Varios meses después de su lanzamiento, una parte nada despreciable de los propietarios de iPhone sigue sin dar el salto a iOS 26 pese a tener un móvil compatible. Las cifras procedentes de la encuesta de SellCell y otros análisis apuntan a una adopción claramente más lenta que en versiones anteriores como iOS 18, algo que está llamando la atención tanto dentro como fuera del ecosistema de Apple.
Los datos ayudan a poner negro sobre blanco lo que muchos intuĂan: no se trata solo de fallos tĂ©cnicos puntuales, sino de una mezcla de desconocimiento, desconfianza en las actualizaciones y rechazo a algunos cambios de diseño. Y aunque el estudio está centrado en usuarios de Estados Unidos, las conclusiones encajan con lo que se observa tambiĂ©n en Europa y en España, donde abundan los usuarios que usan el iPhone “para cuatro cosas” y apenas prestan atenciĂłn al sistema.
Un 22% sigue sin iOS 26: el peso del desconocimiento y la inercia
SegĂşn el estudio de SellCell realizado a 2.000 usuarios de iPhone, alrededor del 22% de los encuestados continĂşa usando versiones anteriores pese a que su dispositivo es plenamente compatible con iOS 26. Es una muestra limitada, pero suficiente para detectar un patrĂłn claro: no todos sienten la urgencia de actualizar, aunque Apple lleve meses insistiendo en que es clave para la seguridad.
El dato más llamativo es que el principal motivo no tiene que ver con grandes errores ni con incompatibilidades, sino con algo mucho más mundano: un 28% reconoce directamente que no sabĂa que iOS 26 estaba disponible. Para muchos, el sistema operativo es poco menos que una caja negra que “se apaña sola”, y ni siquiera identifican el tĂ©rmino “iOS” cuando aparece en los menĂşs.
Relacionado con esto aparece otro grupo numeroso de usuarios que daba por hecho que el iPhone se actualizarĂa automáticamente. SegĂşn la encuesta, más de un 23% creĂa que no tenĂa que hacer absolutamente nada para recibir la nueva versiĂłn, por lo que simplemente han seguido usando el mĂłvil sin entrar a revisar Ajustes > General > ActualizaciĂłn de software.
En tercer lugar, destaca un porcentaje similar de usuarios que admiten que no han actualizado por pura dejadez o falta de tiempo. Lo ven como una tarea tediosa que prefieren ir posponiendo: entre hacer copia, esperar la descarga y el reinicio, muchos optan por aplazarlo indefinidamente, sobre todo si su iPhone “funciona lo bastante bien”.
Estas respuestas dibujan un panorama en el que la comunicación y la experiencia de usuario juegan un papel clave: Apple presume de simplicidad, pero una parte importante del público no termina de entender cómo y cuándo se actualiza su móvil, o no percibe la necesidad de intervenir.

Liquid Glass, el nuevo diseño que no acaba de gustar
Más allá de la pura falta de información, el informe señala una oposición notable a Liquid Glass, el nuevo lenguaje visual de iOS 26. Esta interfaz, basada en transparencias, desenfoques y efectos que simulan superficies de vidrio, es uno de los mayores cambios estéticos de Apple en años, pero no termina de convencer a todo el mundo.
Una parte de los encuestados afirma que el aspecto de Liquid Glass no les resulta cómodo para el uso diario: comentan que la interfaz les parece más recargada, que cuesta distinguir mejor los elementos o que, sencillamente, no les atrae el nuevo estilo. Para quienes llevan años con la estética previa, el cambio puede resultar brusco.
Otra preocupaciĂłn recurrente es la legibilidad del contenido. Hay usuarios que temen que los fondos translĂşcidos compliquen la lectura de las notificaciones, del reloj en la pantalla de bloqueo o de determinados menĂşs. Aunque se trate en buena parte de percepciones subjetivas, este tipo de inquietud pesa a la hora de decidir si actualizar o no.
A esto se suma la frustración de quienes descubren que no pueden desactivar del todo Liquid Glass. Un 8,6% de los encuestados muestra su descontento por no tener la opción de volver exactamente al diseño anterior. Apple permite suavizar efectos y reducir transparencias, pero el nuevo lenguaje visual sigue presente en la base del sistema.
En cualquier caso, la compañĂa ha introducido ajustes para rebajar el impacto. Desde iOS 26.1 es posible cambiar parte de las transparencias por fondos más opacos o traslĂşcidos, y ya en la versiĂłn 26.2 se añadiĂł un control de intensidad de transparencia para mejorar la visibilidad de la hora y otros elementos en la pantalla de bloqueo. Además, en Accesibilidad se mantiene la opciĂłn “Reducir transparencia”, que ayuda a que textos y botones se distingan mejor.
BaterĂa y rendimiento: los viejos fantasmas de cada actualizaciĂłn
Si hablamos de por quĂ© los usuarios no actualizan su iPhone a iOS 26, hay dos argumentos que se repiten año tras año con cada nueva versiĂłn: el miedo a perder baterĂa y la sospecha de que el mĂłvil se vuelve más lento. En esta ocasiĂłn no es distinto, aunque los porcentajes varĂan segĂşn la fuente y el momento de la encuesta.
En el estudio de SellCell se observa que alrededor de un 24% teme una caĂda en la autonomĂa si instala iOS 26. El motivo no es nuevo: muchos recuerdan casos anteriores en los que, tras actualizar, el consumo se disparĂł durante los primeros dĂas por los procesos internos de reindexaciĂłn y ajustes en segundo plano.
Casi en paralelo, un 23% largo manifiesta preocupación por el rendimiento. La idea de que una gran actualización puede volver más perezoso a un dispositivo veterano, o incluso a uno relativamente reciente, sigue muy extendida. Aunque las pruebas de rendimiento suelen mostrar mejoras con las últimas versiones, cualquier tirón, cierre de apps o retraso se amplifica en foros y redes sociales.
Con iOS 26 la historia ha sido similar: las primeras versiones han llegado con más consumo de recursos en determinados escenarios y algunos usuarios han notado una autonomĂa más justa, especialmente en los dĂas posteriores a la instalaciĂłn. Sin embargo, los Ăşltimos parches (como iOS 26.2 y 26.2.1) han ido corrigiendo estos excesos y la situaciĂłn parece haberse estabilizado en la mayorĂa de dispositivos.
En cuanto al rendimiento puro, las mediciones apuntan a que los iPhone compatibles no rinden peor con iOS 26 que con iOS 18, e incluso pueden ir algo más ágiles en determinadas tareas. Eso no evita, sin embargo, que la percepción general quede marcada por los casos problemáticos, que son los que más ruido generan en comunidades y redes.
InstalaciĂłn limpia y ajustes de accesibilidad: cĂłmo mitigar problemas
Entre los usuarios que sĂ han actualizado y no están satisfechos, una recomendaciĂłn habitual de tĂ©cnicos y usuarios avanzados es optar por una instalaciĂłn limpia de iOS 26 cuando aparecen fallos persistentes de baterĂa o rendimiento. Se trata de restaurar el iPhone a valores de fábrica y configurarlo como nuevo, manteniendo la misma cuenta de Apple pero sin arrastrar configuraciones antiguas.
Este proceso es más laborioso porque obliga a volver a descargar aplicaciones, reconfigurar ajustes y revisar permisos, pero tiene la ventaja de eliminar archivos basura o datos corruptos que pueden ir acumulándose actualización tras actualización. Siempre que se tenga la información principal sincronizada con iCloud (calendarios, fotos, notas, recordatorios, etc.), el riesgo de pérdida de datos se reduce mucho.
Además, una instalaciĂłn limpia puede ayudar a recalcular correctamente el estado de la baterĂa. Tras unos dĂas usando el telĂ©fono con normalidad, el sistema vuelve a analizar el patrĂłn de consumo y, en muchos casos, se aprecia una mejora en la duraciĂłn de la carga respecto a una simple actualizaciĂłn “por encima”.
En paralelo, quienes no se sienten cómodos con el aspecto de Liquid Glass pueden apoyarse en los ajustes de accesibilidad para suavizar el nuevo diseño. Opciones como “Reducir transparencia”, “Aumentar contraste” o “Reducir movimiento” están pensadas para hacer la interfaz más legible y menos recargada, y en iOS 26 cobran un papel importante para quienes ven el cambio de diseño demasiado agresivo.
En el caso concreto de las notificaciones, Apple ha introducido capas translúcidas más oscuras y modos alternativos que facilitan la lectura, de forma que el fondo difuminado no compita tanto con el texto. No es un regreso al estilo anterior, pero sà un término medio que intenta contentar a quienes reclamaban más claridad.
Apple cuida a los que se quedan en iOS 18 (y versiones previas)
Que un porcentaje apreciable de usuarios no actualice a iOS 26 no significa que queden completamente olvidados. De hecho, Apple ha lanzado recientemente iOS 18.7.4, una actualizaciĂłn dirigida tanto a modelos que ya no son compatibles con iOS 26 (como los iPhone XS, XS Max y XR) como a quienes, pudiendo dar el salto, prefieren mantenerse en la rama anterior por prudencia o costumbre.
Esta versión no llega con cambios visuales ni nuevas funciones, pero incorpora parches de seguridad importantes para cerrar vulnerabilidades descubiertas en los últimos meses. De este modo, quienes se resisten a instalar iOS 26 pueden seguir utilizando su iPhone con un nivel de protección razonable, algo especialmente relevante en Europa y España, donde el móvil se usa cada vez más como llave de acceso a banca, administración electrónica y pagos.
Algo similar ocurre con ramas todavĂa más antiguas como iOS 15, iOS 16 e incluso iOS 12, que tambiĂ©n han recibido recientemente pequeñas actualizaciones con correcciones de seguridad. Terminales veteranos como el iPhone 5s, iPhone 6 o el primer iPhone SE continĂşan recibiendo parches puntuales, aunque ya no sean compatibles con las Ăşltimas novedades de iOS 26 o con las prĂłximas funciones de inteligencia artificial.
Esta polĂtica de soporte amplio explica en parte por quĂ© muchos usuarios europeos optan por estirar la vida Ăştil de sus telĂ©fonos y aguantar una o dos versiones de sistema por detrás. Saben que seguirán recibiendo medidas de seguridad básicas, aunque renuncien a cambios estĂ©ticos como Liquid Glass o a funciones recientes de iMessage, Fotos o Safari.
Mirando hacia adelante, Apple ya prepara iOS 27 como una entrega que, segĂşn se ha filtrado, priorizará la estabilidad y las funciones de inteligencia artificial frente a los grandes cambios visuales. Un enfoque que recuerda al de versiones como Snow Leopard en Mac o iOS 12 en el iPhone, y que podrĂa calmar a quienes se muestran reticentes tras un iOS 26 percibido como demasiado ambicioso en lo estĂ©tico.
En conjunto, la fotografĂa que dejan estos datos es clara: una minorĂa significativa de usuarios sigue sin actualizar su iPhone a iOS 26, movida por una combinaciĂłn de desconocimiento, miedos heredados sobre baterĂa y rendimiento, y rechazo al nuevo diseño Liquid Glass. Apple intenta compensarlo con parches de seguridad para quienes se quedan atrás y con ajustes que suavizan la interfaz, pero el ritmo de adopciĂłn demuestra que, al menos por ahora, parte de la base de usuarios prioriza la estabilidad y las costumbres frente a las novedades, algo especialmente visible en mercados maduros como España y el resto de Europa.