Vaya locura de cifras las que acaba de presentar el gigante surcoreano. Samsung Electronics ha dejado a todo el mundo con la boca abierta tras anunciar sus previsiones para el segundo trimestre, donde espera alcanzar un beneficio operativo de 89,4 billones de wones. Para que nos hagamos una idea de la magnitud, estamos hablando de multiplicar por diecinueve los resultados obtenidos en el mismo periodo del año anterior, un crecimiento que se dice pronto pero que es una auténtica barbaridad en términos financieros.
Este resultado histórico no es fruto de la casualidad, sino de la enorme demanda de componentes destinados al desarrollo de la inteligencia artificial. La compañía ha sabido aprovechar el tirón de las memorias de alto ancho de banda y los chips para centros de datos, logrando que sus ventas alcancen los 171 billones de wones. Es un incremento de más del 120% comparado con 2025, lo que deja claro que el mercado de los semiconductores está viviendo una segunda juventud gracias a la fiebre tecnológica que recorre todo el planeta.
El motor de los chips y el negocio de la memoria
Lo que de verdad está llenando las arcas de la empresa es el increíble margen que están dejando las memorias DRAM y NAND. Según los últimos informes del sector, los precios de estos componentes han subido un 44% y un 53% respectivamente en apenas tres meses. Esta situación ha pillado a muchos con el pie cambiado, pero a Samsung le ha servido para anotarse unos beneficios que, en un solo trimestre, superan a todo lo que ganó en los tres ejercicios anteriores juntos. Es un cambio de ciclo total donde han pasado de ser una empresa cíclica a ser el eje central de la infraestructura mundial de IA.
Si echamos un vistazo a la competencia, la jugada le ha salido tan bien que Samsung incluso habría logrado superar el beneficio operativo de NVIDIA del trimestre pasado. Es un hito que hace un par de años nadie se habría atrevido a pronosticar, pero que demuestra que quien tiene la sartén por el mango en la fabricación de chips de memoria, tiene el control del mercado actual. Aun así, no todo el monte es orégano y este éxito rotundo ha tenido una respuesta un tanto extraña en los mercados financieros internacionales.
Una reacción inesperada en la bolsa coreana
A pesar de que los números son de infarto, las acciones de la compañía han pegado un bajón importante, dejándose casi un 8% de su valor en una sola jornada. Parece contradictorio, ¿verdad? Pues resulta que en el mundo de la bolsa es muy común eso de «comprar con el rumor y vender con la noticia». Muchos inversores ya esperaban que a Samsung le fuera de cine y, una vez confirmadas las sospechas, han preferido vender sus títulos para hacer caja antes de que la euforia se enfríe o aparezcan nubarrones de sobreoferta en el sector.
Este movimiento ha arrastrado también a otros pesos pesados como SK Hynix, su gran rival doméstico, que también ha visto cómo sus acciones se teñían de rojo. No obstante, el sentir general de los analistas en Europa y el resto del mundo es que los fundamentos de la empresa siguen intactos. La demanda de servidores para inteligencia artificial no parece que vaya a frenarse mañana mismo, y de hecho se espera que la escasez de ciertos tipos de chips de memoria se prolongue, como mínimo, durante los próximos dos años.
Lo que está claro es que el negocio de los semiconductores ha entrado en una nueva dimensión donde Samsung es el rey absoluto del mambo. A la espera de que el próximo 30 de julio se publiquen los detalles concretos de cada división, queda la sensación de que la compañía ha sabido leer mejor que nadie las necesidades de un mercado hambriento de potencia de cálculo. Habrá que estar atentos a cómo evoluciona la cotización en las próximas semanas, pero todo apunta a que este récord es solo el principio de una etapa dorada para la firma tecnológica que parece no tener techo.