Tras una década de vida, Windows 10 se queda sin soporte y entra en su recta final. Millones de ordenadores seguirán funcionando con normalidad, pero cambiará algo esencial: dejarán de llegar parches de seguridad periódicos, lo que obliga a decidir qué hacer para mantener a salvo los equipos.
El fin de ciclo no implica que tu PC deje de arrancar, aunque sí te expone a vulnerabilidades con el paso del tiempo. Por eso conviene conocer la fecha límite, las vías oficiales para alargar los parches mediante ESU y las opciones reales: actualizar a Windows 11, valorar LTSC o migrar a otro sistema.
Cuándo termina el soporte de Windows 10
Microsoft ha fijado el final del soporte para el 14 de octubre de 2025 en las ediciones domésticas y profesionales de Windows 10 (22H2). A partir de ese día, el sistema ya no recibirá correcciones de seguridad ni asistencia técnica, aunque seguirá ejecutándose y tus aplicaciones continuarán funcionando como antes.
El cambio no se nota de inmediato en el uso diario, pero la diferencia aparece en cuanto surjan fallos o se descubran brechas: sin parches oficiales, el riesgo aumenta, especialmente en equipos conectados a Internet o que manejan información sensible. Solo quien se apunte al plan oficial de actualizaciones extendidas seguirá recibiendo correcciones.

Opciones para seguir protegido
La primera vía es el programa de Actualizaciones de Seguridad Extendidas (ESU). En el ámbito doméstico ofrece 12 meses adicionales de parches, mientras que en organizaciones puede ampliarse hasta tres años. Es una medida transitoria pensada para ganar tiempo y planificar la transición, no para seguir con Windows 10 indefinidamente.
Para poder acogerte al ESU, tu equipo debe estar en Windows 10 versión 22H2, con los últimos acumulativos instalados y una edición compatible (como Home, Pro, Pro for Workstations o Pro Education). También necesitarás iniciar sesión con una cuenta de Microsoft con permisos de administrador y completar la inscripción desde Windows Update.
Otra alternativa es usar LTSC, una edición pensada para entornos corporativos con soporte más prolongado y sin bloatware, Microsoft Store ni Cortana. Sus requisitos de hardware son equivalentes a los de la versión estándar, y sus plazos de soporte son más generosos: Enterprise LTSC 2021 tiene soporte hasta 2027 y la edición IoT llega hasta 2032. Es una opción válida en escenarios muy concretos y con licenciamiento acorde.
Si tu PC cumple los requisitos, dar el salto a Windows 11 es la propuesta principal de Microsoft. El asistente de actualización comprueba compatibilidad (TPM 2.0, CPU, etc.) y, si todo cuadra, conserva datos y la mayoría de ajustes. Si el hardware no acompaña o prefieres otra ruta, distribuciones de Linux como Mint o Ubuntu permiten alargar la vida del equipo con un entorno moderno, estable y seguro.

Cómo apuntarse al ESU desde Windows Update
El proceso se completa desde el propio sistema. Abre Configuración > Actualización y seguridad > Windows Update, aplica todas las actualizaciones pendientes y comprueba el aviso sobre el final del ciclo de vida. Si cumples los requisitos, verás la opción para inscribirte ahora en el plan ESU y seguir recibiendo parches de seguridad durante el periodo extendido.
En equipos domésticos, la inscripción se gestiona desde ese asistente; en entornos empresariales, la organización puede centralizarlo con sus herramientas habituales de administración. En cualquier caso, recuerda que es una solución temporal: sirve para ganar margen y preparar la migración a Windows 11, a un dispositivo nuevo o a otro sistema operativo.
Quedarse en Windows 10 sin ESU es una posibilidad, pero conlleva más exposición. Para reducir riesgos, limita los privilegios de administrador, mantén copias de seguridad desconectadas, minimiza la instalación de software y, si el equipo no necesita red, valora su uso sin conexión a Internet. Aun así, no existe garantía: la ausencia de parches multiplica la superficie de ataque con el tiempo.

Con la fecha marcada en el calendario, la decisión pasa por elegir entre extender parches con ESU, actualizar a Windows 11, optar por LTSC en casos justificados o saltar a Linux; lo importante es actuar antes del plazo y asegurar que el equipo no se queda desprotegido cuando Windows 10 deje de recibir soporte.