Estamos contemplando un cambio fuerte en la demanda de los consumidores de ordenadores que están volcándose hacia las tabletas y smartphones y dejando un poco de lado tanto los ordenadores de sobremesa como los portátiles. Y es que sobre todo las tabletas ofrecen ya todas las funciones que precisa un usuario que no necesite manejar potentes programas. Este cambio en la tendencia ha provocado que aquellas empresas que no han redirigido su negocio a tiempo hacia los dispositivos móviles se vean en serios problemas.
Este es el caso de la fabricante de chips y procesadores AMD, que acaba de anunciar que tendrá unos beneficios para el segundo trimestre del año, acabado el 30 de junio, un 11% menor de lo esperado. Su previsión era aumentarlos en un 3 % respecto al año pasado. En la compañía apuntan a que este descenso se debe probablemente a las condiciones adversas actuales especialmente en las ventas en el mercado europeo y chino. Hay otras empresas de otros sectores como Nike y Kellogs que han vinculado su bajada en ventas a este fenómeno. A su vez, en AMD también señalan que otro motivo posible es que las ventas han bajado en las empresas de las que ellos son proveedores oficiales de materiales.
Esta última precisión nos da la clave, dado que podría significar dos cosas: una, que los PCs de los fabricantes a los que suministran no están funcionando bien en ventas o, dos y más cercano a lo que apuntábamos, que el cambio en el consumidor que demanda más tablets y menos PCs pone en evidencia su nula presencia en ese mercado y el error en su estrategia.
Ese cambio en la demanda también podría llegar a afectar al gigante Intel, el cual reaccionó un poco tarde a las nuevas circunstancias. Aunque Intel tenga más fuentes de ingresos como las memorias Flash y los chips para conexiones inalámbricas, su presencia en tablets en el futuro es un tanto incierta. Hewlett Packard seguirá produciendo tabletas con chips Intel x86 mientras sigan utilizando Windows 8 como sistema operativo. El rechazo de HP a los chips basados en ARM se vio contrariada con el lanzamiento de la versión de Surface con el sistema operativo Windows RT, el cual sólo funciona con chips ARM. Ya advertimos que eso fue un duro golpe para HP y levantó resquemores, pero podría conllevar consecuencias derivadas para el gigante Intel dado que marca una tendencia en la fabricación que abre campo a competidores potenciales como Qualcomm y NVIDIA. De hecho, ya hemos visto bastantes dispositivos funcionando con estos procesadores.

En esta encrucijada, Microsoft tiene mucho que decir y el lanzamiento de las dos versiones de Surface ilustra el futuro incierto de Intel en el mercado de tablets. El Surface que funciona con Windows 8 pro utiliza el procesador Intel Core i5 (Ivy Bridge) cargará todas las aplicaciones antiguas de Windows pero no parece la apuesta de futuro de Microsoft. Sin embargo, el Surface para Windows RT, aunque perderá aplicaciones clásicas, utiliza el nuevo entorno de Metro para sus aplicaciones y necesita procesadores basados en tecnología ARM. Además, es improbable que Apple, el gran dominador del mercado de tabletas, vaya a empezar ahora a trabajar con Intel cuando está muy cómodo con procesadores de ARM.
Los medios especializados en economía e inversiones tienen opiniones dispares sobre el futuro de Intel, aunque parece claro que hizo un esfuerzo antes de que fuera demasiado tarde. De hecho, señalan que Intel está presente en el 5 % del mercado de tablets. Sus otras fuentes de ingresos le permitirán seguir investigando y financiar un cambio de estrategia para ir tomando posiciones en el nuevo mercado que se está dibujando. AMD no parece en una posición similar.