El Pixelbook frente a los iPad Pro y las tablets y convertibles Windows: ¿una nueva vía?

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Hemos hablado últimamente bastante de la crisis de las tablets Android de gama alta y hemos especulado mucho con la posibilidad de que Chrome OS fuera la solución al problema de Google para dar con un rival para el iPad Pro (o el Macbook), la Surface Pro o la Galaxy Book. ¿Está el Pixelbook a la altura de las expectativas?

Un hardware del más alto nivel

Empezando por las especificaciones técnicas, hay que reconocer que poco se le puede reprochar al Pixelbook, que sí que ha cumplido con todo lo que se esperaba de él, sobre todo por lo que respecta al apartado de rendimiento, al nivel de las mejores tablets Windows, con procesadores Intel Core i5 e i7, hasta 16 GB de memoria RAM y hasta 512 GB de capacidad de almacenamiento (el único punto donde le superan otras, que llegan con hasta 1 TB, como la Surface Pro). Llama la atención que Google se haya saltado la opción de una configuración más barata con un Intel Core m3, pero después de todo, también optó por esa estrategia Samsung con su Galaxy Book. 

En el apartado multimedia, la pantalla, que después de todo es el punto que siempre llama más la atención, está también a un gran nivel, aunque es cierto que quizá no es la que nos va a llamar maś la atención, ya que está un poco por debajo en términos de densidad de píxeles del iPad Pro y de la Surface Pro, y más cerca en este sentido de la Galaxy Book 12, pero sin poder presumir de paneles Super AMOLED, como hace esta.

Tampoco parece que vayamos a contar aquí con un sistema de audio particularmente brillante ni con cámaras de cierto nivel, aunque esto será una preocupación menor para la mayoría de los usuarios y algo lógico en este formato, donde no tiene sentido introducir mucho más que una cámara frontal para vídeollamadas (cuesta considerarlo como algo que se sacrifica en los convertibles, para un usuario medio al menos, ya que es más normal pensar en una buena cámara en una tablet como un extra).

Chrome OS con apps de Google Play y Google Assistant: ¿lo mejor de los dos mundos?

Poner a nuestra disposición el mejor hardware, no obstante, es algo relativamente fácil en comparación con el que es realmente el gran desafío de Google: lograr ofrecernos un software que nos permita sacar partido de este dispositivo cuando llega la hora de trabajar pero que nos deje aún disfrutar de lo mejor de los dispositivos móviles. No es un problema al que se hayan tenido que enfrentar sólo en Mountain View, sino con el que están lidiando también sus rivales.

Windows, por un lado, cumple a la perfección con lo primero, pero siempre ha tenido problemas con lo segundo, aunque es algo que poco a poco va puliendo y puede que haya aún más avances con Andromeda OSiOS y Android, sin embargo, tienen el problema contrario, que es llevar la productividad a niveles comparables a los que estamos acostumbrados en PC. La apuesta de Apple está clara y iOS 11 es un gran ejemplo de ello: intentar ir añadiendo funciones para facilitar determinadas tareas y, especialmente, hacer más cómodo manejar varias apps de forma simultánea.

Tal y como veníamos viendo venir desde hace un tiempo, parece que Google, no obstante, ha preferido optar por un plan similar al de Microsoft: coger su sistema operativo de escritorio y tratar de adaptarlo a la experiencia de uso de los dispositivos móviles, tratando en este caso de integrar las apps de Android (algo en lo que llevaría ventaja a los de Redmond), además de mejorar el control táctil en general. Hará falta algo de tiempo, probablemente, para ver cómo funcionan estas dos estrategias.

La cuestión del diseño: más allá de la estética

Todos los comentarios que se pueden leer desde ayer sobre el nuevo dispositivo de Google, coinciden en destacar que su dseño es espectacular, y si habéis echado ya un ojo a unas nuestras primeras impresiones en vídeo con el Pixelbook, resulta difícil negarlo. Es siempre una cuestión algo subjetiva, lógicamente, pero a nosotros nos parece que en este sentido pocas pegas se le pueden poner ni a él ni a ninguno de sus rivales. Y, por supuesto, todos nos dejan calidades excelentes. 

Pero el problema del diseño en este tipo de dispositivos va más allá de la estética, ya que es difícil encontrar un equilibrio entre ofrecer una experiencia de uso óptima con el teclado y mantener las virtudes propias de las tablets. Probablemente no haya una solución ideal nunca, de modo que hay que elegir entre hacer sacrificios en una u otra dirección: las tablets y 2 en 1, como el iPad Pro, la Surface Pro o la Galaxy Book, optan por dejarnos desacoplar el teclado y usar nuestra tablet sin él, ahorrandonos peso y molestias; con un convertible, como con los últimos Yoga de Lenovo el Pixelbook, escribimos como en cualquier otro portátil, pero es más pesado y aparatoso.

Como os podéis suponer, nosotros solemos preferir la primera opción, pero es cierto que depende mucho de los hábitos de cada uno y de lo adaptados que estemos a nuevos formatos. Se agradece, en cualquier caso, que como toda tablet o híbrido de nivel en la actualidad, al Pixelbook no le falte su propio stylus, para sacar aún más provecho de la pantalla táctil. Y un último detalle a tener en cuenta, parece que sólo tenemos dos puertos USB tipo C, una decisión algo extraña quizá si se trataba de atraer a los interesados en formatos más convencionales. Curiosamente en este sentido, la más conservadora sigue siendo la Surface Pro (aún sn puertos USB) y es una queja habitual.

Precios altos en todos los casos, y para el Pixelbook, además, incertidumbre

Los Chromebooks se hicieron populares precisamente porque era una opción muy asequibles, aunque eso no impidió nunca que hubiera modelos de nivel muy alto. En todo caso, si alguien tenía esperanza de que el convertible de Google fuera una opción más asequible que los iPad Pro o los 2 en 1 Windows, ha llegado el momento de desengañarse, si es que la nueva política de la compañía con sus últimos Pixel no nos había invitado a hacerlo ya.

Hacernos con una buena tablet que con uno u otro formato nos permita trabajar con ella sin problemas (incluyendo la compra del teclado a parte en el caso de las de Apple) sigue estando cerca, cuando no por encima, de los 1000 euros. y el convertible de Google no ha cambiado las cosas. El precio del Pixelbook, de hecho, es de 1000 dólares, pero seguro que traducido a euros subiría hasta acercarse a los 1100-1200 euros que cuesta una tablet Windows de gama alta con un Intel Core i5.

La peor noticia es que de momento no vamos a tener ocasión ni siquiera de plantearnos la conversión a euros porque de momento no va a lanzarse en España. Quizá tampoco debería extrañarnos porque también a los Chromebook les está costando llegar a nuestro país, pero estamos seguros, en cualquier caso, de que Google no está invirtiendo tanto en trabajo en acercar Chrome OS y Android sino es para una expansión global, y si el Pixelbook tiene una buena recepción quizá ni siquiera tengamos que esperar a la segunda generación, como ha sucedido con los Pixel. Lo más interesante, en todo caso, no es ya sólo cuando llegue este dispositivo en concreto, sino que si tiene cierto éxito otros fabricantes se sumarán y tendremos más opciones.

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