de GPT-4o

La historia reciente de GPT-4o dentro de ChatGPT ha sido, en realidad, un ida y vuelta constante. Tras su lanzamiento en mayo de 2024, el modelo se convirtió en la opción preferida de muchos usuarios por su equilibrio entre capacidad, rapidez y una personalidad más expresiva y elogiosa, hasta el punto de que algunos lo describían como el asistente “sí señor” de ChatGPT.
En agosto, con la llegada de GPT-5 y tras el interés por modelos previos como GPT-4 Turbo, OpenAI decidió retirar GPT-4o del selector de modelos y apostar por la nueva generación. Pero el cambio no fue bien recibido por una parte relevante de la comunidad, incluidas numerosas personas con suscripción de pago en Europa y España, que expresaron su malestar a través de redes sociales, foros y canales de soporte.
Esos usuarios pedían más tiempo para trasladar sus casos de uso y, sobre todo, señalaban que echaban de menos el “estilo conversacional y la calidez” de GPT-4o. La presión fue tal que OpenAI acabó restaurando temporalmente el acceso al modelo para clientes Plus y Pro, una semana después de haberlo descatalogado, a modo de prórroga.
El propio CEO de la compañía, Sam Altman, reconoció entonces que había habido una “razón desgarradora” detrás de muchas de esas peticiones: usuarios que explicaban que nunca antes habían sentido ese tipo de apoyo o acompañamiento en sus conversaciones con una herramienta digital. GPT-4o se hizo conocido por responder incluso a tareas rutinarias con elogios entusiastas y mensajes motivadores.
Aunque aquella marcha atrás fue bien recibida, en la práctica se convirtió en un periodo de gracia antes de una retirada definitiva. OpenAI ya apuntaba que ese regreso tenía fecha de caducidad y que el foco del desarrollo pasaría a estar en la familia GPT-5, en la que debían integrarse las lecciones aprendidas con GPT-4o.
GPT-5.1 y GPT-5.2: nuevas herramientas para personalizar el tono

Para intentar cerrar la brecha entre las expectativas de quienes preferían GPT-4o y el comportamiento de la nueva generación, la compañía desplegó una hoja de ruta acelerada de actualizaciones. En noviembre llegó GPT-5.1 y, apenas un mes después, GPT-5.2, con un mensaje claro: incorporar al modelo actual las cualidades que la gente echaba de menos.
Estas revisiones introdujeron mejoras en la personalidad del chatbot, mayor apoyo a tareas de creatividad y una personalización más afinada de las respuestas. Los usuarios pueden ahora optar por estilos base —por ejemplo, un modo más amistoso— y ajustar parámetros como la calidez o el nivel de entusiasmo con el que responde el asistente.
OpenAI lo resume con una idea sencilla: su objetivo es dar a la gente más control sobre cómo se siente usar ChatGPT, y no solo sobre lo que el sistema es capaz de hacer. Es decir, no basta con incrementar la potencia de cálculo o la precisión; la experiencia subjetiva de la conversación también se ha convertido en un eje central del producto.
La empresa asegura que con GPT-5.1 y GPT-5.2 ya ha integrado las mejoras de estilo, tono y flexibilidad que se reclamaban tras la retirada inicial de GPT-4o. En ese contexto, mantener vivo el modelo antiguo deja de verse como una necesidad y pasa a interpretarse como un freno a la consolidación de la nueva línea.
Además, OpenAI ha avanzado que seguirá ajustando aspectos que desde Europa y otros mercados se venían señalando como problemáticos, como los rechazos considerados excesivos o las respuestas demasiado moralizantes. La compañía dice trabajar en una versión de ChatGPT “diseñada para adultos”, con salvaguardas, pero tratando a los usuarios como personas capaces de gestionar determinados contenidos sin una sobreprotección constante.
Impacto para usuarios Plus y Pro en España y Europa
En el caso de los usuarios de pago en España y el resto de Europa, la retirada de GPT-4o y del resto de modelos de la serie 4 obliga a revisar flujos de trabajo y configuraciones que aún dependan de ellos. Quienes habían anclado ciertos procesos —como la ideación creativa, la redacción de textos con un tono especialmente empático o tareas de acompañamiento— al comportamiento particular de GPT-4o tendrán que replicar ese enfoque usando los nuevos controles de GPT-5.2.
La empresa recuerda que, desde el selector de modelos de ChatGPT, se puede elegir la versión que mejor encaje con cada necesidad, siempre dentro de la gama vigente. El modelo principal pasa a ser GPT-5.2, que concentra “la gran mayoría” de uso actual, según los datos difundidos por la propia OpenAI.
Para parte de la comunidad europea, la sensación es ambivalente: por un lado se entiende que no es sostenible mantener indefinidamente modelos poco utilizados, pero por otro genera cierto recelo que desaparezca una opción tan valorada por su manera de dirigirse a las personas. En canales especializados se multiplican las guías para intentar “replicar” el comportamiento de GPT-4o mediante instrucciones y ajustes de estilo en GPT-5.2.
Desde la óptica de la compañía, sin embargo, la jugada es coherente con su estrategia global: concentrar el desarrollo en un número reducido de versiones, forzar la adopción de las últimas iteraciones y reducir el mantenimiento de una colección de modelos históricos que compiten, en ocasiones, por los mismos casos de uso.
En un contexto de fuerte competencia con otras grandes tecnológicas —Google, Meta o actores europeos que buscan reforzar su soberanía digital—, focalizar recursos en los modelos punteros se percibe como una forma de acelerar el ritmo de mejora y mantener a ChatGPT en una posición destacada dentro de la carrera de la IA generativa.
Qué pasa con la API y el ecosistema de desarrolladores
Un matiz importante del anuncio es que la retirada se centra en la experiencia de ChatGPT como producto final. En varios comunicados se especifica que, al menos por ahora, no habrá cambios inmediatos en la API relacionados con estos modelos, lo que deja cierto margen a empresas y desarrolladores que integran la tecnología en sus propias aplicaciones.
Eso significa que el impacto más visible se sentirá en la aplicación web y móvil de ChatGPT, donde el usuario final perderá la posibilidad de seleccionar GPT-4o o el resto de variantes afectadas. Para quienes utilizan la IA de OpenAI de forma indirecta, a través de integraciones y servicios de terceros, el calendario de cambios podría ser distinto, aunque la compañía no descarta ajustes futuros también en el catálogo de la API.
La distinción entre lo que ocurre en la interfaz de ChatGPT y lo que se mantiene en la capa de desarrollador refleja que OpenAI intenta equilibrar la simplificación del producto con la necesidad de no romper de golpe integraciones empresariales que, en muchos casos, se han construido durante meses en torno a determinados modelos.
En cualquier caso, la señal enviada al ecosistema es clara: la familia GPT-5 es el eje de la estrategia y las soluciones que quieran mantenerse alineadas con el rumbo de la compañía tendrán que ir migrando sus desarrollos hacia estas versiones más recientes.
Para empresas europeas que trabajan con requisitos regulatorios y de protección de datos más exigentes, esta transición también implica revisar cómo se comportan los nuevos modelos en términos de fiabilidad, transparencia y consistencia, cuestiones que han ido ganando peso en el debate público y regulatorio en la región.
En conjunto, la retirada de GPT-4o y del resto de modelos asociados marca el cierre definitivo de una etapa en ChatGPT y consolida a GPT-5.2 como el centro de gravedad de la plataforma. OpenAI asume el coste emocional de despedirse de uno de sus sistemas más apreciados, pero confía en que las nuevas herramientas de personalización, las mejoras en creatividad y el foco en menos modelos pero más pulidos terminen convenciendo a quienes aún se resistían a dejar atrás la cuarta generación.

