Windows 11 se despide de las impresoras antiguas: qué cambia con los controladores V3 y V4

  • Windows 11 dejará de admitir los controladores de impresora V3 y V4 a partir de enero de 2026 en las versiones 24H2 y 25H2.
  • Las impresoras antiguas que dependan solo de estos drivers pueden dejar de instalarse o funcionar, afectando sobre todo a pymes, centros educativos y oficinas domésticas.
  • El cambio responde a motivos de seguridad y estabilidad, y busca impulsar el uso de drivers modernos como el controlador de clase IPP.
  • Microsoft recomienda contactar con el fabricante, buscar controladores compatibles o plantearse renovar la impresora; de manera temporal es posible desinstalar la actualización KB5074105.

Windows 11 deja de ser compatible con impresoras antiguas

El ecosistema de Windows 11 se prepara para un cambio importante en el terreno de la impresión. A partir de las próximas grandes actualizaciones del sistema, un buen número de impresoras antiguas podrían dejar de funcionar con normalidad, sobre todo aquellas que dependen de controladores que Microsoft ha decidido retirar de forma definitiva.

Este movimiento no llega por sorpresa: la compañía lleva más de dos años avisando de que los controladores de impresora heredados V3 y V4 tenían los días contados. Ahora, con el despliegue de la actualización KB5074105 y las versiones 24H2 y 25H2 de Windows 11, ese plan pasa de la teoría a la práctica y obliga a muchos usuarios a revisar qué impresora tienen conectada al PC.

Qué cambia exactamente con las impresoras antiguas en Windows 11

El punto de inflexión lo marca la actualización KB5074105 de Windows 11, que actúa como el inicio práctico del fin del soporte a los controladores de impresora V3 y V4. Estos drivers llevan años acompañando a modelos de impresoras veteranas y fueron diseñados para versiones anteriores de Windows, pero Microsoft considera que ya no encajan en la estrategia actual del sistema.

Según la documentación oficial, a partir de enero de 2026 Windows ya no admitirá estos dispositivos en las nuevas versiones del sistema, especialmente en los equipos que actualicen a Windows 11 24H2 y 25H2. Eso implica que las impresoras que dependan exclusivamente de estos controladores pueden dejar de instalarse correctamente o incluso dejar de funcionar de un día para otro tras actualizar.

Microsoft recuerda que la retirada de estos drivers no se ha improvisado. La descontinuación de los controladores V3 y V4 se anunció en septiembre de 2023, dando a fabricantes y usuarios un margen de más de dos años para adaptarse, buscar alternativas y, si era necesario, renovar el hardware de impresión.

En la práctica, el impacto se concentrará en las impresoras fabricadas hace más de una década, muchas de ellas aún presentes en entornos donde la renovación de equipos va más despacio: pequeñas empresas, centros educativos, administraciones locales o usuarios domésticos que siguen exprimiendo la misma impresora desde hace años.

Cambio de compatibilidad de impresoras en Windows 11

Por qué Microsoft retira los controladores V3 y V4

El motivo de fondo de este cambio no es solo técnico, sino también de seguridad. Los controladores de impresora V3 y V4 se consideran ya tecnología obsoleta, con arquitecturas heredadas que arrastran años de problemas de estabilidad y un historial poco amable en materia de ciberseguridad.

Durante mucho tiempo, el subsistema de impresión de Windows ha sido una puerta de entrada habitual para ataques, con vulnerabilidades conocidas en componentes como el servicio de cola de impresión (Print Spooler). Mantener vivos drivers antiguos, poco actualizados y complejos de mantener añadía una carga extra al sistema y multiplicaba los posibles puntos débiles.

Al retirar estos controladores, Microsoft pretende simplificar el mantenimiento de Windows 11 y reducir el número de frentes abiertos en seguridad. La idea es centrar el soporte en tecnologías más modernas, como el protocolo IPP (Internet Printing Protocol), el controlador de clase IPP integrado en el propio sistema y las Print Support Apps distribuidas a través de la Microsoft Store.

De este modo, el fabricante busca un entorno más predecible y fácil de gestionar, donde las impresoras recientes funcionen mediante drivers universales y soluciones estándar en lugar de depender de paquetes específicos y heredados de terceros que, en muchos casos, hace años que no se actualizan.

Esta «limpieza» del sistema forma parte de un plan más amplio de modernización, con el que Windows 11 intenta dejar atrás componentes considerados legacy para mejorar rendimiento, fiabilidad y seguridad, algo especialmente sensible tras varias actualizaciones problemáticas que han generado críticas entre los usuarios más avanzados.

Calendario del fin de soporte y cómo se aplicará

Aunque la fecha clave que más se repite es enero de 2026, el proceso de retirada de los controladores V3 y V4 se está llevando a cabo por fases y con distintas implicaciones en cada etapa. La propia hoja de ruta de Microsoft detalla una cronología para Windows 11 y Windows Server 2025 que afecta tanto a nuevas instalaciones como a las actualizaciones que llegan vía Windows Update.

Por un lado, con la actualización KB5074105 se inicia el corte de compatibilidad efectiva en las versiones 24H2 y 25H2. A partir de ahí, las impresoras que dependan solo de estos controladores antiguos pueden dejar de funcionar correctamente cuando el sistema se actualice a esas compilaciones.

Además, Microsoft establece varios hitos concretos:

  • 15 de enero de 2026: en Windows 11 y Windows Server 2025 no se publican ya nuevos drivers V3 y V4 en Windows Update. Solo en casos muy excepcionales, a petición de los fabricantes, podrían aparecer actualizaciones puntuales.
  • 1 de julio de 2026: el sistema prioriza de forma automática el controlador de clase IPP integrado por encima de otros drivers en el proceso de selección.
  • 1 de julio de 2027: se bloquean de facto las actualizaciones de controladores de impresora de terceros a través de Windows Update, salvo parches de seguridad críticos. Aun así, los fabricantes podrán seguir ofreciendo instaladores propios fuera de ese canal.

Este enfoque escalonado permite que, durante un tiempo, los drivers existentes sigan instalándose y funcionando en los equipos donde ya estaban configurados, pero cierra la puerta a nuevas publicaciones y reduce al mínimo la dependencia de este modelo heredado de impresión.

Controladores V3 y V4 en Windows 11

¿Quién se verá más afectado por el cambio?

Microsoft insiste en que la mayoría de usuarios domésticos con impresoras recientes no notarán ningún cambio. La inmensa mayoría de modelos que se venden actualmente en Europa y España funcionan ya con controladores modernos o con soluciones de impresión basadas en estándares como Mopria o IPP, plenamente compatibles con Windows 11.

El problema aparece en dispositivos antiguos que dependen exclusivamente de controladores V3 o V4. Aquí entran sobre todo impresoras láser o de oficina que llevan muchos años en servicio, y que en algunos casos ya han sido descatalogadas por sus propios fabricantes, lo que complica todavía más la obtención de drivers actualizados.

Entre los colectivos más expuestos destacan:

  • Pequeñas y medianas empresas que aún confían en impresoras robustas de marcas como HP, Lexmark, Kyocera y similares, compradas hace más de una década y que se siguen utilizando a diario por su fiabilidad mecánica.
  • Centros educativos y administraciones que han prolongado al máximo la vida de su parque de impresión por cuestiones de presupuesto.
  • Oficinas en casa y usuarios particulares que siguen usando sin problemas una impresora vieja, sin haber tenido nunca la necesidad de cambiarla mientras imprimiera correctamente.

Para la mayoría de estos casos, la actualización de Windows 11 puede suponer un corte repentino en la capacidad de imprimir. Dejar de poder instalar el driver, o ver cómo la impresora simplemente deja de responder tras pasar a la versión 24H2 o 25H2, puede traducirse en interrupciones importantes en el trabajo diario si no se ha previsto con antelación.

Aun así, Microsoft calcula que, en términos globales, el porcentaje de usuarios afectados será relativamente pequeño frente al volumen total de dispositivos con Windows 11. Pero para quienes se encuentren en ese grupo, el impacto puede ser mucho mayor de lo que indican las estadísticas.

Opciones y recomendaciones para usuarios y empresas

Ante este escenario, la primera recomendación es revisar qué impresora se está utilizando y qué tipo de driver emplea. Si el dispositivo depende de un controlador V3 o V4, conviene no dejar el asunto para el último momento y empezar a buscar alternativas antes de que lleguen las fechas clave.

El paso más lógico es consultar la web oficial del fabricante de la impresora (o el servicio técnico en España o Europa) para comprobar si existe un driver más moderno, un controlador universal o una solución de impresión compatible con las últimas versiones de Windows 11. Muchos fabricantes han ido lanzando paquetes actualizados para mantener el soporte en sistemas recientes.

Si no hay ya soporte oficial para ese modelo, la siguiente opción es plantearse seriamente el reemplazo de la impresora. Supone una inversión, pero garantiza compatibilidad a medio y largo plazo con futuras actualizaciones del sistema operativo y reduce la probabilidad de encontrarse con un bloqueo total del servicio de impresión en el peor momento.

En entornos donde imprimir es crítico —por ejemplo, asesorías, gestorías, despachos profesionales o centros de formación— tener una impresora que puede dejar de funcionar tras una simple actualización de Windows es un riesgo evidente. Renovar con tiempo evita tener que improvisar soluciones de urgencia cuando el sistema ya ha dejado de reconocer el equipo antiguo.

Para quienes ya se han visto afectados tras una actualización automática, existe una vía temporal: desinstalar la actualización concreta que ha provocado el problema. Para ello, hay que entrar en Ajustes > Windows Update, acceder al historial de actualizaciones y utilizar la opción «Desinstalar actualizaciones». Si aparece la entrada correspondiente a la KB5074105, se puede seleccionar para revertirla, siempre realizando antes una copia de seguridad de los datos importantes.

Actualización KB5074105 de Windows 11

Un paso más en la modernización de la impresión en Windows 11

El fin del soporte a los controladores V3 y V4 no es un movimiento aislado, sino parte de una transición más amplia hacia modelos de impresión modernos. Microsoft quiere que el uso de impresoras en Windows 11 se base cada vez más en estándares como IPP y en controladores de clase integrados, reduciendo la fragmentación y la dependencia de software específico de cada marca.

En paralelo, la compañía prioriza el uso del controlador de clase IPP incluido en Windows 10 y Windows 11, que permite una experiencia plug-and-play en muchas impresoras actuales sin necesidad de instalar paquetes adicionales, o alternativas como utilizar AirPrint con cualquier impresora. Esta apuesta se alinea con la certificación Mopria, presente en multitud de modelos lanzados en los últimos años, que facilita la detección y uso inmediato de las impresoras en la red.

Al concentrar el soporte en estas soluciones, se reduce la superficie de ataque y se simplifica el mantenimiento, tanto para Microsoft como para los administradores de sistemas en empresas y organizaciones públicas europeas, que ya no tendrán que lidiar con tantos paquetes de drivers de terceros distintos y su correspondiente ciclo de parches.

Este enfoque también encaja con la estrategia general de la compañía para Windows 11, muy centrada en limitar los componentes heredados y apostar por una base más limpia y controlada. Aunque en el corto plazo suponga un quebradero de cabeza para quienes sigan utilizando impresoras muy antiguas, el objetivo declarado es construir un sistema operativo más estable, seguro y fácil de actualizar de forma continuada.

Aunque pueda sonar drástico para quienes aún dependen de una impresora veterana, la retirada de los controladores V3 y V4 en Windows 11 responde a una lógica de fondo clara: reducir riesgos, simplificar el ecosistema de impresión y empujar a usuarios y empresas hacia soluciones más recientes y seguras. Para evitar sustos, lo más sensato es comprobar desde ya qué tipo de controlador utiliza cada impresora conectada al PC y, si es de los afectados, hablar con el fabricante o ir pensando en un relevo antes de que las próximas actualizaciones dejen ese equipo fuera de juego.

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