La alerta por robo de cuentas de WhatsApp por videollamada vuelve a estar sobre la mesa tras registrarse casos en España con un mismo patrón: videollamada, pantalla negra, petición de compartir la pantalla y, a partir de ahí, la apropiación de la cuenta. El aviso ha sido trasladado al Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), que ha publicado recomendaciones para reducir el impacto.
La Guardia Civil también ha difundido el aviso en su canal de X, subrayando que no se deben revelar códigos ni compartir pantalla ante peticiones sospechosas, aunque parezcan proceder de un contacto de confianza. El objetivo de los estafadores es ver el código de registro que WhatsApp envía por SMS para completar el secuestro de la cuenta.
Cómo funciona la estafa por videollamada

Todo arranca con una llamada de vídeo desde un número conocido o suplantado, donde la pantalla aparece completamente a oscuras. El interlocutor asegura tener un fallo con el móvil y pide que actives la función de compartir pantalla para “comprobar” si se soluciona.
Mientras se comparte la pantalla, llega una notificación con el SMS de WhatsApp que contiene el código de verificación. Al quedar visible en el teléfono de la víctima, el estafador lo anota en tiempo real.
Con ese código, el atacante registra la cuenta en su propio dispositivo. En cuestión de segundos, la aplicación se cierra en el móvil del afectado y pierde el acceso a su WhatsApp sin poder iniciar sesión de nuevo.
Una vez dentro, los ciberdelincuentes suelen escribir a los contactos del usuario para pedir dinero por Bizum con urgencia o solicitar otros códigos recibidos por SMS, aprovechando la confianza y la prisa para encadenar nuevos fraudes.
Otra pista a vigilar: si recibes una notificación de WhatsApp indicando que alguien intenta registrar tu número y tú no has sido, no compartas nada y cancela cualquier intento de verificación.
Qué hacer si te han arrebatado la cuenta

Lo primero es avisar cuanto antes a tus contactos, en especial a la persona desde la que te llegó la videollamada, para que no caigan en la suplantación ni respondan a peticiones de dinero o códigos.
Acto seguido, intenta reinstalar WhatsApp para forzar un nuevo proceso de registro. Si el sistema te marca un plazo de espera de 9 a 11 horas, respétalo y vuelve a probar más tarde.
Si no recuperas el acceso, contacta con el soporte oficial de WhatsApp desde la app o por correo. En caso de no obtener solución, eleva la consulta al Delegado de Protección de Datos de WhatsApp y, si tras un mes no hay respuesta o es negativa, presenta reclamación ante la Agencia Española de Protección de Datos (AEPD).
Recopila evidencias (capturas, números, horarios, SMS, llamadas) y presenta una denuncia ante las autoridades competentes. Esta documentación ayuda a investigar la suplantación y protege a otras posibles víctimas.
Cuando recuperes la cuenta, revisa los dispositivos vinculados en WhatsApp Web y cierra sesiones desconocidas. Aprovecha para activar medidas de seguridad adicionales y comprobar que no quedan accesos abiertos.
Cómo reducir el riesgo: medidas de prevención

Activa la verificación en dos pasos en WhatsApp y añade un correo de recuperación para el PIN y haz una copia de seguridad en la nube; sin ese paso, a un atacante le resultará mucho más complicado mantener el control de tu cuenta.
No compartas la pantalla por videollamada salvo que lo tengas absolutamente claro y lo verifiques por otro canal. Incluso si te llama un contacto conocido, desconfía de situaciones anómalas como la pantalla en negro o los argumentos de urgencia.
Nunca entregues ni muestres a nadie códigos recibidos por SMS o el PIN de la verificación en dos pasos. Son personales e intransferibles y permiten completar un registro ajeno.
Si detectas videollamadas con imágenes oscuras, peticiones insistentes o excusas técnicas, cuelga y confirma la identidad por otra vía. Ante la duda, recuerda que no hay soporte legítimo que te pida códigos ni que veas a través de tu pantalla.
Mantén el sistema operativo y las apps actualizados, oculta el contenido de las notificaciones en la pantalla de bloqueo y refuerza el buzón de voz con un PIN robusto. Estos ajustes limitan la exposición del código y de otras claves sensibles.
La combinación de ingeniería social y rapidez con la que actúan los estafadores exige prudencia. Conocer el modus operandi, reaccionar a tiempo y aplicar buenas prácticas de seguridad marca la diferencia a la hora de proteger tu cuenta y frenar nuevas estafas.