Qué es Android y cómo funciona este sistema operativo

  • Android es un sistema operativo móvil basado en Linux, abierto y altamente extendido en móviles, tablets, relojes, coches y otros dispositivos.
  • Su arquitectura se organiza en capas (núcleo Linux, HAL, bibliotecas, runtime, framework y apps), con fuerte enfoque en conectividad y multimedia.
  • La combinación de código abierto, variedad de dispositivos y enorme ecosistema de apps es su gran ventaja, a costa de fragmentación y retos de seguridad.
  • Google, fabricantes y comunidad impulsan su evolución continua mediante nuevas versiones, servicios actualizables y ROMs personalizadas.

Sistema operativo Android

Si alguna vez te has preguntado qué tiene tu móvil por dentro para poder hacer fotos, abrir WhatsApp, usar el GPS o ver vídeos en YouTube, la respuesta está en Android, el sistema operativo que lo hace todo posible. No es una marca de teléfono ni un modelo concreto, sino la capa de software que ves en pantalla y con la que interactúas cada vez que tocas la pantalla táctil.

Hoy Android está metido en prácticamente todos lados: en móviles baratos y en gama alta, en tablets, en relojes, en coches, en televisores e incluso en terminales de punto de venta. Lo que comenzó como una apuesta discreta acabó convirtiéndose en la plataforma móvil dominante en el mundo, con miles de millones de dispositivos activos y una comunidad enorme de desarrolladores y fabricantes detrás.

Qué es Android y cómo funciona a grandes rasgos

Qué es Android en móviles

Android es un sistema operativo móvil basado en el núcleo Linux y en componentes de software de código abierto. Nació pensado para teléfonos con teclado y pantalla pequeña, pero hoy está diseñado sobre todo para dispositivos con pantalla táctil: smartphones, tablets, relojes inteligentes con Wear OS, coches con Android Auto o Android Automotive y televisores con Android TV o Google TV.

A diferencia de otros sistemas cerrados como iOS o el desaparecido Windows Phone, Android se desarrolla de manera abierta a través del Android Open Source Project (AOSP), cuyo código se publica principalmente bajo la licencia Apache. Eso permite que fabricantes, operadores y comunidad puedan inspeccionar, modificar y adaptar el sistema a su propio hardware y a sus necesidades.

Sobre esa base abierta, cada marca añade su propia capa de personalización para diferenciarse. Así han surgido interfaces tan conocidas como One UI de Samsung, MIUI/HyperOS de Xiaomi o ColorOS de OPPO, que modifican el diseño, añaden funciones extra o incluyen apps propias. En paralelo, la comunidad mantiene ROMs alternativas como LineageOS, GrapheneOS y muchas otras, pensadas para quien quiere más control o alargar la vida de su dispositivo.

Desde Android 12, Google ha apostado fuerte por el diseño Material You (Material 3), que permite que el sistema adapte automáticamente sus colores al fondo de pantalla, cambiando tonos de menús, iconos y widgets para que todo mantenga una estética coherente y muy personalizable.

Hoy por hoy, Android es el sistema operativo móvil más utilizado del planeta, con una cuota por encima del 70 % a nivel global y con picos cercanos al 95 % en mercados como India o una amplia mayoría en países como Brasil. iOS mantiene ventaja en mercados más ricos como Estados Unidos o Canadá, pero en número de usuarios Android gana por goleada, superando los 3.600 millones de personas.

Historia de Android: de startup desconocida a dominar el mercado

Historia del sistema Android

Android nació como una pequeña empresa llamada Android Inc., fundada en 2003 en Palo Alto, California. Sus cofundadores, entre los que estaban Andy Rubin, Rich Miner, Nick Sears y Chris White, trabajaban en software para móviles cuando aún nadie imaginaba la explosión de los smartphones tal y como la conocemos.

En julio de 2005, Google compró Android Inc. y se llevó a todo el equipo a sus oficinas. Durante un tiempo el proyecto fue bastante secreto y sólo se sabía que Google preparaba algo relacionado con telefonía móvil, lo que disparó los rumores sobre un posible “Google Phone”. Mientras tanto, en paralelo, se diseñó también la famosa mascota verde de Android, Andy, obra de la diseñadora Irina Blok.

El 5 de noviembre de 2007, Google y un amplio grupo de socios anunciaron la creación de la Open Handset Alliance (OHA), un consorcio de empresas de hardware, software y telecomunicaciones que se comprometían a impulsar estándares abiertos en dispositivos móviles. Ese mismo día se presentó oficialmente Android como plataforma basada en Linux 2.6.

El primer móvil comercial con Android fue el HTC Dream (también conocido como T‑Mobile G1), lanzado en octubre de 2008. Venía con Android 1.0 Apple Pie y teclado físico deslizante, reflejo de la idea inicial de sistema pensado para manejarse con teclas y cursor más que con gestos táctiles.

A partir de ahí, Google empezó a colaborar estrechamente con distintos fabricantes para lanzar dispositivos de referencia, como la familia Nexus (Nexus One, Nexus S, Galaxy Nexus, Nexus 4, Nexus 7, Nexus 10, Nexus 5, Nexus 6, Nexus 9…). Estos terminales solían estrenar cada nueva versión de Android y servir de base para que el resto de marcas adaptasen sus capas.

En febrero de 2011 apareció Android 3.0 Honeycomb, una versión centrada en tablets, y poco después Android 4.0 Ice Cream Sandwich unificó la experiencia entre teléfonos y tabletas. Con el paso de los años, la plataforma fue salto a salto consolidándose como líder en ventas mundiales, superando a iOS y a otros sistemas como Symbian o BlackBerry.

Evolución de versiones y nombres de Android

Una de las curiosidades más conocidas de Android es su sistema de nombres en clave. Hasta Android 9, cada versión estable llevaba el nombre de un postre o dulce en orden alfabético, lo que daba mucho juego a la hora de seguir su evolución:

  • Android 1.0 Apple Pie (2008), seguido de 1.1 Banana Bread.
  • Cupcake (1.5), Donut (1.6), Eclair (2.0-2.1) y Froyo (2.2) pusieron las bases de la expansión.
  • Le siguieron Gingerbread (2.3), Honeycomb (3.x), Ice Cream Sandwich (4.0), Jelly Bean (4.1-4.3) y KitKat (4.4).
  • Después llegaron Lollipop (5.x), Marshmallow (6.0), Nougat (7.x), Oreo (8.x) y Pie (9.0).

A partir de Android 10, Google decidió simplificar los nombres de cara al público y usar simplemente números: 10, 11, 12, 13, 14, 15 y 16, aunque internamente sigue habiendo referencias dulces durante el desarrollo. Cada versión trae nuevas funciones, mejoras de rendimiento y cambios de seguridad, así como un nuevo nivel de API para los desarrolladores.

Según los datos de distribución más recientes (abril de 2025), las versiones más usadas son Android 14 (33,44 %), seguida por Android 13, 12, 11 y 15, mientras que versiones más antiguas como Pie, Oreo o Lollipop van quedando ya con porcentajes muy minoritarios. Aun así, la realidad es que conviven muchas versiones a la vez, lo que alimenta la famosa fragmentación.

Arquitectura interna y componentes principales

Por dentro, Android está organizado en capas. En la base está el núcleo Linux, que se encarga de las tareas más bajas del sistema: seguridad, gestión de memoria, programación de procesos, controladores de dispositivos (pantalla, memoria, módem, sensores), pila de red, etc. Este núcleo actúa como una capa de abstracción entre el hardware real y el resto del sistema.

Encima encontramos la Capa de Abstracción de Hardware (HAL), que proporciona interfaces estables para que Android pueda hablar con el hardware de forma uniforme, sin importar el fabricante. Gracias a la HAL, una app que usa la cámara o el GPS puede hacerlo igual en un Samsung o en un Xiaomi, aunque internamente los chips sean distintos.

Sobre la HAL se sitúan las bibliotecas nativas en C/C++, que incluyen componentes como SurfaceFlinger o Surface Manager (gestión de la interfaz gráfica), el framework multimedia (antes OpenCore, hoy sistemas modernos), la base de datos SQLite, las bibliotecas de gráficos 2D/3D con OpenGL ES o Vulkan, el motor de renderizado WebKit/Chromium para el navegador, las bibliotecas SSL/TLS de seguridad y la libc ligera Bionic.

La siguiente capa es el runtime de Android. Hasta Android 4.4.3, las apps se ejecutaban sobre la máquina virtual Dalvik, que usaba compilación JIT (just‑in‑time) para convertir en tiempo de ejecución el bytecode Java (transformado previamente al formato .dex) a código nativo. Desde Android 4.4 se introdujo ART (Android Runtime) y, a partir de la versión 5.0, se convirtió en el único entorno de ejecución, apostando por la compilación AOT (ahead‑of‑time) en el momento de instalar la aplicación para ganar rendimiento y reducir consumo de batería.

Por encima están el framework de aplicaciones y los servicios del sistema: gestor de actividades, sistema de notificaciones, administración de energía, gestión de paquetes (PackageManager), servicios de localización, sincronización de cuentas, etc. Todo esto es lo que expone APIs para que los desarrolladores puedan crear aplicaciones que se integran de forma coherente con el resto del sistema.

La capa más visible es la de aplicaciones. Aquí tenemos tanto las apps base (teléfono, SMS, contactos, navegador, mapas, correo, cámara…) como todas las desarrolladas por terceros. Todas corren aisladas en su propio proceso y con su propio usuario del sistema, siguiendo un modelo de permisos que Android va endureciendo versión tras versión para mejorar la seguridad y la privacidad.

Principales características técnicas y funcionalidades

Android ha ido acumulando una lista enorme de características con los años. A nivel de diseño de dispositivo, el sistema está preparado para adaptarse a distintas resoluciones y densidades de pantalla, desde paneles pequeños hasta pantallas 4K en televisores, pasando por plegables o monitores conectados.

En cuanto al almacenamiento, Android utiliza SQLite como base de datos ligera integrada para gestionar datos locales de las aplicaciones. Para el usuario final, esto se traduce en poder guardar contactos, chats, preferencias, archivos y cualquier tipo de información que las apps quieran persistir, sin que haya que instalar motores de base de datos externos.

En conectividad, Android destaca por su soporte amplio de tecnologías móviles y de red: GSM/EDGE, GPRS, CDMA, EV‑DO, UMTS, HSDPA, HSPA+, LTE, 5G, Wi‑Fi, vía Bluetooth, NFC, WiMAX y otras variantes, según el hardware del dispositivo. Eso permite desde usar el móvil como punto de acceso (tethering) hasta conectar wearables, cascos, mandos o coches vía Bluetooth.

A nivel multimedia, el sistema soporta una buena colección de formatos: WebM, H.263, H.264, MPEG‑4 SP, AMR, AAC, HE‑AAC, MP3, MIDI, Ogg Vorbis, WAV, JPEG, PNG, GIF y BMP, entre otros. Además, gestiona streaming mediante RTP/RTSP y HTML5, y durante muchos años integró soporte para Flash a través del plugin de Adobe (hoy ya muy en desuso).

También brilla en integración de hardware adicional: cámaras de foto y vídeo, pantallas táctiles capacitivas con multitáctil, GPS, acelerómetros, giroscopios, magnetómetros, sensores de luz, proximidad, presión o temperatura, gamepads, tarjetas NFC y aceleración gráfica 2D/3D por GPU. Todo eso se expone mediante APIs para que las apps puedan sacarle partido de forma relativamente sencilla.

Aplicaciones, Google Play y ecosistema de desarrollo

Uno de los pilares del éxito de Android es su ecosistema de aplicaciones. Desde sus inicios, Google proporcionó un SDK de Android gratuito para que cualquiera pudiese desarrollar en Java (hoy también en Kotlin) sobre el framework del sistema. Al principio el IDE recomendado era Eclipse con el plugin ADT, pero con el tiempo se impuso Android Studio como entorno oficial.

Las aplicaciones se empaquetan en archivos APK, que incluyen el código, los recursos y el manifiesto de permisos. Estos APK pueden instalarse desde la tienda oficial o desde otras fuentes (lo que se conoce como “instalar desde orígenes desconocidos”), algo que da mucha flexibilidad, aunque también abre la puerta a riesgos de seguridad si no se tiene cuidado con lo que se descarga.

La tienda oficial es Google Play (antiguamente Android Market), la plataforma de distribución de apps, juegos, libros, películas y otros contenidos. Viene preinstalada en la inmensa mayoría de dispositivos con servicios de Google y permite descargas gratuitas y de pago, con métodos como tarjetas, PayPal o tarjetas regalo. Google suele quedarse con un 30 % del precio de la app o compra integrada, devolviendo el 70 % restante a los desarrolladores.

Además de Google Play, existen tiendas alternativas como Amazon Appstore, F‑Droid o SlideME. F‑Droid, en particular, se centra en software libre y de código abierto, ofreciendo un catálogo totalmente auditado. Muchas marcas chinas, por su parte, incluyen sus propias tiendas en paralelo a Google Play o incluso en lugar de ella en mercados donde los servicios de Google no están disponibles.

Google Pay (antes Android Pay) permite usar el móvil como sistema de pago sin contacto siempre que el dispositivo tenga NFC y el comercio acepte pagos contactless. Con Android también se ha potenciado el uso de apps empresariales, herramientas de productividad y soluciones MDM para gestionar flotas de móviles corporativos.

Seguridad, privacidad y posibles riesgos

Al ser una plataforma tan masiva y relativamente abierta, Android se ha convertido en objetivo prioritario para malware y ataques. Es posible instalar apps desde fuera de la tienda oficial y existen muchas tiendas de terceros poco fiables, lo que ha facilitado la aparición de software malicioso que suele colarse sobre todo por esas vías no oficiales.

Estudios de empresas de seguridad han mostrado que, en términos de vulnerabilidades registradas, Android no es necesariamente el sistema más inseguro si se compara con otros, pero sí sufre un volumen de ataques muy superior debido a su cuota de mercado. Para mitigar esto, Google añade cada vez más capas de protección: escaneo de apps (Play Protect), permisos más granulares, restricciones al acceso en segundo plano, cifrado completo del dispositivo, sandbox más estrictos, etc.

También ha habido polémica por el tratamiento de la privacidad y la recopilación de datos. Se han detectado comportamientos en algunos dispositivos que almacenan información de localización cuando se usan servicios de redes inalámbricas, actuando como caché de posicionamiento. Además, las filtraciones de 2013 y 2014 mostraron que agencias como la NSA o el GCHQ habían explotado datos de Android, interceptando información de apps y servicios muy populares para tareas de vigilancia masiva.

Hoy, tanto Google como otros grandes actores del sector intentan reforzar la comunicación cifrada, limitar el tracking entre apps y dar más opciones de control al usuario sobre permisos de localización, micrófono, cámara y uso de datos en segundo plano. Aun así, quien sea especialmente celoso de su privacidad suele recurrir a ROMs orientadas a la seguridad o a dispositivos certificados con protección reforzada.

Fragmentación, actualizaciones y soporte de los fabricantes

Uno de los puntos más criticados de Android desde casi el principio es la fragmentación del ecosistema. Diversos fabricantes lanzan cada año docenas de modelos, con procesadores, cámaras, resoluciones y capas de personalización distintas, y no todos se actualizan al mismo ritmo ni durante el mismo tiempo.

Hubo intentos por parte de Google de acordar con los fabricantes un compromiso de al menos 18 meses de actualizaciones, pero nunca se llegó a consolidar realmente. Muchos dispositivos de gama baja o media siguen recibiendo sólo una o dos grandes versiones, y a veces ni siquiera todos los parches de seguridad mensuales.

Para paliar en parte este problema, Google ha ido sacando más y más funcionalidades del sistema base y llevándolas a Servicios de Google Play y a apps que se actualizan por separado desde la Play Store. Aplicaciones como Maps, teclado Gboard, YouTube, Drive o incluso partes de la propia interfaz se actualizan independientemente de la versión principal de Android instalada.

Esa estrategia reduce el impacto de no tener la última versión del sistema, pero no elimina el problema de fondo: la coexistencia prolongada de muchas versiones antiguas que no siempre reciben todos los parches críticos. De cara al usuario, esto se traduce en una experiencia desigual según marca y gama, y en que renovar o formatear el móvil suele ser la única forma segura de seguir al día si el fabricante deja de dar soporte.

Para paliar en parte este problema, Google ha ido sacando más y más funcionalidades del sistema base y llevándolas a Servicios de Google Play y a apps que se actualizan por separado desde la Play Store. Aplicaciones como Maps, teclado Gboard, YouTube, Drive o incluso partes de la propia interfaz se actualizan independientemente de la versión principal de Android instalada.

Diseño, identidad visual y experiencia de uso

Android no sólo ha cambiado por dentro, también por fuera. El famoso robot verde, con color hexadecimal #3DDC84 según las guías de marca de Android, se ha convertido en un icono fácilmente reconocible. La tipografía usada en el logo ha ido evolucionando: en su día se utilizó la fuente Droid, después Norad para el logo, y más tarde Roboto se convirtió en la tipografía de sistema.

Con Android 5.0 Lollipop llegó un rediseño completo basado en Material Design, centrado en superficies, sombras y animaciones fluidas. En 2018, con Android 9 Pie, apareció Google Sans en el branding y se pulió la interfaz con un aspecto más minimalista. En 2023, Google actualizó de nuevo el logo para pasar de “android” en minúsculas a “Android” capitalizado, manteniendo la esencia del robot pero modernizando líneas y formas.

En el día a día, esto se traduce en pantallas de inicio con widgets y accesos directos, panel de notificaciones con ajustes rápidos, navegación por gestos o botones virtuales y una experiencia bastante familiar aunque cambies de marca. Eso sí, cada fabricante aplica su propio estilo: iconos redondeados o cuadrados, menús más o menos recargados, apps preinstaladas… lo que a algunos les encanta por la variedad y a otros les resulta caótico.

Dónde se utiliza Android: más allá del móvil

Aunque la imagen clásica de Android es la del smartphone, el sistema se ha extendido a muchos otros tipos de dispositivos. Su plataforma principal de hardware sigue siendo la arquitectura ARM, ideal para consumo energético reducido, pero también existe soporte para x86 mediante proyectos como Android‑x86 o las versiones específicas para televisores.

Entre los dispositivos donde podemos encontrar Android hoy en día están los portátiles con sistema Android o ChromeOS con soporte de apps Android, tablets de todo tipo, televisores inteligentes, cajas multimedia, relojes inteligentes, auriculares, set‑top boxes, coches con sistemas de infoentretenimiento y una larga lista de gadgets conectados.

En el terreno de los wearables, Wear OS (antes Android Wear) lleva la experiencia Android a relojes que permiten recibir notificaciones, controlar música, monitorizar actividad física e incluso contestar llamadas o mensajes sin sacar el móvil del bolsillo. Con Android Auto y Android Automotive, el sistema también se ha metido en salpicaderos de coches, proporcionando navegación, música, manos libres y acceso a asistentes de voz.

En el ámbito comercial, Android se usa en terminales de punto de venta (TPV), kioskos interactivos, máquinas de autoservicio y sistemas de gestión de pedidos en restaurantes o cadenas de comida rápida. Algunos terminales como ciertas series de Musket o equipos industriales integran Android para aprovechar el enorme catálogo de apps y la facilidad de desarrollo.

Todo esto ha hecho que Android sea visto no sólo como un sistema para móviles, sino como una plataforma generalista sobre la que montar todo tipo de soluciones, desde ocio en casa hasta control de inventarios, domótica o monitorización remota de negocios.

Ventajas e inconvenientes de Android frente a otros sistemas

Entre las principales ventajas, destaca la enorme variedad de dispositivos y precios. Hay móviles Android muy baratos, modelos de gama media con gran relación calidad‑precio y auténticos flagship de más de mil euros, lo que facilita que casi cualquier usuario encuentre algo que encaje con su presupuesto y necesidades.

Otra gran baza es la personalización. Puedes cambiar el lanzador (launcher), instalar paquetes de iconos, modificar la pantalla de inicio a tu gusto, usar widgets de todo tipo, automatizar tareas con apps como Tasker, cambiar el teclado por otro, ajustar gestos… y si te animas a trastear más, incluso desbloquear el bootloader, instalar ROMs personalizadas y exprimir cada rincón del sistema.

El catálogo de aplicaciones es también un punto fuerte: en Google Play y otras tiendas hay millones de apps y juegos para prácticamente cualquier cosa que se te ocurra, con muchas alternativas entre sí. Además, la integración con servicios de Google (Gmail, Calendar, Drive, Fotos, Maps, YouTube, etc.) hace muy cómodo moverse entre dispositivos y mantener los datos sincronizados.

En el lado menos amable, además de la citada fragmentación, suele señalarse el tema de la seguridad y el malware. Aunque si sólo instalas desde Google Play el riesgo baja bastante, no deja de haber campañas de apps maliciosas que logran colarse puntualmente, y en tiendas de terceros la cosa empeora. Eso obliga al usuario a estar un poco más atento a lo que instala.

También hay quien critica la experiencia desigual entre marcas y modelos, tanto por rendimiento como por bloatware (apps preinstaladas que no se pueden desinstalar fácilmente) y por la política de actualizaciones. Un Pixel o un gama alta de Samsung suelen tener buen soporte durante años, mientras que otros dispositivos más económicos pueden quedar “congelados” en una versión relativamente pronto.

Visto todo el recorrido, Android se ha consolidado como una plataforma tremendamente versátil, abierta y llena de posibilidades, pero cuyo lado menos glamuroso pasa por gestionar una diversidad enorme de fabricantes, versiones y configuraciones; para quien quiera un sistema flexible, con libertad para elegir dispositivo, personalizar y experimentar, sigue siendo una opción muy potente, siempre que se tenga en cuenta la importancia de las actualizaciones, de instalar apps sólo de fuentes fiables y de escoger bien el modelo y la marca pensando en el soporte a medio plazo.

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