
Tras años de peticiones recurrentes, Microsoft ha decidido dar marcha atrás y recuperar en Windows 11 la libertad para mover la barra de tareas, una opción clásica en versiones anteriores del sistema que desapareció con el rediseño de 2021. Esta medida devuelve a los usuarios una capacidad de personalización que muchos daban por hecha en el escritorio de Windows.
La compañía ha confirmado que la barra de tareas podrá colocarse de nuevo en la parte superior de la pantalla o de forma vertical en los laterales, además de mantener la posición inferior por defecto. El cambio llega acompañado de más ajustes de tamaño y accesos rápidos, dentro de una hoja de ruta más amplia que busca que Windows 11 sea un sistema más ligero, estable y menos intrusivo.
Vuelve la barra de tareas superior y en vertical en Windows 11
Una de las críticas más repetidas desde el lanzamiento de Windows 11 ha sido que ya no era posible mover la barra de tareas como en Windows 10, 8.1 o 7. Muchos usuarios acostumbrados a trabajar con la barra arriba o en un lateral se encontraron de golpe con una limitación que complicaba su forma habitual de organizar el escritorio.
Microsoft ha reconocido de forma explícita que la opción de reposicionar la barra de tareas ha sido una de las peticiones más frecuentes en los canales de feedback. La empresa ha comunicado que está introduciendo la posibilidad de fijarla en la parte superior o en los laterales de la pantalla, devolviendo así la flexibilidad que existía en las versiones anteriores del sistema.
En las compilaciones internas de Windows 11, ya se puede ver una barra de tareas más pequeña que admite posición superior, izquierda y derecha, además de la ubicación inferior tradicional. Aunque estas versiones preliminares todavía no han llegado de forma generalizada a los canales de prueba públicos, marcan el camino de cómo será el funcionamiento cuando el cambio se despliegue a todos los usuarios.
El objetivo de la compañía es que cada persona pueda adaptar el espacio de trabajo a su gusto, algo especialmente útil en monitores panorámicos, configuraciones con varias pantallas o equipos de escritorio donde la organización vertical de ventanas y aplicaciones tiene más sentido que la clásica barra inferior.
Cómo se podrá cambiar la posición de la barra de tareas
Microsoft no solo recuperará la libertad de ubicación, sino que añadirá nuevos controles para que reposicionar la barra de tareas sea más rápido y accesible. La opción no quedará escondida en menús complejos, sino que estará disponible tanto en Configuración como en el propio menú contextual de la barra.
Desde el panel de ajustes, la ruta prevista será similar a la actual: Configuración > Personalización > Barra de tareas. En ese apartado se incorporará un selector que permitirá elegir entre las posiciones inferior, superior, izquierda o derecha. A diferencia de lo que ocurre ahora, el cambio no se limitará a pequeñas variaciones de comportamiento, sino que moverá toda la barra a la zona indicada.
Además, la compañía planea incluir accesos directos mediante clic derecho sobre la barra de tareas. En los menús contextuales aparecerán botones con las opciones Izquierda, Superior, Derecha e Inferior justo debajo de la entrada de Configuración de la barra de tareas, para agilizar el proceso sin necesidad de abrir la aplicación de Ajustes.
Por ahora, no está claro si se permitirá arrastrar directamente la barra de tareas con el ratón para recolocarla, como ocurría en algunas versiones antiguas de Windows. Desde Microsoft se ha reconocido que esta sería la opción más cómoda, pero de momento la implementación confirmada pasa por los menús de configuración y los nuevos botones en el menú contextual.
En cualquier caso, el cambio supone un giro notable respecto al enfoque inicial de Windows 11, mucho más rígido en materia de personalización de la barra. En la práctica, los usuarios recuperarán una herramienta clave para ajustar el escritorio a la forma en la que realmente trabajan, y no al revés.
Una barra de tareas redimensionable: más compacta o más grande
La actualización no se limita a mover la barra de sitio. Microsoft también trabaja en que la barra de tareas de Windows 11 pueda cambiar de tamaño de forma más flexible, algo que muchos usuarios echaban de menos después de la transición desde Windows 10.
En la versión actual del sistema solo se ofrece un ajuste para usar botones más pequeños en la barra de tareas, lo que reduce el tamaño de los iconos, pero no modifica realmente la altura de la barra. Esta opción se incorporó a lo largo de 2025, pero nunca llegó a ser un sustituto real de la barra compacta de Windows 10.
Con la nueva hoja de ruta, Microsoft introduce controles específicos para reducir o ampliar la propia barra de tareas, no solo los iconos que contiene. Eso abre la puerta a una barra más fina, ideal para pantallas pequeñas o configuraciones verticales, y también a una barra más alta, pensada para pantallas grandes o para quienes prefieren elementos más visibles.
La compañía ha dejado claro que estas mejoras forman parte de un paquete más amplio de cambios previstos hasta 2026, donde la experiencia general de uso pesa más que la incorporación de funciones llamativas pero poco prácticas. La posibilidad de ajustar tamaño y posición se considera, en este contexto, un “arreglo” de algo que muchos creen que nunca se debería haber perdido.
Para quienes utilizan Windows 11 en España y en el resto de Europa, este tipo de ajustes pueden marcar la diferencia en entornos de oficina y teletrabajo, donde la pantalla es la herramienta principal de trabajo y cada píxel cuenta, sobre todo en portátiles y monitores de menor tamaño.
Una barra más fácil de ocultar o incluso eliminar
Junto a la reposición y el cambio de tamaño, Microsoft también ha confirmado que Windows 11 permitirá eliminar u ocultar por completo la barra de tareas en determinados escenarios, algo que hasta ahora no era posible con la misma libertad que en sistemas anteriores.
Durante los últimos años, muchos usuarios señalaban como una de sus principales quejas que no podían deshacerse de la barra de tareas cuando necesitaban aprovechar al máximo la pantalla, por ejemplo al trabajar con aplicaciones a pantalla completa, usar escritorios remotos o ver contenido multimedia sin distracciones.
Las nuevas opciones en desarrollo incluyen controles más visibles para ocultar la barra automáticamente y botones específicos para retirarla cuando no se necesita. Estas funciones aparecerán integradas en los mismos menús de posición y tamaño, de forma que el usuario pueda decidir si quiere una barra siempre visible, una barra que se oculte automáticamente o una presencia mínima.
La idea es que la barra de tareas deje de ser un elemento rígido y pase a comportarse como una herramienta adaptable, que se muestra o se oculta en función de lo que se está haciendo en el PC. Esto resulta especialmente útil en portátiles y convertibles muy habituales en el mercado europeo, donde el modo tableta y el modo escritorio conviven en el mismo dispositivo.
Aunque todavía faltan detalles concretos sobre algunos comportamientos —como la interacción con aplicaciones de pantalla completa o con varios monitores—, el mensaje de Microsoft apunta a una mayor flexibilidad y a recuperar la sensación de control sobre el escritorio que muchos usuarios asociaban a versiones anteriores de Windows.
Hoja de ruta hasta 2026: rendimiento, menos IA intrusiva y más control
Las novedades en la barra de tareas no llegan aisladas. Forman parte de una estrategia más amplia con horizonte en 2026 para pulir Windows 11, mejorar su rendimiento y reducir la sensación de que el sistema se ha vuelto más pesado y cargado de funciones secundarias.
Responsables de la división de Windows, como Pavan Davuluri, han admitido que el objetivo es recuperar la confianza de los usuarios que perciben el sistema como menos ágil que en el pasado. La idea es centrar los esfuerzos en lo que afecta al día a día: rapidez, estabilidad, consumo de memoria y una experiencia menos intrusiva.
Uno de los focos de esta hoja de ruta es el Explorador de archivos, que se está migrando a tecnologías internas más modernas para reducir tiempos de carga, evitar parpadeos al abrir carpetas y hacer más ágiles las búsquedas incluso en directorios con muchos elementos. La intención es que abrir una ventana del Explorador deje de ser un pequeño ejercicio de paciencia.
En paralelo, Microsoft también ha prometido un mayor control sobre las actualizaciones del sistema y menos reinicios inesperados. Se trabaja en que el usuario pueda posponer la instalación de parches, saltarse actualizaciones durante la configuración inicial del equipo y apagar o reiniciar el PC sin verse forzado a instalar cambios en ese momento concreto.
En el terreno de la inteligencia artificial, la compañía ha anunciado una corrección de rumbo: Copilot seguirá presente, pero dejará de estar “metido con calzador” en aplicaciones básicas como el Bloc de notas, Fotos o Recortes, donde su presencia era vista a menudo como un estorbo. El panel de widgets también será más discreto, dejando al usuario decidir qué información quiere ver.
Impacto en la experiencia diaria de los usuarios de Windows 11
Para quienes usan Windows 11 en su día a día, ya sea en casa, en la oficina o en entornos educativos, la vuelta de la barra de tareas vertical y superior tiene efectos prácticos inmediatos. No se trata solo de una cuestión estética: influye en la manera de distribuir ventanas, organizar aplicaciones y ganar espacio útil en pantalla.
Colocar la barra en la parte superior, por ejemplo, puede resultar más natural para quienes están acostumbrados a barras y menús en esa posición en otros sistemas o escritorios. En monitores ultrapanorámicos, moverla a un lateral ayuda a aprovechar mejor la altura, dejando más espacio vertical para documentos, hojas de cálculo o editores de código.
En Europa y España, donde el teletrabajo y las configuraciones con varios monitores se han generalizado, contar con una barra que se adapte al entorno de trabajo facilita mantener un escritorio menos saturado. Quienes gestionan muchas ventanas abiertas a la vez o alternan constantemente entre aplicaciones notan especialmente este tipo de ajustes.
El hecho de que estas novedades lleguen junto a mejoras de rendimiento, una gestión de actualizaciones más predecible y una presencia algo más contenida de la IA apunta a un Windows 11 más centrado en la comodidad del usuario y menos en imponer cambios discutibles. No es una transformación radical del sistema, pero sí un giro hacia la sensatez en aspectos muy concretos.
Si los planes se cumplen en los plazos anunciados, 2026 podría ser el momento en que Windows 11 se perciba por fin como un sistema maduro y “terminado”, con una barra de tareas tan flexible como la de antaño, un explorador más ágil y menos sorpresas indeseadas en forma de reinicios o ventanas de IA donde no hacen falta.
Con este paquete de cambios, Microsoft trata de equilibrar innovación y usabilidad: recupera funciones básicas como la barra de tareas vertical y superior, suma ajustes de tamaño y ocultación, y al mismo tiempo promete un sistema más ligero y confiable. Para muchos usuarios que se habían quedado con la sensación de que Windows 11 dio pasos atrás en personalización, estas decisiones suponen un intento claro de enmendar el rumbo y acercar el sistema a lo que se esperaba desde el principio.